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Ruta Crítica
Por Ernesto López Portillo
Secretario Técnico del Foro Mexicano para la Seguridad Democrática de la Ibero, Ciudad de Méxi... Secretario Técnico del Foro Mexicano para la Seguridad Democrática de la Ibero, Ciudad de México. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow. (Leer más)
Seguridad: el círculo vicioso
La violencia no se reduce porque las medidas adecuadas para lograrlo no llegan y éstas no llegan porque la violencia no se reduce.
Por Ernesto López Portillo
6 de marzo, 2019
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Detrás de la persistencia de la violencia aparece con enorme frecuencia un círculo vicioso respecto del cual, al menos en el corto plazo, México no parece tener manera de superarlo. El ciclo destructivo en términos muy simples es así: la violencia no se reduce porque las medidas adecuadas para lograrlo no llegan y éstas no llegan porque la violencia no se reduce.

En términos más complejos el circulo vicioso así opera: la violencia crece y la presión política y social lleva a los gobiernos a tomar medidas urgentes que en el mejor de los casos la contienen de manera efímera, pero no modifican sus causas profundas; entonces ella sigue creciendo y así sucesivamente.

La víctima principal de la inseguridad y la violencia, mirado desde el punto de vista del ejercicio de gobierno, es la política pública misma. Me refiero a esa política que debe incluir el diagnóstico, la implementación, la evaluación y la rendición de cuentas y que muchas veces es aniquilada precisamente a manos del problema que debe resolver.

La urgencia merece respuestas urgentes; pero lo “importante”, es decir lo que tiene que ver con transformar las violencias entendidas como historias personales y colectivas, mediante intervenciones multiagenciales, casi nunca merece respuestas precisamente “importantes”. Y la diferencia que abre una puerta y cierra la otra es en buena medida el factor tiempo. Resolver de inmediato es lo más atractivo aunque no sea cierto. Es una ilusión.

Lo veo una y otra y otra vez en procesos de acompañamiento que realizo con gobiernos locales en México y en el extranjero. Las mesas en las que se mira la violencia y se toman las decisiones para enfrentarla suelen ser dominadas por esa urgencia que, en términos concretos, se llama uso de la fuerza policial y militar.

No se trata de que haya o no conocimiento disponible, el problema es que “no hay tiempo” para usarlo. El conocimiento más avanzado viene ofreciendo cada vez mejores plataformas conceptuales y metodológicas amplias para construir políticas públicas por ejemplo enfocadas en la prevención (ejemplo: “Asesoría metodológica para la generación de un marco de acción de diseño de una política transversal de prevención del delito y convivencia” del Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile).

Ingenuo y débil parece proponer cualquier cosa que no funciona en la lógica de la urgencia cuando “la pradera se está incendiando”. En el exceso del absurdo, incluso se atacan y desacreditan las propuestas que cumplen con los mínimos metodológicos de una política pública.

El uso de la fuerza pública es incomparablemente valioso porque incluso salva vidas; eso no se discute. Lo que se discute es el daño crónico de este ciclo de desequilibrio que sobrevalora la contención y subvalora la transformación.

 

@ErnestoLPV

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