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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
La permanente intervención temporal del Ejército
En caso de aprobarse la propuesta de ley de seguridad interior, la vía militar se agudizará y las consecuencias de ello, si atendemos a la experiencia reciente, serán negativas.
Por Ernesto López Portillo
18 de enero, 2017
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Para entender el presente siempre conviene revisar el pasado. Lo mismo para prever el futuro posible. Conductas pasadas y presentes son las más probables conductas futuras. Nos dijeron una y otra vez que la intervención militar en la seguridad pública sería temporal y no fue así. Hoy nos lo repiten. En estricta lógica podemos anticipar que no será así. Las fuerzas armadas estuvieron, están y estarán realizando labores policiales y de procuración de justicia en México, en tanto no se modifiquen las condiciones estructurales que lo hacen posible. En caso de aprobarse la propuesta de ley de seguridad interior, la vía militar se agudizará y las consecuencias de ello, si atendemos a la experiencia reciente, serán negativas.

Las palabras valen. Las palabras desde el poder público configuran responsabilidades. Recordemos un poco lo que se nos ha dicho. Felipe Calderón afirmó el 19 de febrero de 2011: “Hay algo, sin embargo, que debe quedar muy claro. En el auxilio de las autoridades civiles, el Ejército actúa de manera subsidiaria y temporal. Estamos enfrentando a poderosos grupos criminales para que las autoridades locales tengan espacio y tiempo, a fin de poder reconstruir sus propias estructuras institucionales dañadas, para que puedan depurar, reclutar y fortalecer, a toda prisa, a sus policías”. Calderón aseveró el 14 de octubre del mismo año: “El gran riesgo, y coincido con ustedes, es que esa fuerza subsidiaria deje de serlo y se convierta en permanente. Y por esa razón, sí es interés de mi gobierno hacer que las Fuerzas Armadas puedan replegarse, precisamente, a una posición subsidiaria, a una posición de respaldo temporal y transitorio”.

Cinco años después, lo mismo, pero en voz del presidente Enrique Peña: “Como lo he expresado en otras ocasiones, se trata de un apoyo de las Fuerzas Armadas a las autoridades civiles, en tanto logren fortalecer y consolidar sus propias corporaciones policiales”.

No solo nos lo han dicho, Nos lo han venido repitiendo. Y cada vez ha sido falso. Y si nos atenemos a los motivos de la intervención militar aducidos por los sucesivos titulares del Poder Ejecutivo Federal, lo seguirá siendo. Los militares hacen lo que los civiles no pueden, dijeron, dicen y seguirán diciendo. Las instituciones policiales y de procuración de justicia cayeron en desgracia hace mucho y en general no se hizo ni se ha hecho lo necesario para reconstruirlas. Las evidencias del desastre institucional fluyen día a día. Y mientras vemos la descomposición policial un día sí y el otro también, el secretario de la defensa nacional, el general Salvador Cienfuegos nos recuerda que las fuerzas armadas se suman de manera decidida al esfuerzo de los tres órdenes de gobierno en contra de la delincuencia.

Dicen ahora que la ley de seguridad interior, justo porque define los términos de intervención en labores de seguridad pública y de procuración de justicia, garantiza la contención de tal intervención. Aún más. Algunos de sus promotores le llaman “ley de salida” a esa propuesta: los militares se irán de estas tareas gracias a la ley de seguridad interior.

Nada de eso. Mientras no llegue la auténtica reconstrucción de las policías y de las procuradurías, justo con esa ley los militares incrementarán su intervención. En círculo vicioso, el mayor despliegue militar será usado por los funcionarios electos para seguir evadiendo aquella reconstrucción. Y en el trasfondo de todo ello, dicho sea de paso, las causas profundas de la inseguridad y la violencia seguirán ahí.

Saneamiento policial “a toda prisa” nos dijeron en el 2011. Es un “gran riesgo” la intervención militar permanente, también nos dijeron. Lo es, por ejemplo en materia de derechos humanos. Apenas creíble.

Lo dicho, los comportamientos futuros se pueden prever mirando el pasado. A mi ya no me engañan. ¿Y a usted?

 

@ErnestoLPV

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