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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Secretario Técnico del Foro Mexicano para la Seguridad Democrática de la Ibero, Ciudad de Méxi... Secretario Técnico del Foro Mexicano para la Seguridad Democrática de la Ibero, Ciudad de México. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow. (Leer más)
¿Cómo reducir las violencias? (Parte 1)
Hay funcionarios que afirman que cuando las violencias son altas debes actuar como puedas y con lo que tienes. Así crean una imagen de que intentan resolver el problema, cuando muchas veces en realidad no saben qué provocan con lo que hacen en la calle o, mucho peor, tienen claro que no resolverán nada, pero no saben o no quieren hacer las cosas de otra manera.
Por Ernesto López Portillo
4 de abril, 2019
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Las miradas lejanas siempre son inexactas y muchas veces por lo mismo injustas. Si se mira a la distancia, se podría pensar que América Latina y el Caribe, región que, según proyección publicada en este reporte, en el 2030 podría multiplicar 11 veces la violencia homicida de África y 23 veces la de Europa, nada tiene que enseñar en materia de reducción de la violencia.

En realidad, ahí donde crecen las violencias, muchas veces es donde también maduran los más sólidos aprendizajes para contenerlas y transformarlas. Lo que hay que hacer es mirar de cerca para encontrarlo. De los más brutales dolores de pronto emergen las más potentes curas, si se quiere mirar de esta manera.

Decidí haces unos meses ir tras los aprendizajes en la región y los estoy encontrando. Conversé primero con Hugo Acero de Colombia, luego con Lucía Dammert de El Perú y después con Alejandra Mohor de Chile. Líderes con los que me he encontrado decenas de veces en una ya larga historia de investigación y acción a favor de la seguridad ciudadana.

Esta entrevista, la cuarta de una serie que reunirá voces de toda la región, funcionó como una especie de confirmación de tantos y tantos aprendizajes que, ahora sí, por fin, después de décadas de esfuerzos, nos permiten distinguir con bastante claridad lo que funciona de lo que no funciona. Platicando con Jairo García Guerrero, Secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá, Colombia, me sentí escuchado a un portavoz de la esperanza construida por quien desde la calle le avisa al mundo que sí se puede.

A Jairo lo conocí cuando era el Director de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Comercio de Bogotá. Sucedió durante una de mis múltiples visitas a la ciudad capital, atraído por el modelo pionero y ejemplar de política pública enfocado en el fortalecimiento de la cultura ciudadana. Jairo García promovía entonces la cooperación público-privada a través del Observatorio de Seguridad Ciudadana, encabezando la Encuesta de Percepción y Victimización, y profesionalizando así el análisis permanente de la seguridad y la exigencia de la rendición de cuentas por parte de la autoridad, desde la sociedad civil.

En el 2016, él ingresó al sector público como Director de Seguridad de la Secretaría de Gobierno, bajo la Alcaldía de Enrique Peñalosa. Allí participó en la creación de la Secretaría que ahora encabeza, pasando primero por el cargo de Subsecretario de Seguridad para después, a partir del 2018, asumir la responsabilidad que, según sentí, parece significar la mayor realización profesional en su extraordinaria trayectoria. A qué otra conclusión puede uno llegar cuando escucha el relato de un funcionario que se califica a sí mismo como “un enamorado de lo comunitario”, en una ciudad que en el 2018 alcanzó la tasa de homicidios más baja desde 1970 (12 por cada 100 mil personas).

Una de las más recurrentes fallas en seguridad en la región, según mi experiencia, es la incompetencia para construir políticas públicas equilibradas entre las acciones de contención inmediata de las violencias y las de transformación profunda de sus causas. Mandé al funcionario bogotano esta hipótesis como provocación. Y las respuesta fueron precisas y por demás estimulantes. Estamos ante un funcionario que aprendió a reconocer la complejidad de la inseguridad, la delincuencia y las violencias, y precisamente por eso las acomete mediante intervenciones múltiples simultáneas. Jairo se formó para esto, a través de una maduración técnica que acaso lo habilitó como una suerte de anatomista del tema.  

El modelo teórico que recomienda hacer respuestas multidimensionales es para él una orientación de rutina, del diario, a todas horas, con sistemas de información y análisis y equipos desplegados en terreno que le dan una lectura sensible y cercana a los barrios.

Hace tiempo escribí una metáfora, imaginando que mientras más escritorios alejan de la calle a quien conduce la política de seguridad, menos son las posibilidades de éxito. Me da la impresión de que a Jairo García los escritorios le estorban. “En el territorio está el éxito de cualquier política”, me dijo. Y reiteró el enfoque territorial para explicar su visión “de abajo hacia arriba”, ciertamente a la vez insistiendo en el valor de la colaboración del gobierno nacional: “solos no podemos y lo primero que hicimos fue asegurar el acompañamiento con la policía y la fiscalía”.

Y más allá de lo que me dijo en la entrevista, vengo mirando el time line de las cuentas de Twitter del secretario (@JGarciaG) y de la institución a su cargo (@SeguridadBOG ), y lo que uno encuentra es una narrativa de intervenciones coordinadas entre un amplio ramillete de instituciones, bajo el liderazgo del Alcalde Enrique Peñalosa Londoño.

A principios de siglo, cuando comencé a visitar varios países de Europa, preguntando también allá sobre las políticas de seguridad y saliendo a la calle para atestiguar su implementación, ya traía en mi portafolio la pregunta sobre el equilibrio entre “lo urgente” y “lo importante”. Fue primero en España e Inglaterra donde encontré la retroalimentación ordenada entre las decisiones orientadas a “apagar fuegos” y las encaminadas a “reconstruir la casa”. Cuando se logra mirar e intervenir lo inmediato en una ruta que a la vez va agregando valor para impedir la repetición de los problemas, estamos ante lo que yo entiendo como la mayoría de edad de las políticas públicas de seguridad.

Lo primero que me dijo Jairo fue que “la política basada en evidencia sí funciona”. Y de inmediato explicó el desdoblamiento obligado entre la atención a la coyuntura y la construcción del plan “de largo plazo”. Hay funcionarios que afirman que cuando las violencias son altas debes actuar como puedas y con lo que tienes. Así crean una imagen de que intentan resolver el problema, cuando muchas veces en realidad no saben qué provocan con lo que hacen en la calle o, mucho peor, tienen claro que no resolverán nada, pero no saben o no quieren hacer las cosas de otra manera. La respuesta de Jairo García es, en este sentido, contraintuitiva: “no es posible aplazar ciertas decisiones, pero con altos niveles de violencia no puedes apresurarte”. Otra manera de hacer las cosas de este personaje que califica como “ciego” a un gobierno que no tienen la información correcta.

Hasta aquí, por ahora. Les cuento mucho más en la segunda parte.

 

@ErnestoLPV

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