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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
Guardia Nacional y ONU-DH
¿De qué tamaño terminará siendo el control militar de las instituciones policiales en México, vía la Guardia Nacional?
Por Ernesto López Portillo
13 de junio, 2019
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Qué duda cabe, la Guardia Nacional (GN) avanza a marchas forzadas. Escribí en un ensayo que la GN es la promesa sexenal de la seguridad, refiriéndome al gobierno federal. En realidad, cuando apenas inicia operaciones, la pregunta ya es cuántas y cuántos titulares de los poderes ejecutivos estatales y municipales se han colocado en el mismo lugar, transfiriendo a esa institución la expectativa de resolver la terrible crisis de las violencias.

Hace mucho vengo escuchando gobiernos que afirman, no en público, que solo las fuerzas armadas podrán parar esta violencia; otros gobiernos en cambio piensan que la seguridad pública no es tarea militar, o bien que debe serlo, pero en estricto auxilio del poder público civil. El tiempo ha ido inclinando la balanza hacia los primeros.

Estamos ante un acelerado realineamiento de incentivos políticos que, en cada vez más porciones del país, empuja a la GN hacia la condición de tabla de salvación. Acaso ya nos hemos encaminado hacia la reproducción desproporcionada de la demanda de intervención de la GN, derivada de presiones nacionales y ahora internacionales. La trayectoria obliga a la pregunta: ¿de qué tamaño terminará siendo el control militar de las instituciones policiales en México, vía la GN?

Hay países que construyen nuevas instituciones policiales a través de años, décadas o siglos; la Policía Montada del Canadá cumplirá cien años en el 2020; la ley de la GN no tiene ni tres semanas promulgada y ya se le despliega masivamente. Lo que está pasando aquí es probablemente único: entrega progresiva del control civil hacia el control militar de la policía, en un contexto de prueba de resultados literalmente a contra reloj. Es pues un doble salto: el de la militarización y el de la prisa.

He discutido públicamente en innumerables ocasiones el efecto perverso que supone sujetar a la urgencia y al corto plazo las decisiones de política pública en seguridad (son esas decisiones en buena medida las que nos trajeron hasta aquí). No lo haré esta vez e incluso acepto que en donde los vacíos de Estado han dejado en total indefensión a la gente, es imperativo tomar medidas extraordinarias de protección.

Pero mírese desde donde se mire, debería ser absolutamente irrebatible, para todas y todos, que la GN no puede acometer tal desafío apartada del control interno y externo sobre su diseño, organización, recursos y operaciones. Puede discutirse tanto como sea necesario el modelo de tales controles, pero no debe discutirse si los mismos son o no fundamentales; lo son en el sentido más estricto del término. La experiencia y documentación internacional es vastísima al respecto: no hay función policial en verdad propia de un Estado de derecho donde el diseño institucional no incluye, entre los cimientos mismos, el sistema de controles combinados, internos y externos.

Toca recordar las palabras de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: “…el Estado mexicano solicitó formalmente a mi oficina asistencia técnica en materia de derechos humanos relacionados con la operación, transparencia y rendición de cuentas de la Guardia Nacional. Y esta misma mañana hemos firmado un acuerdo en este sentido”.

Toca materializar en los hechos este acuerdo, cuya relevancia es mayor a cualquier palabra que la intente describir. La ONU-DH acompañando de cerca a la GN, sería la mejor noticia imaginable, primero, para la propia institución, y segundo para el país entero y en particular para las poblaciones en condiciones de mayor vulnerabilidad. Es ahora o tal vez nunca será.

@ErnestoLPV

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