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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
García Luna, los frenos y la volcadura
Ante las gravísimas acusaciones en Estados Unidos contra Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, es buen momento para recordar la propuesta de crear una entidad pública especializada de control policial externo, no aprobada hasta ahora.
Por Ernesto López Portillo
3 de agosto, 2020
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¿Puede funcionar en México la institución pública especializada en la supervisión externa de la policía? No lo sabemos, pero lo estamos intentando desde hace mucho.

Salgamos un poco de nuestras fronteras y luego volvemos. Varios países tienen ya la figura. No hay ya en Estados Unidos ciudad media o grande sin esta entidad pública. Crecen los estudios que discuten y comparan la evidencia respecto a los resultados de la enorme diversidad de experiencias de supervisión policial externa. También se dan a conocer investigaciones sobre las fallas asociadas a este modelo y en general a la rendición de cuentas policial, por ejemplo, en Brasil.

Está por publicarse, por cierto, un reporte sin precedentes que, al parecer, traerá una amplia revisión de la evidencia empírica disponible asociada a la diversidad de ejemplos cuyos antecedentes en el país vecino del norte se remontan a un siglo.

¿Y en México? En el 2012 logramos que se presentara en el Senado la iniciativa de creación del Auditor Especial de las Policías Federales; en el 2013 conseguimos que la entonces Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal recomendara al jefe de Gobierno la creación del Auditor Externo para la Policía; impulsamos y logramos en el 2014 la creación de la Dirección de Auditoría Externa de la Policía en el Municipio de Querétaro; en el 2017 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos recomendó “Crear entidades públicas de supervisión externa de los cuerpos policiales, tanto federales como locales”. Y en el 2018 contribuimos a que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos incluyera en la sentencia del llamado caso Atenco la obligatoriedad para el Estado mexicano de crear una entidad pública federal bajo el nombre de observatorio, con participación ciudadana y funcionando bajo los parámetros de la supervisión policial externa.

Ninguno de los casos referidos ha madurado en este país. Las resistencias han sido más fuertes que el impulso reformista en los tres órdenes de gobierno. Hay esfuerzos sociales loables en este camino, pero no hemos logrado instalar en México propiamente una entidad pública de supervisión externa bajo los parámetros internacionalmente aceptados.

Ante las gravísimas acusaciones en Estados Unidos contra Genaro García Luna, primero, y luego contra Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García, nos parece buen momento para recordar este esfuerzo aún fallido, en concreto relacionado con la iniciativa que se presentó en el Senado el 2012, firmada por Manlio Fabio Beltrones (PRI), Carlos Navarrete Ruíz (PRD), Ricardo Monreal Ávila (PT), Fernando Baeza Meléndez (PRI), Dante Delgado Rennauro (MC) y Ricardo García Cervantes (PAN). Firmaron todos los coordinadores de los grupos parlamentarios en el Senado, excepto el del PAN, José González Morfín.

La propuesta de crear esta figura de supervisión externa de las policías federales fue antes aceptada por todos los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión, en aquella sesión de julio de 2011 en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, organizada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Mintieron cuando la aceptaron en este evento y luego mintieron también cuando ni siquiera la llevaron a discusión en comisiones, no obstante haberla firmado todos en febrero de 2012.

No todos. El coordinador del grupo del PAN en el Senado no la firmó, al parecer luego de haber recibido, por parte del Ejecutivo Federal, la instrucción de bloquear el proyecto, según múltiples testimonios que jamás pudimos confirmar. Terminó la Legislatura LXI con el proyecto olvidado y el Senado nunca volvió a hablar de él (las resistencias en el sexenio de Peña merecen otro artículo).

Hoy todo indica que Felipe Calderón y García Luna (y sus incondicionales) supieron siempre que jamás aceptarían una entidad pública especializada de control policial externo. Toca recordar la conversación, a inicios de aquel sexenio, cuando el entonces recién nombrado secretario de seguridad pública federal, precisamente ante mi insistencia a favor del contrapeso externo al aparato bajo su responsabilidad, me dijo que quería ponerle frenos al vehículo, antes siquiera de que empezara a andar, a lo que contesté, palabras más, palaras menos: sin frenos, cualquier vehículo podría justamente perder el control y accidentarse.

Y ya ven, con las cuentas entregadas por Calderón al país en materia de violencias, más lo que ahora nos dicen los fiscales en Estados Unidos, se confirma lo que fue no solo el descarrilamiento del mega aparato construido al servicio de García Luna, sino la volcadura del país mismo.

¿Cuántos aparatos policiales y militares más, sin frenos, nos faltan para aprender?

@ErnestoLPV

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