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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
Llega a México la certificación policial ciudadana
La policía en México casi siempre trabaja sin procedimientos operativos regulados. Trabaja en los hechos sin reglas y sin métodos. La cura para este mal se llama certificación policial ciudadana.
Por Ernesto López Portillo
22 de junio, 2016
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Por motivos que en el fondo tal vez nunca entenderé bien, desde hace más de un cuarto de siglo comencé a trabajar diariamente a favor de la reconstrucción de la policía en México. Hace unas semanas un amigo me preguntó qué se siente trabajar para ayudar a resolver algo que en realidad cada vez está peor. Le contesté que si bien me he profesionalizado en el manejo de la frustración, jamás he siquiera considerado renunciar al esfuerzo.

Compartí con él esta metáfora que vengo comentando hace mucho: quienes comenzamos en la década de los noventa a producir investigación sobre seguridad pública y policía compramos un boleto para una película de suspenso; luego, avanzado el filme, nos lo cambiaron por otro de terror. Allá por 1994, cuando publiqué en coautoría el primer libro sobre seguridad pública dado a conocer en este país, nadie anticipaba la pesadilla de violencia y la descomposición institucional asociada a ella que hoy nos ahogan. En todo caso, quien me lanzó aquella pregunta no falta a la razón. En la lucha por la reconstrucción policial uno aprende a vivir entre noticias que una y otra vez hacen parecer imposible cualquier escenario de éxito.

He convivido con instituciones policiales prestigiadas y enfermas en más de veinte países. La comparación, lejos de menguar mi expectativa de mejora en México, ha servido justo para lo contrario. Se fortalecen mis expectativas cada vez que salgo a la calle a comprobar que la policía en ocasiones demuestra ser la más poderosa herramienta que una democracia puede tener para proteger la integridad y las libertades de la gente. Exactamente como puede ser la herramienta más destructiva. No me lo cuentan, he visto lo mejor y lo peor. He conversado con policías que tienen en su haber muchas vidas salvadas y con otros que en realidad son asesinos con licencia. Me ha tocado ver a policías con uniformes que parecen sacados de una película de ciencia ficción, equipados con tecnología para proteger la vida del policía mismo, apenas imaginable hace un lustro. En cambio, he visto policías hospitalizados por lesiones con arma de fuego por impacto que el chaleco antibalas, falsificado, no logró contener.

Lo más importante: en todos estos años he aprendido a descifrar las culturas policiales, poniendo atención en particular a la distancia entre lo que la policía dice que hace y lo que realmente hace; desdoblamiento presente en mayor o menor medida incluso en las percibidas como las mejores policías del mundo.

Con este acervo en mi portafolio de vida profesional, lo tengo más claro que nunca: pensar en un régimen de leyes y de derechos para todos en México pasa por la reconstrucción de las instituciones policiales. Lo diré de otra manera: la policía que tenemos, por sí misma, compromete cualquier posibilidad de un proyecto nacional donde la ley se cumpla y se haga cumplir.

En el 2003 fundamos Insyde, organización independiente, pionera en México en la promoción de la mejora policial. Es un laboratorio de innovación a favor de la reconciliación entre la policía y la sociedad. Ahí usamos métodos que nos permiten dedicar miradas profundas a la vida policial. Insyde es como un laboratorio donde se diagnostican enfermedades y se construyen medicinas. Una de las más graves y extendidas enfermedades se llama desregulación operativa. Esto quiere decir que la policía en México casi siempre trabaja sin procedimientos operativos regulados. Trabaja en los hechos sin reglas y sin métodos. La explicación de los motivos de esto la dejo para otro momento, pero estamos hablando de que los encargados de hacer cumplir la ley, si es necesario usando la fuerza, no salen a la calle equipados con los procedimientos formales necesarios para saber hacerlo.

La medicina de última generación diseñada en Insyde para curar este mal se llama certificación policial ciudadana, método a través del cual una institución policial acepta regular todos sus procedimientos operativos bajo estándares predeterminados y se somete a la revisión externa de los ciudadanos para demostrar que así lo hizo.

Aquí se pueden ver los detalles técnicos de todo esto, pero se puede entender de manera muy sencilla: mientras el Estado mexicano construyó instituciones policiales sin herramientas para trabajar adecuadamente, la certificación impulsa a la policía para construir esas herramientas que necesita y además permite que ello pueda ser comprobado por personas externas a la institución.

Es cierto, no hay regla escrita que por sí misma asegure su cumplimiento total y miente quien diga que una certificación garantiza la salud institucional completa. Pero de igual manera está claro que una policía sin procedimientos operativos regulados jamás podrá ofrecer un desempeño profesional. La evidencia del desastre policial está a la vista por todo el país y deriva en buena medida justamente de esto. Lo que nuestros policías hacen en la calle día a día no tiene nada que ver con procedimientos especializados para tan delicada función. La certificación policial ciudadana se los da y de esa manera permite esperar y exigir un desempeño en verdad profesional.

Es casi imposible encontrar a personas en México que crean en el saneamiento policial. Nunca olvidaré aquella prestigiada investigadora académica que, en la década de los noventa, luego de un evento se acercó a decirme que mi propuesta de reconciliar a la policía y a los ciudadanos en México era una utopía. Fue la primera vez que me lo dijeron y ya perdí la cuenta de las veces que me lo han repetido. Pero justo por haber construido esta tarea como parte esencial de la misión institucional de Insyde, la organización ha recibido apoyos desde más de 25 entidades públicas y privadas de diferentes países y está ubicada entre los diez mejores centros de pensamiento en México según la universidad de Pensilvania.

Volvamos a lo nuestro: ¿usted quiere instituciones policiales certificadas por los ciudadanos en México? Nosotros también. Les tendremos noticias muy en breve. Estén pendientes.

 

@ErnestoLPV

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