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Confianza entre la sociedad y su policía, ¿desvanecimiento o recomposición de la relación?
La percepción de que la policía no actúa y, cuando reacciona lo hace mal, es una combinación nociva para la confianza entre policía y sociedad.
Por Adriana Rico Villanueva
13 de diciembre, 2021
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Cuándo o cómo surge la confianza es más difícil de descifrar que entender cómo se fragmenta o desaparece. Esta última respuesta podría resultar más sencilla; se pierde con la incertidumbre, con la falta de certeza, con la decepción, el incumplimiento o la falta de compromiso. Por décadas hemos atestiguado comportamientos y opiniones sobre una relación dañada entre la sociedad y la policía, desgastada en buena medida por la desconfianza.

49% de la población considera poco o nada probable que tenga un trato de confianza con la policía, más bien es de rechazo (55%), de temor (67%), de desconfianza (75%), de acuerdo con el Estudio Policía y Sociedad. Corresponsabilidad de la Seguridad en México del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México.

La desconfianza de la sociedad hacia la policía está asociada a múltiples factores, entre ellos, la corrupción (79%), malas experiencias (71%), por abusos de la policía (70%), por los vínculos con el crimen organizado (53%), porque no están capacitados (44%), porque no hacen su trabajo (40%), etcétera.

Un tema que claramente genera malestar entre la sociedad es la actuación de la policía, es decir, brindar apoyo a la sociedad, reaccionar ante un delito y proceder con apego a la ley. En la percepción de la población no son acciones que la policía realice de forma activa y efectiva, sino que con frecuencia identifica la pasividad de policías sin capacitación para realizar su trabajo.  Y, es que un policía apático mientras ocurre un delito o situación de conflicto causa mucha molestia entre la población (75%).

La percepción de que la policía no actúa y, cuando reacciona lo hace mal, es una combinación nociva para la confianza entre policía y sociedad. INEGI reportó en septiembre de este año la evaluación de la población al desempeño de autoridades de seguridad pública, siendo la policía preventiva municipal (47.5%) y la estatal (52.5%) las corporaciones que obtienen los porcentajes más bajos de efectividad en su desempeño.

Esta idea de inacción o pasividad de un policía ante un conflicto, ¿tiene sustento o es una opinión que prevalece sin tener fundamentos? En la encuesta del COP UVM más del 70% de personas que necesitaron de la policía, afirma que la autoridad cumplió con su labor. Este porcentaje pone en entredicho la idea sobre la no respuesta de la policía y con ello emerge otra contradicción: la población indica que si la policía apoyase a la ciudadanía cuando es requerida, esto repercutirá en ganar mayor confianza de la población. A pesar de admitir que los agentes respondieron al llamado, el reconocimiento al cumplimiento es nulificado y enfrentar la desconfianza de la población continúa siendo lo más difícil del trabajo de las fuerzas policíacas (51%).

Tal parece que el desprestigio de las instituciones y de los representantes de la seguridad en nuestro país diluye los méritos.

Los agentes, además de enfrentar la desconfianza de la población, también encaran el rechazo (16%), que su trabajo sea depreciado (12%), reciben maltratos del ciudadano (8%), incluso su trabajo puede ser obstaculizado por la misma sociedad (13%).

Si la sociedad experimenta recelo ante la policía, esta también mantiene su distancia y sabe que el reconocimiento y restablecer una relación de confianza no será sencillo, ejemplo de los problemas anteriores son las experiencias mencionadas por oficiales de distintas corporaciones en el estudio Ser Policía en México, ¿qué rol asume la sociedad?:

Agarré a un tipo por abuso sexual… cuando pasamos por un tianguis la gente nos lo quería quitar sin saber qué había pasado, la mamá de la niña explicó que quería abusar de su hija y entonces todo se volteó: a defenderlo porque lo querían linchar”.

El culpable siempre es el policía. La ciudadanía siempre va a decir el culpable es el policía porque no quiere trabajar”.

 “La ciudadanía te felicita, pero son pocos; la mayoría te mienta la madre”.

Una ciudadana se comunicó… para agradecerme por el servicio brindado, por recuperar sus pertenencias… me dijo: Ahora sí confío en la policía”.

Si establecemos que la clave, de acuerdo con lo que indica la población, está en constatar la actuación de la policía, esto tiene otros puntos a considerar que no se ven alentadores. Se piensa que ante un escenario donde la policía actúa con uso legítimo de la fuerza, el policía no estará protegido por la ley (40%), tampoco contará con el respaldo de la sociedad (50%), incluso podría ser acusado por un organismo de derechos humanos (65%).

Ante un panorama tan hostil para el policía, ¿cómo esperaría la sociedad que los agentes actúen?  Y, además ¿cómo contar con su apoyo? De hecho 32% opina que ese policía, ante una problemática, no contará con el respaldo de su institución, mucho menos con el de la ciudadanía. ¿Cómo trabajar en una relación de confianza mutua cuando los elementos que le darían solidez se ven difusos y parecieran tener más complicaciones que lineamientos de ejecución?

Índices y mediciones internacionales ubican al país entre los más bajos en temas de seguridad; los primeros sitios ocupados principalmente por países europeos, cien lugares abajo del top 10 está México, acompañado de Kenia, Nigeria, Pakistán y Venezuela. Esas mediciones evalúan el trabajo de la policía, resultados obtenidos, corrupción, transparencia, confianza en autoridades e instituciones y en todas ellas obtenemos puntajes bajos por los que resarcir esa opinión a nivel mundial y nacional no es un reto menor.  A medida que la desconfianza incrementa, la cohesión social disminuye dando cabida a una crisis en la relación sociedad y autoridades. Por años atestiguamos comportamientos que dan pie a la desconfianza de manera bilateral donde la sociedad asocia los cuerpos de seguridad con actitudes que no necesariamente tienen que ver con la seguridad, con la justicia, con la ley, con el orden y la tranquilidad. En contraparte, la policía se muestra desencantada al no recibir el reconocimiento de la sociedad a la que debe proteger.

* Adriana Rico Villanueva es socióloga egresada de la UNAM, coordinadora del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (@CopUVM).

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