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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
La impunidad en México (conversando con Ai Weiwei)
Diario la delincuencia organizada ataca, tortura, ejecuta y desaparece personas en México. La tragedia a veces se ve más, a veces menos, pero no descansa un solo día.
Por Ernesto López Portillo
22 de abril, 2019
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Se presenta en el MUAC de la UNAM la exposición Restablecer Memorias de Ai Weiwei. El montaje explora la destrucción del pasado en China y la destrucción del futuro en México, según se explica ahí, tratados ambos fenómenos como traumas que deben ser rescatados a través de la memoria. El evento rememorado para el caso de México es la trágica desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa de septiembre de 2014, suceso que se recupera mediante la reconstrucción histórica, acompañada de testimonios por parte de los familiares de las víctimas, el equipo de acompañamiento y defensa jurídica y analistas diversos. Un extracto de mi conversación con el artista originario de China está incluido entre estos últimos.

Gracias a las gestiones realizadas por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, encontré a Ai Weiwei el 26 de marzo de 2018. Lo que ahí compartí fue mi interpretación sobre el contexto político de impunidad que explica la tragedia de Ayotzinapa. Aquí la síntesis de mis reflexiones, más una breve actualización.

Los hechos de septiembre de 2014, que incluyen la persecución, tortura, ejecución y desaparición de estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, y otras víctimas, deben ser entendidos como la representación condensada de un fenómeno sistémico de delincuencia que cobra víctimas todos los días. Diario la delincuencia organizada ataca, tortura, ejecuta y desaparece personas en México. La tragedia a veces se ve más, a veces menos, pero no descansa un solo día.

¿Por qué sucede así? Porque se puede, sin certeza de consecuencia formal alguna. El fenómeno sistémico de delincuencia se reproduce en el contexto de un Estado de derecho que es, en el mejor de los casos, un relato aspiracional, entendido en su fundamento básico como el principio de igualdad ante la ley.

No hay igualdad ante la ley; al revés, opera un complejo sistema de desigualdad ante ella que depende de las relaciones formales e informales de poder; en otras palabras, la ley está del lado de quien tiene los medios para manipularla. Por eso, en estricto sentido, no han estado, no están y no es posible saber si los poderes públicos algún día estarán en efecto sometidos regularmente al imperio de la ley. Lo están a veces, y otras no, y ello depende de la utilidad que la propia ley tiene en beneficio de los intereses impuestos.

Expliqué a Ai Weiwei que está generalmente fracturada la apreciación de la ley, de manera que no emerge una censura colectiva ante su manipulación, más allá de movimientos políticos y sociales hasta ahora efímeros. Por el contrario, los mercados ilegales y las organizaciones delictivas que se disputan su control, se diversifican y empoderan por todo el país, cobijados por una garantía de impunidad que desnuda cada vez más al sistema penal como una mera referencia simbólica, en especial ante las élites públicas y privadas enroladas en los tejidos de intereses criminales.

Las reformas y más reformas legales, en particular durante el último cuarto de siglo, se exhiben también como un ritual simbólico, cuando confirmamos que nada de eso reduce la impunidad. Es de 1996 la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, vendida en su momento como la más avanzada de la región. Cambios formales que no alcanzan a ser cambios reales de las prácticas institucionales, por la sencilla razón de que los sistemas de rendición de cuentas son parte del instrumental formal manipulable.

El continuo de la violencia imparable tiene detrás el continuo de la debilidad institucional igualmente imparable, misma que ha hecho imposible la auténtica modernización democrática de las políticas públicas de seguridad. No importa de qué tamaño es la violencia, la reconstrucción del quehacer del Estado ante ella, por la vía de la prevención como recomienda el foro internacional, no llega, o solo lo hace de manera excepcional y efímera en el terreno local.

“La construcción de la memoria es un deber con las generaciones que nos suceden”, se lee en el promocional de la exposición de Ai Weiwei. Mi pregunta es qué hacemos cuando aquello que llamamos a la memoria, precisamente porque no queremos que se repita, en realidad está de múltiples maneras día a día ante nuestros ojos.

 

@ErnestoLPV

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