close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Seguridad 180°
Por Insyde
El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de t... El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de trabajo en el diseño de soluciones para ejercer a plenitud el derecho humano a la seguridad. Buscamos el cambio de paradigma de seguridad pública a una seguridad ciudadana con el involucramiento de instituciones, organizaciones y sociedad. Reforma policial democrática, migración y derechos humanos, violencia y medios de comunicación, nuestros temas. (Leer más)
Colombia: la marcha de los colibríes
Si cada colombiano aprende, promueve y defiende la idea de proteger la vida, la historia de Colombia cambiará para siempre. No es necesario proclamar más leyes o aumentar castigos para quien mate, si como sociedad nos ponemos de acuerdo en lo fundamental: respetar al otro y su humanidad.
Por Insyde
23 de marzo, 2015
Comparte

Por: Sayra Aldana Hernández

Wangari Maathai, activista africana ganadora del premio nobel de la paz en 2004, decía que ella era como el colibrí y que así era como todos nos deberíamos sentir. Ella cuenta una historia bastante inspiradora: un bosque enorme se está incendiando y en medio de la confusión todos los animales escapan o están paralizados; abrumados por la situación, se sienten indefensos e impotentes con excepción de un colibrí que se dice a sí mismo: “yo voy a hacer algo contra este incendio”. Con esta decisión busca el río más cercano y empieza a coger agua con su pequeño pico. La lleva y la suelta sobre las llamas, repitiendo esto una y otra vez. Al tiempo, los demás animales, algunos muchos más grandes y que por tanto podrían llevar mucha más agua, le dicen a la pequeña ave: “¿qué crees que puedes hacer?, ¡este incendio es demasiado grande, tus alas son demasiado pequeñas, y tu pico es tan pequeño que solo puedes llevar una pequeña gota de agua cada vez!” Y aun cuando hay muchas voces tratando de desanimarlo, el colibrí continúa su labor y le dice: “hago lo mejor que puedo”.

Cuando pienso cómo surgió la idea de una “Marcha por la vida” no puedo dejar de acordarme de esta historia, pues en Colombia a veces el pesimismo nos gana y pensamos que nada podemos hacer para solucionar nuestro grave problema de violencia, que es algo así como un destino fatídico que nos ‘tocó’ vivir.

Las primeras reuniones en las cuales se empezó a delinear la idea de marchar sucedieron a mediados del 2014. Sabíamos que teníamos que hacer algo para aportar a la construcción de una cultura de paz, idea que se cristalizó en un primer momento en la Iniciativa de Paz con un seminario “Cultura y construcción de paz”, en el cual se hizo un llamado a organizaciones públicas y privadas a reflexionar sobre cómo vamos a trabajar como sociedad en un posible escenario de postconflicto. En esta ocasión logramos una participación significativa a pesar de que el público en este primer evento seguía restringido a un ámbito muy académico.

En enero de este año, el profesor Antanas Mockus dio el primer paso al convocar a la ciudadanía; explicó que la idea era movilizar a la mayor cantidad de personas para marchar a favor de la vida, de recordar como colombianos que “la vida del otro es sagrada aunque no estemos de acuerdo con él o ella”, que cualquier diferencia por radical que sea no justifica ejercer violencia contra quienes piensan diferente. Como eco de esto, surgió la idea de invitar a las cabezas visibles de quienes están en orillas políticas: Iván Cepeda, senador de izquierda, y Álvaro Uribe, ex presidente y ahora senador representante de la derecha; el primero aceptó, el segundo no.

La invitación a marchar poco a poco empezó a popularizarse y las controversias iniciaron prontamente. La idea de marchar no en contra de algo sino a favor de la vida le hizo poca gracia a algunos sectores de opinión. Esto avivó el debate, que estuvo atravesado por la polarización política, esa misma que divide amplios sectores de la población en dos bandos: el de quienes se creen los ‘buenos’ y otro de aquellos que son señalados de ‘malos’.

El equipo de voluntarios no la tuvo fácil, pues conforme se acercaba la fecha de la marcha se intentó boicotear vinculando la iniciativa a un contrato pago por el actual Gobierno. Los opositores a la marcha también intentaron presentarla como apoyo al proceso de negociación que se adelanta en La Habana. Este episodio se superó y se aclaró, pero de todas formas alcanzó a afectar y sembró la duda en muchos colombianos. Incluso alcanzó a quienes como el colibrí querían poner su esfuerzo para aportar al cambio. Ante esto, el equipo se preguntaba qué de malo tiene recordar lo obvio, qué de malo tiene querer recordar que sin vida no hay nada, menos contradicción política; sin vida no hay odios ni posibilidad de venganzas.

Pese a esto, muchos colombianos dentro y fuera del país se contactaron con el comité organizador. El común denominador era la esperanza de cambiar el destino de nuestro país, el cansancio de ver como cada día mueren tantos colombianos sin que esto genere un sentimiento generalizado de indignación y rechazo, y también la idea de que sí es posible resolver nuestros problemas sin dañar al otro.

El optimismo siempre estuvo presente y aun cuando hubo tropiezos, los múltiples mensajes de apoyo en las redes sociales fueron muy importantes para no parar. Una semana antes de la marcha el equipo hacía los últimos esfuerzos para concretar la idea de marchar en cada ciudad del país. Ya que no se contaba con recursos económicos para su financiación, se requirió de creer firmemente en la causa para convencer y así encontrar manos dispuestas a apoyar.

El 8 de marzo todo el equipo estuvo muy temprano en los puntos de concentración. En total marcharon más de 100.000 personas en 57 municipios y ciudades en Colombia, alrededor del mundo en 25 países marcharon colombianos y por lo menos en 21 países manifestaron su apoyo mediante fotografías en redes sociales.

Si cada colombiano aprende, promueve y defiende la idea de proteger la vida, la historia de Colombia cambiará para siempre. No es necesario proclamar más leyes o aumentar castigos para quien mate, si como sociedad nos ponemos de acuerdo en lo fundamental: respetar al otro y su humanidad.

Esta movilización es un triunfo para quienes pensamos y defendemos la idea de que “cada vida es única, irrepetible, irremplazable”. El compromiso y la esperanza de que es posible cambiar nuestro país nos llevaron a marchar en medio de este bosque llamado Colombia que ha ardido por mucho tiempo. Los colibríes continuamos haciendo lo que podemos para poderlo apagar.

 

* Sayra Aldana Hernández es antropóloga y politóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Experta en convivencia y seguridad ciudadana, así como en Cultura Ciudadana. Coordinadora del Área Cuantitativa de Corpovisionarios, organización no gubernamental de Colombia, líder en investigación, programas y proyectos de transformación cultural mediante el enfoque de trabaja cultura ciudadana.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.