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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
La mexicanización de Venezuela
Cuando las cosas suceden en Venezuela, la opinocracia mexicana, toda ella de derechas, no duda en condenar la represión, de acusar al gobernante venezolano de ser un dictador violento, antidemocrático y antiliberal, irrespetuoso de los derechos humanos —sagrados e intocables. Cuando sucede en México, con más frecuencia, la misma opinocracia duda (y mucho) para colocarse del lado que sobreviva a sus pretendidos ideales.
Por Antonio Martínez
26 de febrero, 2015
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Estampas:

1. Kluivert Roa de 14 años de edad, estudiante, fue asesinado el 24 de febrero por un efectivo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el municipio de San Cristóbal, estado de Táchira, Venezuela. Su muerte se dio en un contexto de protesta y después de que el Ministerio de Defensa de Venezuela permitiera el uso de armas de fuego para repeler manifestaciones. El presidente Nicolás Maduro declaró que “había hechos de violencia, con encapuchados, era una actividad de protesta. Dos efectivos de la PNB (Policía Nacional Bolivariana) iban pasando, fueron atacados con piedras y uno de ellos accionó una escopeta de perdigones y asesinó a este joven. Yo condeno este asesinato. Basta ya de violencia”. (Esta declaración pudo haberla hecho cualquier gobernante mexicano o pudo ser el titular de cualquier periódico impreso).

2. José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo de 13 años de edad, fue asesinado el 10 de julio de 2014 por efectivos de la policía estatal de Puebla en la comunidad de San Bernardino Chalchihuapan, estado de Puebla, México. Su muerte se dio en un contexto de protesta y después de que el congreso local aprobara el uso de armas de fuego para repeler manifestaciones. La procuraduría del estado declaró que José Luis murió “por cohetón de los pobladores”.

3. Cientos de médicos y trabajadores del sector salud fueron reprimidos el 10 de marzo de 2014 por la PNB cuando marchaban hacia la vicepresidencia de Venezuela. Los manifestantes exigían soluciones a la crisis que vive el sector salud por la falta de insumos, material para cirugías, escasez de medicamentos y el mal estado en que se encuentra la red hospitalaria del país. La policía impidió el paso y golpeó a los médicos.

4. Claudio Castillo Peña de 65 años de edad, profesor jubilado miembro de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), murió el 25 de febrero de 2015 por la golpiza propinada por elementos de la policía federal, de acuerdo con la versión de los maestros (la autoridad dice que murió por “aplastamiento”). Lo anterior mientras desalojaban violentamente a los maestros que se manifestaban en el Boulevard de las Naciones, en Acapulco. Las demandas de la CETEG en los últimos años no difieren mucho de la de los médicos venezolanos: buscan mejores condiciones para el ejercicio de su trabajo y apuntan al Estado como garante. En la costera Miguel Alemán la Sociedad Organizada de Acapulco colocó mantas que decían: “Acapulco necesita Turismo y Empleo. No más marchas ni bloqueos, la tolerancia no debe prevalecer sobre el derecho de las mayorías. Que las autoridades hagan cumplir la Ley y defiendan los derechos de la ciudadanía o que renuncien”. (Aquí es un asunto de ceguera de clase: la mayoría son los pobres, los campesinos, los indígenas y los maestros, NO los hoteleros y los turistas).

Cuando las cosas suceden en Venezuela, la opinocracia mexicana, toda ella de derechas, no duda en condenar la represión, de acusar al gobernante venezolano de ser un dictador violento, antidemocrático y antiliberal, irrespetuoso de los derechos humanos —sagrados e intocables. Desde luego tampoco escatiman en presentar eso como un problema de la “izquierda trasnochada” e infundir temor de “nuestro futuro” en manos de “líderes mesiánicos”. Cuando sucede en México, con más frecuencia, la misma opinocracia duda (y mucho) para colocarse del lado que sobreviva a sus pretendidos ideales.

“Nuestro futuro” ya nos alcanzó. Somos un país que reprime, cuyos policías desaparecen, asesinan o calcinan ciudadanos. México, en sentido amplio, tiene una democracia atrofiada e incompleta y el respeto a los derechos humanos sólo está expresado en la ley, pues en la práctica nuestra moneda corriente es la censura, la tortura y la falta de debido proceso. Los ciudadanos mexicanos fuimos excluidos del Estado y de lo público hace tiempo. Hemos perdido la capacidad de horrorizarnos con un país cimentado en fosas clandestinas y habitado por desaparecidos sin rostro.

Que la mexicanización de Venezuela o de Argentina o de Ferguson nos sirva como espejo del horror propio.

 

@antoniomarvel

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