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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
La medicina que la PF no se quiso tomar
El ciclo de reemplazo policial sin rendición de cuentas lo conocemos. La Guardia Nacional es la promesa sexenal de la seguridad, pero antes lo fue la Policía Federal, antes la Agencia Federal de Investigaciones y antes la Policía Federal Preventiva, y en ningún caso el salto incluyó un ejercicio público de justificación.
Por Ernesto López Portillo
24 de junio, 2019
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Mientras Alfonso Durazo, hoy secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, declaraba el 10 de julio de 2018 que emprendería una depuración de la Policía Federal “para que ya no haya crimen uniformado”, con dos días de diferencia Manelich Castilla, el entonces comisionado de la misma, afirmaba: “La nueva administración encontrará una policía fuerte que seguirá trabajando para el país”. Dos versiones perfectamente contradictorias y casi simultáneas respecto a la misma institución. Ahora, en entrevista publicada apenas el 23 de junio pasado, Castilla informa que la PF “está en una situación de desintegración” y agrega que ha terminado el modelo de inteligencia policial que esa institución representaba.

Las dos versiones no pueden ser ciertas y al final una prevaleció sobre la otra. Se impuso la versión de quien llegó al poder y fue aplastada la postura de quien salió del mismo. ¿Hubo contraste público de argumentos? ¿Hubo deliberación pública informada? ¿Hubo un proceso de rendición de cuentas? ¿Irán a juicio los “criminales uniformados”? ¿Fue valorada con metodologías idóneas la referida fortaleza de la PF? Nada de esto puede responderse con información pública. 

El ciclo de reemplazo policial sin rendición de cuentas lo conocemos. La Guardia Nacional es la promesa sexenal de la seguridad, pero antes lo fue la Policía Federal, antes la Agencia Federal de Investigaciones y antes la Policía Federal Preventiva, y en ningún caso el salto incluyó un ejercicio público de justificación. Es un ciclo político que construye y destruye instituciones policiales sin que las y los mexicanos podamos saber por qué. Es la actualización, sexenio tras sexenio, de la interferencia política de la policía.

Vaya paradoja. De haber sido aprobado el supervisor externo de las policías federales, propuesto en el Senado desde el 2012 y al cual la propia Policía Federal se ha opuesto, muy probablemente habría sido la fuente más confiable para distinguir y defender las fortalezas de esa institución, hoy aplastada y desmantelada. 

La figura de supervisor externo de la policía, ya instalada en diversos formatos en toda ciudad media o grande de los Estados Unidos, funciona como antídoto a la interferencia política porque evalúa a la policía con metodologías técnicas públicas. Paradojas de la vida, la PF se negó a tomar la medicina que tal vez le habría ayudado a sobrevivir.

@ErnestoLPV

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