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Riguroso Remix
Por Antonio Martínez
Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de De... Bloguero. Estudió derecho pero quería ser cocinero, soñaba con ser artista y es defensor de Derechos Humanos, cronista de su época aunque la época se equivoque. Hace todo al mismo tiempo. (Leer más)
Violencia contra la prensa ¿de qué lado estás?
Resulta incomprensible que sean los periodistas quienes duden de otros periodistas y no del poder. Peor aún, veo con coraje una sutil campaña contra Artículo 19 por ser “beligerante”, “irresponsable por señalar a un gobernador”, como si en este país autoritario sobraran organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Por Antonio Martínez
12 de agosto, 2015
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La mirada respecto al asesinato de un periodista varía de acuerdo al punto en el que te encuentres. Por ejemplo, no es lo mismo verlo como dueño de un medio o como periodista, que como activista o funcionario público. Ese cambio de posición modifica nuestra manera de opinar y actuar ante hechos que podrían parecer incontestables.

Con sorpresa he encontrado que a más de una semana del multihomicidio en la colonia Narvarte, poco a poco se diluye –al menos en la opinión publicada— el clamor por justicia. Los medios comienzan a darle más peso a los boletines de la Procuraduría y a las declaraciones del gobernador Duarte que a la información disponible que han recabado otros periodistas y organizaciones de la sociedad civil al respecto.

A mí me ha tocado cambiar el lugar desde donde observo la violencia contra la prensa. Pasé del lugar del activista al de cofundador de un medio. La lógica en cada sitio es distinta. Desde la sociedad civil organizada tienes el privilegio de contar con más información que el resto; además, al dedicarse a un tema específico la precisión del juicio se agudiza en ciertos puntos pero se ciega en otros. Desde los medios de comunicación tienes que priorizar información, planear temas, enfoques y preguntas que se ajusten a la línea editorial del medio. En la sociedad civil uno puede cometer el error de no ver más allá de tu propia información; en los medios, el de dejar pasar aquellos temas que te importan.

Sin embargo, en el caso de la violencia contra la prensa, creo, no debe tener cabida la ambigüedad ni en la sociedad civil ni en los medios. Desde la sociedad civil percibía un tanto ajeno el discurso de la falta de solidaridad contra los periodistas, nuestro trabajo lograba aglutinar a medios y periodistas de los más diversos ámbitos y difundirlo. Desde los medios es triste verificar que esa falta de solidaridad es profunda, que son los propios periodistas quienes claudican en su labor: ¿Qué no el periodismo es dudar? ¿Qué no se trata de ser un contrapeso de los gobernantes? ¿Qué no tenemos una función social, una responsabilidad comunitaria, con quienes sostenemos la conversación mediática? Entonces ¿por qué dar el boletín de la procuraduría por bueno? ¿Por qué pasar la declaración en conferencia de prensa de un gobernador por un hecho? ¿Por qué publicar los rumores como nota?

Aquí las miradas se juntan y pocos medios lo entienden: los medios que han sido víctimas o los que… hacen algo distinto a agregar noticias o replicar boletines. No hay distinción entre periodista y activista cuando se trata de violencia contra la prensa –en otros temas, desde luego que existe esa diferencia y hay que discutir públicamente sus consecuencias en el periodismo. Hay una razón de fondo: tendríamos que ser los primeros interesados en saber si nuestro trabajo está a salvo, si (siendo egoístas) nosotros estamos a salvo. Por ello me resulta incomprensible que sean los periodistas quienes dudan… de otros periodistas y no del poder. Peor aún, veo con coraje una sutil campaña contra Artículo 19 por ser “beligerante”, “irresponsable por señalar a un gobernador”, como si en este país autoritario sobraran organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Como hemos comprobado con el caso de Rubén Espinosa, no importa cuántas leyes, mecanismos y fiscalías existan, la violencia contra la prensa ahí estará. La pregunta es si vale la pena seguir insistiendo con la necesidad de que los medios seamos solidarios entre nosotros. ¿Servirá de algo? Desde este lado, lo veo complicado. La otra opción, que está ocurriendo de facto es ignorar al mainstream media y crear nuestros propios medios (y créanme que horizontal.mx ya la andamos catalogando como una hazaña), sufrir las inclemencias de un mercado atrofiado por la publicidad oficial y la alta concentración de la publicidad comercial (además de la brecha digital), y finalmente orquestar la transición democrática que, como en lo político, en los medios se quedó a medias.

 

@antoniomarvel

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