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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
Las violencias inexplicadas
La política de seguridad enfocada en el uso de la fuerza y cuya expresión más extrema es la intervención militar, a su vez acompañada del crecimiento de penas privativas de libertad, no produce por sí misma la reducción sostenida de las violencias.
Por Ernesto López Portillo
23 de julio, 2019
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¿Por qué matan cada vez a más personas en México? ¿Por qué asesinan a más mujeres, por su condición de género? ¿Por qué hay más violencia en los hogares? ¿Por qué hay más violencia en las escuelas? ¿Por qué más hay violencia contra la población LGBTIQ+? ¿Por qué hay más violencias contra personas y poblaciones diversas en condiciones de vulnerabilidad? ¿Por qué hay más violencias?

La primera respuesta a todo lo anterior es que el Estado mexicano no tiene respuestas públicas y precisas para cada una de las anteriores preguntas. El Estado no interpreta estos fenómenos a suficiencia, con lo cual todas las medidas que adopta frente a las violencias pueden o no ser acertadas. Si cada una de esas preguntas tiene respuesta oficial ambigua, incierta o insuficiente, las intervenciones serán iguales. Vaya paradoja: en el ámbito de la seguridad no tenemos la seguridad de una política de Estado cierta.

Son múltiples violencias en múltiples espacios con múltiples formas de construcción y de reproducción. Y en la medida que el Estado no lo entiende así y por tanto no desarrolla un aprendizaje basado en la experiencia, así se alejan las soluciones posibles.

Converso regularmente con operadores del Estado de los tres órdenes de gobierno. Lo que afirmo lo encuentro todos los días en los límites de su discurso y de sus herramientas. Las excepciones brillan intensamente; cuando una o uno de ellos quiere profundidad en el porqué y el cómo de las violencias, para entonces tomar decisiones, éstas se tornan diferentes. El efecto más evidente es la inmediata certeza de que el uso de la fuerza policial y militar es cada vez más limitado, ante la pluralidad de las violencias, sus causas profundas y sus formas de reproducción.

Al paso del tiempo me he dado cuenta que, desde el quehacer de la autoridad, es justamente el cálculo del tiempo la barrera política más importante para transitar hacia políticas de seguridad ciudadana y reducción de las violencias complejas.

Los gobiernos muchas veces enseñan prisa para resolver los problemas, aunque eso los deje sin tiempo para entenderlos. Pienso en los gobiernos que en efecto se ocupan del tema y dejo a un lado los gobiernos irremediables, es decir, los que solo hacen parecer –si acaso- que tienen la voluntad de resolverlo.

La política de seguridad enfocada en el uso de la fuerza y cuya expresión más extrema es la intervención militar, a su vez acompañada del crecimiento de penas privativas de libertad, no produce por sí misma la reducción sostenida de las violencias. Publicamos recientemente una anatomía de los sexenios de Calderón y Peña, específicamente relacionado al uso de la fuerza, que así lo comprueba. La Guardia Nacional, desde este enfoque, representa la última generación de una política de seguridad ineficaz y caduca.

Mírense los datos de México en el contexto de América Latina; nuestro país hace parte de una región secuestrada por la popularidad de la “mano dura”, a su vez asociada al populismo penal.

¿Es más fácil desplegar personas armadas civiles y militares e incrementar las penas de prisión, que explicar las violencias e intervenirlas quirúrgicamente? Mucho. Y es más rápido. Solo que también ha sido, es y seguirá siendo, por sí mismo, ineficaz.

Las violencias son desde luego explicables; el problema es que el Estado mexicano sigue decidiendo mantenerlas en condición inexplicada. Así acorta las posibilidades de resolver y prolonga la crisis.

@ErnestoLPV

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