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Por Insyde
El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de t... El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de trabajo en el diseño de soluciones para ejercer a plenitud el derecho humano a la seguridad. Buscamos el cambio de paradigma de seguridad pública a una seguridad ciudadana con el involucramiento de instituciones, organizaciones y sociedad. Reforma policial democrática, migración y derechos humanos, violencia y medios de comunicación, nuestros temas. (Leer más)
Los acuerdos de Tercer País Seguro
Los países deben promover prácticas y regulaciones que aseguren la integridad y autonomía de las personas migrantes y desplazadas en lugar de caer en estrategias para infundir temor en las sociedades de destino.
Por Mauricio Olivares-Méndez y Radu-Mihai Triculescu
14 de octubre, 2019
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En este año se ha discutido en las noticias de todo el mundo el término “Tercer País Seguro” (TPS). El término se ha usado cuando se discuten los movimientos de personas en búsqueda de protección internacional, en particular cuando ocuparon los titulares las llamadas Caravanas Migrantes y la respuesta de Estados Unidos.

Declaraciones como las hechas por el presidente Donald Trump han perpetuado en aquel país la noción de que las personas en situación de movilidad que desean encontrar protección internacional deben solicitar su reconocimiento como refugiado primero en México antes de intentar en el vecino del norte. Este no es el caso.

Para que exista un proceso a través del cual se integren o validen las solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado en un sistema de cooperación multilateral se tendría que contar con un acuerdo que reconozca que tanto Estados Unidos como México son países seguros y que cuentan con un sistema de procesamiento suficientemente robusto para manejar los casos que lleguen.

Alimentando a inmigrantes que van en tren. Comunidad La Patrona, Amatlán de los Reyes, Veracruz, 2018. Foto: Joaquín Urrutia Partida.

¿Qué es un tercer país seguro?

Un “Tercer País Seguro” es aquel país donde un solicitante de protección internacional se encontró antes, que cuenta con un sistema de protección suficiente y donde, pudiendo haber realizado una solicitud de asilo, no la hizo o habiéndolo intentado no obtuvo respuesta.

El concepto, de acuerdo a la Agencia de la ONU para los Refugiados, requiere una evaluación individual sobre si el estado previo readmitirá a la persona, le garantizará acceso a un proceso justo y eficiente para determinar su necesidad de protección, permitirá a la persona permanecer en el territorio, y le reconocerá los estándares de trato de acuerdo con la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y los estándares internacionales de derechos humanos, incluyendo la protección contra devolución. Por lo tanto, no todos los países de tránsito son considerados países seguros.

Existen varios casos actuales que pueden ayudar a entender la complejidad de definir de iure o de facto qué país es un país seguro para encontrar protección internacional. Veamos dos casos.

El acuerdo Canadá-Estados Unidos

Si bien el gobierno de los Estados Unidos no ha sido exitoso en presionar a México o Guatemala para firmar un acuerdo que los reconozca como país seguro, ya tienen uno con Canadá.

El “Acuerdo entre el Gobierno de Canadá y el Gobierno de los Estados Unidos de América para la cooperación en el examen de las solicitudes de estatus de refugiado de nacionales de terceros países”, firmado en diciembre de 2002 y puesto en marcha a partir de 2004, asegura que aquellas personas que busquen protección internacional deban hacerlo en el primer país al que lleguen, ya sea Estados Unidos o Canadá. Las personas que no cumplan este requisito, con pocas excepciones, deben ser devueltas a la otra parte para procesamiento de su caso.

Este documento asume que ambas naciones “ofrecen generosos sistemas de protección para refugiados”, pero con el endurecimiento de requisitos y el tono del discurso en la Casa Blanca, incluso organizaciones canadienses están retando el reconocimiento mismo de los Estados Unidos como un país seguro. El Consejo Canadiense para los Refugiados, Amnistía Internacional y el Consejo Canadiense de Iglesias han montado un caso legal en contra del Acuerdo de tercer país seguro puesto que consideran que viola la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

Como mencionan en sus demandas, algunas decisiones del gobierno estadounidense han definido de una forma tan limitada quién puede acceder a la protección de este país y qué víctimas de crímenes perpetrados por “privados” que siguen presentando una amenaza para la integridad física del solicitante no califican como razón suficiente para reconocerle la condición de refugiado. Esto es preocupante en particular por los casos rechazados de mujeres víctimas de violencia de género recurrente que no pueden separarse de sus parejas. De acuerdo al exfiscal general, Jeff Sessions, a los grupos sociales definidos por su vulnerabilidad a la actividad criminal de privados les falta el requerimiento de particularidad, puesto que existen muchos otros grupos que son sujetos a este posible tipo de victimización. Además, bajo su decisión, las personas solicitantes tienen que demostrar que el gobierno de su país de origen no pudo o no estuvo dispuesto a ofrecerle protección. Con un documento, Sessions puso en riesgo a cientos de víctimas de violencia familiar y de género que han sido o pueden ser devueltas a su país de origen y sentó las bases para cuestionar a otros grupos previamente concebibles en las cortes de inmigración como potencialmente en riesgo por su membresía a los mismos.

