“Modo guerra”, ¿Colombia sale y México entra?
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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
“Modo guerra”, ¿Colombia sale y México entra?
Si la violencia en Colombia no arroja las lecciones suficientes para descartar el “modo militar” de la seguridad como la vía adecuada para construir la seguridad y la paz en México, nada lo hará.
Por Ernesto López Portillo
2 de agosto, 2022
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Luego de un impresionante recuento histórico de las violencias en Colombia, el Informe Final de la Comisión de la Verdad. No matarás, reconoce más de 9 millones de víctimas, “de las cuales por lo menos medio millón perdieron la vida”. Líneas adelante, el descomunal reporte expone:

“El Estado colombiano ha sido moldeado para la guerra. Las instituciones, con notables excepciones, actúan en guerra, con marcos discursivos de guerra. Las Fuerzas Militares y de Policía, así como los organismos de inteligencia del Estado, actuaron durante largo tiempo bajo marcos ideológicos que en la práctica se convirtieron en una forma de la política. La Guerra Fría se extendió en la mentalidad y el tránsito desde una doctrina de «buscar y destruir» a una centrada en la «protección de la vida»(;) ha sido traumático. En gran medida esto se debe a la conducción política de los gobiernos que ha sido poco diligente, laxa y, en ocasiones, temerosa. En algunos momentos de la historia del conflicto armado interno los gobiernos permitieron que el cuerpo militar actuara bajo doctrinas foráneas, transgrediera los principios de la democracia e incluso se corrompiera en función de obtener resultados y éxitos. Durante la guerra, la fuerza pública se convirtió en un cuarto poder, pero también en una especie de comunidad endógena con áreas opacas, impenetrables, y un espíritu de cuerpo insano…

“El liderazgo ha sido intermitente y, por tanto, con frecuencia se avanza y retrocede sin dar lugar a un proceso consistente de transformación institucional. La crisis pocas veces se ha tomado como una oportunidad para el cambio –aunque excepcionalmente sí lo ha sido– y con frecuencia se adoptan actitudes defensivas. Es evidente que el análisis de la realidad humana y geográfica del país, así como de sus desafíos, no ha sido el fuerte de la institución castrense. En general, ha faltado un enfoque territorial, diferencial, y un mejor análisis de las amenazas y desafíos por fuera de las lecturas complotistas. Los problemas de la seguridad y la defensa pertenecen a la nación y no dependen solo de la institución militar. Se requiere una mayor rendición de cuentas y transparencia sobre su ejercicio en democracia (p. 493)”.

En entrevista apenas publicada, el próximo Ministro de Defensa de ese país, Iván Velásquez, explica:

“La salida de la Policía del Ministerio de Defensa es ya una decisión tomada. La institución se adscribirá al futuro Ministerio de la de Paz, Convivencia y Seguridad. Y no hay que inquietarse por eso. Por el contrario, se va a ganar en civilidad, se va a ganar en el respeto por el Estado de derecho, se va a ganar en construir una Policía, como lo dice la Constitución Política, para la convivencia y para la garantía del disfrute de los derechos y garantías fundamentales. Esto no significa que se acabe la seguridad pública. Significa que la Policía va a tener como razón fundamental de su accionar la garantía de los derechos y libertades ciudadanas y la convivencia. Tampoco puede dar lugar a la intranquilidad que ahora han expresado algunos miembros de la Policía de todos los rangos, no solo oficiales, inclusive los policías de base, que han expresado su temor porque al salir del Ministerio de Defensa pudieran perder los beneficios que adquirieron, que hoy tienen como integrantes de fuerza pública, y sobre eso también pueden tener absoluta tranquilidad. El presidente Petro, por el contrario, ha afirmado que él pretende que haya beneficios para policías y soldados. Que puedan estar en una situación de bienestar, que puedan tener garantías de salud, educación, vivienda y por lo menos asegurar que no habrá ninguna reducción en los beneficios de los que actualmente gozan los miembros de la Policía Nacional.

“Colombia es, si no el único, uno de los poquísimos países en el mundo que tiene la Policía dentro del Ministerio de Defensa… las Fuerzas Militares tienen una función constitucional bastante diferente a la de la Policía. Y aquí, con esta separación, lo que se pretende es que la Policía asuma con su naturaleza civil, verdaderamente civil, la defensa de los derechos fundamentales y la garantía de la convivencia. Naturalmente en eventos habrá necesidad de establecer coordinaciones cuando por razón de las actividades deban complementarse, pero que esté bajo un mando distinto la Policía va a redundar en beneficio del país y de la ciudadanía”.

Camina México hacia el control militar de la seguridad ciudadana. Camina Colombia hacia la desmilitarización de la misma. Los presidentes López Obrador y Petro han tomado decisiones históricas. La Guardia Nacional en México quedaría integrada a la Sedena si prospera la propuesta de reforma constitucional que el Ejecutivo Federal promueve. La Policía Nacional de Colombia saldrá del Ministerio de Defensa; ahora lo sabemos, “es una decisión tomada”.

Era muy superior la tasa de homicidios violentos colombiana comparada con la nuestra; pero para el 2021 la nuestra fue mayor (28 acá, 27 allá), siendo justamente nuestra etapa de mayor despliegue militar cuando “alcanzamos” al país vecino del sur.

Si la violencia “de proporciones bíblicas” en Colombia no arroja las lecciones suficientes para descartar el “modo militar” de la seguridad como la vía adecuada para construir la seguridad y la paz, creo que nada lo hará.

@ErnestoLPV

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