Delincuencia organizada: dejar hacer o exterminar - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
Delincuencia organizada: dejar hacer o exterminar
Se acabaron las dudas respecto a la distancia entre México y Estados Unidos en materia de delincuencia organizada. Lo que sea que esté haciendo López Obrador, allá es calificado como inacción. Y lo que sea que haya hecho Estados Unidos, acá es evaluado como prácticas intervencionistas enfocadas en el exterminio.
Por Ernesto López Portillo
3 de mayo, 2021
Comparte

Aquí en Animal Político publiqué en su momento dos comentarios sobre la detención y liberación de Salvador Cienfuegos. Discutí la opacidad del acontecimiento y luego lo califiqué como un descomunal acto de poder político por parte de las Fuerzas Armadas. Además, en múltiples espacios afirmé que debíamos estar atentos a qué seguía con respecto a la relación bilateral en materia de persecución a la delincuencia organizada.

Ya tenemos nuevas noticias y son de mayor calado. Nos acabamos de enterar que Estados Unidos piensa que México está dejando hacer a la delincuencia organizada, mientras México afirma que Estados Unidos aplica exterminio sobre ella.

El 20 de abril pasado, Christopher Landau, exembajador de Estados Unidos en México pronunció estas palabras:

“…esta gente (la delincuencia organizada) tienen el control efectivo sobre amplias extensiones del país, más o menos 35 o 40 por ciento… el presidente López Obrador tiene una ambiciosa agenda social y ve a los carteles como su Vietnam, como ha sido para sus predecesores; así que yo creo que esto es una distracción sobre su agenda, entonces él básicamente  adoptó una actitud de dejar hacer hacia ellos, lo cual es un problema para nuestro gobierno y creo que es un gran problema para México…”.

Esto respondió López Obrador:

“…ellos quisieran que se actuara como ellos piensan y también como era antes de que yo llegara a la presidencia, que se llegó a extremos en que las agencias extranjeras eran las encargadas de aplicar la política de combate al narcotráfico; entonces, con nosotros las cosas cambiaron …”. El presidente Trump ofreció ayudar “enviando grupos para enfrentar al narco en México; yo les agradecí el apoyo y amablemente les dije que era un asunto nuestro, que nosotros teníamos que enfrentar… nosotros lo que tenemos como prioridad es atender las causas que originan la violencia… sostenemos que para enfrentar a las bandas de narcotraficantes se requiere que no haya corrupción; que no suceda lo que pasaba antes, de que el secretario de seguridad pública estaba al servicio de las bandas… nosotros no queremos que haya masacres, no es mátalos en caliente; no queremos, como era antes, que agentes extranjeros profanen cuerpos de supuestos capos…. Y para que no quede la menor duda, lo de Culiacán, Sinaloa, fue una instrucción que yo di porque estaba en riesgo la vida de la población y me importa más la vida de la gente. Entonces… a lo mejor en Estados Unidos piensan de otra manera… que hay que arrasar, que hay que aplicar exterminio, masacrar, nosotros no…”.

Se acabaron las dudas respecto a la distancia entre ambos países en materia de delincuencia organizada. Lo que sea que esté haciendo López Obrador, allá es calificado como inacción. Y lo que sea que haya hecho Estados Unidos, acá es evaluado como prácticas intervencionistas enfocadas en el exterminio. Pero el asunto es mucho más grave, cuando el presidente de México, al hablar de cómo era la cooperación bilateral, recuerda la complicidad con la delincuencia organizada al más alto nivel, refiriéndose, supongo, a García Luna, quien justamente jugó un rol central precisamente en esa cooperación.

Acaso, por unos momentos, se abrió tantito una ventana por la que pudimos ver hasta qué punto los dos países se han alejado en este tema. Lo que cada uno dice del otro implica señalamientos de políticas contrarias a la ley. Ni dejar hacer ni exterminar a la delincuencia organizada está ordenado por norma alguna.

Por lo demás, más allá de valoraciones caducas relacionadas con ámbitos de soberanía, Estados Unidos ciertamente no tiene autoridad moral para decirle a nadie qué hacer con respecto al fenómeno de la delincuencia organizada. El vecino del norte, en palabras de Tony Payán, es “experto en exportar los costos de sus políticas”. Para el caso de la política contra las drogas, México es un verdadero laboratorio del desastre y la muerte, gracias a un paradigma prohibicionista que nació en Washington.

Ahora bien, en México las investigaciones más recientes enseñan que se ha borrado justamente la línea divisoria entre la autoridad y la delincuencia -si es que algún día en estricto sentido la hubo- y el Estado es uno entre varios actores armados disputando soberanías y territorios en torno a mercados ilegales crecientes. La narrativa de López Obrador, como las de los gobiernos federales anteriores, jamás se hace cargo de esto.

El discurso social del presidente de México hace recordar las palabras de Gustavo Béliz, cuando insiste en que la mano mágica de las políticas sociales no “asegura per se beneficios en el ámbito de prevención de la criminalidad. Hacen falta acciones focalizadas, inteligentes y oportunas, que eviten la superposición de programas costosos e ineficientes.

Dos cosas se confirman. Primero, México y Estados Unidos tal vez no podrían tener una visión más lejana del problema; segundo, ninguno de los dos formula alternativas serias de cara al fracaso histórico frente a la promesa formal de reducir el poder de la delincuencia organizada.

La investigación académica y periodística producen la evidencia suficiente para confirmar ese fracaso. Los gobiernos de ambos países, en cambio, no sostienen en evidencia sus políticas de seguridad. Malas nuevas: ni cooperación bilateral ni políticas alternativas.

@ErnestoLPV

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.