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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
Manceralópolis: ciudad antisocial
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, pretende normar la conducta pública a través de la restricción de las libertades, mientras que deja que se gaste el agua sin control para que nos demos un baño santo en “sábado de gloria”. Un total despropósito. En lo personal, digamos que prefiero a un gobernante que le reza a la virgen en privado a uno que tome decisiones públicas en función del respeto a un culto.
Por Antonio Martínez
10 de abril, 2014
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En los últimos 17 años la Ciudad de México ha transformado su rostro. En los años 90 del siglo pasado lo único que se escuchaba del De-Efe era sobre la inseguridad y lo deseable para los habitantes de la ciudad consistía en huir a las cercanías (Cuernavaca, Tepoztlán, Malinalco o el horrendo invento de Interlomas); vivir en la urbe se antojaba imposible. El cambio político inaugurado por la novedad de un proceso electoral y el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas, significó un cambio de rumbo para la caótica chilangópolis.

Desde entonces el Distrito Federal ha caminado en sentido contrario al resto del país. Los gobiernos de izquierda, pese a no haber desmontado del todo el pacto de corrupción de la Ciudad, lograron dar una cara distinta y habitable a la urbe que parecía insalvable. Una política social tendiente a ser universal, infraestructura en transporte público, ampliación de derechos y una serie de políticas públicas más o menos articuladas hicieron la diferencia durante estos años. La ciudad se volvió más sociable con las personas. Aun con los desaciertos, hoy vivir en esta ciudad significa una oportunidad en todo sentido: de amar, de decidir, de moverse. Si antes la ciudad sonaba a balazos, hoy —dice Guillermo Osorno— suena a cumbia.

En la última elección, a diferencia del resto de la república, los ciudadanos del Distrito Federal votamos a favor de la izquierda, refrendamos un camino andado y pensamos que seguiríamos este tránsito en sentido contrario. Miguel Ángel Mancera Espinosa (MAME) se convirtió en el gobernante más votado; la Asamblea Legislativa y las delegaciones significaron el triunfo indisputable del PRD. Pero las cosas no fueron como imaginamos, un policía al frente del gobierno no fue una buena idea.

La Ciudad de México se torna sombría. La represión ha sido el sino de la administración mancerista: policías abusando de manifestantes, detenciones arbitrarias, jueces comprados, el uso desproporcionado del monopolio de la fuerza para “poner orden en la ciudad”.  Esto en conjunto con una postura política que se acerca más a Enrique Peña Nieto que a la izquierda y un programa de gobierno que todavía no apunta claramente en alguna dirección, hacen que no sorprenda el desplome en la popularidad de MAME.

Sorprende que un político tan preocupado de su imagen tome tan malas decisiones en tan poco tiempo, la traición del espejo de Narciso. El anuncio del operativo de las vacaciones de primavera, no fue la excepción: en lugar de anunciar una amplia agenda cultural, señalar la oferta gastronómica de primer nivel, las exposiciones de talla internacional (la del MUAC, por ejemplo) o los renovados espacios públicos, no, lo que obtuvimos fue un informe policiaco: mil 585 elementos del grupo de reacción, helicópteros del grupo Cóndor y la suma de 20 mil elementos policiacos rondando la Ciudad.

El acuerdo publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, además, indica que en 8 delegaciones habrá ley seca (a saber: Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Tláhuac y Xochimilco) entre el 17 y el 20 de abril. Los turistas que vengan a admirar policías no creo que se les antoje beber nada, pero el anuncio nos habla de dos cosas: 1) la pulsión de control del gobierno de MAME y 2) un abandono en el carácter laico de las decisiones del gobierno.

Me inclino por lo segundo, MAME es un católico recalcitrante. Veamos. En una entrevista en W Radio, Juan José Ochoa, Subsecretario de Gobierno del GDF, afirmó que la ley seca evitaría accidentes y violencia. ¿Exactamente cuánta violencia o accidentes van a evitar? ¿Cuál fue el criterio de selección de delegaciones? ¿En qué basa su afirmación? Atendiendo a la sabiduría popular uno puede intuir que se equivoca: justo los chilangos amamos a la Ciudad en las vacaciones de primavera porque no hay nadie, porque gozamos de una tranquilidad de la que carecemos todo el año.

Las políticas públicas se dictan a partir de datos concretos (o eso esperaríamos). A estos datos se les debe acompañar de alguna consideración ideológica/moral, digamos, por ejemplo, cómo hacer efectivos los derechos de los capitalinos, cómo promover mayor igualdad en algún aspecto, o cómo ampliar sus libertades en la esfera de lo público. MAME en esta ocasión toma las peores consideraciones: por un lado restringe la libertad de comercio a través de la Ley seca, a la vez que limita la libertad de los individuos de comprar y consumir alcohol en estas fechas. Para él, evitar algún accidente es un bien superior por sobre la libertad.

En el siguiente cuadro podremos ver que la lógica del gobierno es un tanto desinformada. Entre 2006 y 2012 el porcentaje de accidentes donde el conductor tenía aliento alcohólico en los días “santos” es entre 0.26% en el 2006 y 1.29% en el 2009.

Fuente: Proyecto ATUS de INEGI

Fuente: Proyecto ATUS de INEGI

Está evitando algo que de todos modos no pasa. Por el otro lado también cambió la política sobre el agua en estos días. El mantenimiento anual de la red llevado a cabo en días santos (por haber menos gente en la ciudad y por tanto menos accidentes y violencia) se suspenderá por la presión de grupos de Iztapalapa por su festejo (católico) de la “pasión de Cristo”.

Cuando se ve en la combinación de ambas políticas, queda claro que MAME va en el tren del estado confesional. Pretende normar la conducta pública a través de la restricción de las libertades, mientras que deja que se gaste el agua sin control para que nos demos un baño santo en “sábado de gloria”. Un total despropósito. En lo personal, digamos que prefiero a un gobernante que le reza a la virgen en privado a uno que tome decisiones públicas en función del respeto a un culto.

En esta ocasión me toca emigrar de la ciudad, pero no sobra aprovechar los días de descanso para pensar exactamente qué está pasando en la capital, qué rumbo queremos y cómo podemos contribuir a que nuestro faro llamado De-Efe no se apague, que no se convierta en una ciudad antisocial, hostil.  De momento parece que el gobierno de la ciudad está empeñado en que ya no suene a cumbia.

 

@antoniomarvel

 

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