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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigi... Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos. (Leer más)
Proximidad social y Guardia Nacional
En el devenir histórico de las decisiones mayores de política pública en seguridad, el aprendizaje institucionalizado no forma parte de la deliberación pública, fenómeno que coloca a la evidencia en condición, por decir lo menos, marginal.
Por Ernesto López Portillo
3 de junio, 2019
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Una vez más, el Municipio de Nezahualcóyotl (Estado de México) reunió a especialistas de América Latina y Europa a dialogar sobre la seguridad ciudadana y la mejora policial. Se trató del Tercer Congreso Internacional de Seguridad y Proximidad Social: Proximidad Social en tiempos de la Guardia Nacional, llevado a cabo los días 30 y 31 de mayo.

Más oportuno el encuentro, imposible. El evento sucedió un día después de que se diera a conocer que el Comandante de la Guardia Nacional asumió el cargo de Comisionado de la Policía Federal, evento que provocó el siguiente Tuit por parte de Manelich Castilla, anterior Comisionado: “Con transferencia del mando de @PoliciaFedMx al Gral. Luis Rodríguez Bucio -a quien deseo el mayor éxito al frente de la #GuardiaNacional– se decreta el fin del modelo policial en que me formé y serví”.

Muy poca gente lo sabe, pero Nezahualcóyotl es referencia obligada en el tema de la seguridad y la mejora policial local en México. Entre los operadores del sector y en el circuito especializado, en cambio, se acepta de manera amplia que en ese municipio se ha consolidado una experiencia que desafía a quienes, más por moda política y menos por conocimiento, afirman una y otra vez que el municipio siempre es la parte más débil del Estado en materia de seguridad y reducción de la violencia. No es el tema de esta entrega, pero debo enfatizar que quien quiera estudiar el caso a profundidad, encontrará un saldo positivo inestimable (desde luego, no existe lugar alguno donde todo haya salido bien y hay críticas informadas y profundas al caso; el reto es justamente saber distinguir todo lo que se puede aprender, por igual de los aciertos y de los errores).

Mi participación en el Congreso colocó en el centro precisamente el tema del aprendizaje. En los dos congresos anteriores, allá mismo, como en tantos otros espacios, he insistido y seguiré insistiendo en el terrible y costoso pasivo del Estado mexicano que implica la debilidad en la institucionalización del aprendizaje. Tal vez sucede igual en otros sectores de la función pública en México, en la seguridad es contundente: a un cuarto de siglo de creado el Sistema Nacional de Seguridad Pública, no hubo y quizá no habrá quien ahí haga lo necesario para construir conocimiento formal disponible, que permita responder qué funciona y qué no funciona para construir seguridad. Han sido cuatro sexenios federales (Zedillo a Peña) sin que llegue la decisión de Estado para hacer una verdadera inversión que conecte las políticas de seguridad y el aprendizaje, mediante plataformas científicas y técnicas abiertas a la deliberación pública.

Recordé en el evento que durante las audiencias de la Guardia Nacional propusimos construir un panel científico, plural e inclusivo de análisis de la evidencia, justo para responder a esas preguntas, propuesta que no prosperó. Relaté además que desde el Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero aplicamos una metodología simple de análisis del discurso sobre dichas audiencias, y pudimos concluir que no fue la evidencia la que soportó públicamente la convicción de crear la Guardia Nacional, como tampoco lo fue un año antes en el proceso que sacó adelante la Ley de Seguridad Interior.

Lo hemos entendido bien, expliqué: en el devenir histórico de las decisiones mayores de política pública en seguridad, el aprendizaje institucionalizado no forma parte de la deliberación pública, fenómeno que coloca a la evidencia en condición, por decir lo menos, marginal. El hallazgo es extraordinariamente consistente en el tiempo y no es posible mirar aún decisiones que terminen con tal debilidad que afecta las políticas de seguridad de manera estructural y crónica.

Misma semana, dos eventos simbólicos cual más: mientras la Sedena tomaba el control total de la Policía Federal, desde el cónclave de Nezahualcóyotl reivindicábamos la seguridad desde lo local; las y los especialistas coincidieron: si no hay complementariedad de esfuerzos, no habrá seguridad. ¿Habrá?

@ErnestoLPV

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