El acuerdo Unión Europea-Turquía

La Unión Europea (UE) ha codificado el concepto de “Tercer País Seguro” refiriéndose a cualquier país que ofrezca una real y genuina oportunidad para que una solicitud de asilo sea procesada justamente.

Aunque la existencia de este enfoque puede ser rastreado a la Convención de Dublín de 1990, también se usó en 2016 para justificar otra “solución” controversial a la llamada “crisis de refugiados”: El acuerdo UE-Turquía. Este acuerdo no tiene el mismo valor de un tratado internacional. Su impacto no es diferente al de un apretón de manos entre los líderes de la UE y Turquía a través del cual cualquier migrante irregular puede ser devuelto a Turquía. Esencialmente, lo que hizo la Unión Europea es definir de-facto a Turquía como un TPS, planteando serias preocupaciones sobre cómo son afectados los derechos humanos de las y los migrantes.

De acuerdo al artículo 38 de la Directiva 2013/32/UE del Parlamento Europeo y del Consejo del 26 de junio de 2013, sobre procedimientos comunes para la concesión o la retirada de la protección internacional, para reconocer a un país como seguro se requiere que opere bajo los siguientes principios:

  • su vida o su libertad no están amenazadas por razón de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular u opinión política;
  • no hay riesgo de daños graves tal como se definen en la Directiva 2011/95/UE;
  • se respeta el principio de no devolución de conformidad con la Convención de Ginebra;
  • se respeta la prohibición de expulsión en caso de violación del derecho de no ser sometido a torturas ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes, establecido en el Derecho internacional;
  • existe la posibilidad de solicitar el estatuto de refugiado y, en caso de ser refugiado, recibir protección con arreglo a la Convención de Ginebra.

Un problema particularmente grave es la incertidumbre que produce el hecho de que Turquía haya mantenido la restricción geográfica de la Convención de 1951 que sólo beneficia a personas originarias de países europeos. Es de suma importancia que Turquía modifique sus leyes para asegurar la protección y estándares suficientes para todas las personas solicitantes de asilo.

Varios reportes indican claramente que Turquía no es un país seguro y el acuerdo viola entonces los principios de derechos humanos y el derecho internacional. Turquía no cuenta con protección efectiva para las personas devueltas a su territorio que requieren ser reconocidos en su condición de refugiados. Esto ha sido demostrado por sus negativas para la entrada ordenada de solicitantes de asilo en la frontera con Siria y los abusos físicos a los cuales son sujetos por parte de las autoridades.

La UE ha permanecido conspicuamente callada a pesar de estas evidencias, prefiriendo evitar que los solicitantes de asilo lleguen a las costas europeas en lugar de ofrecer verdadera protección para los que lo necesitan. Este acercamiento sin duda fracasará. El deterioro de las condiciones de derechos humanos en Turquía sólo promoverá el uso de traficantes de personas y formas más inseguras de transporte para alcanzar Europa.

Inmigrantes esperan víveres en su camino al norte de México. Comunidad La Patrona, Amatlán de los Reyes, Veracruz, 2018. Foto: Joaquín Urrutia Partida.

Si bien han existido algunas demandas puntuales para la definición de un tratado de Tercer País Seguro entre México y Estados Unidos, incluso por parte de miembros del Senado estadunidense, no ha existido disposición alguna del gobierno mexicano para acceder a negociaciones encaminadas en este sentido.

Si estas experiencias nos dejan alguna lección para el futuro de México y del movimiento de las personas a través de su territorio, es que es de suma importancia fortalecer la capacidad de los sistemas de protección para los solicitantes de asilo y refugio en toda la región. Negarse a brindar ayuda no puede ser justificado por el oportunismo político. En vez de externalizar las violaciones a los derechos humanos, los países involucrados deben promover prácticas y regulaciones que aseguren la integridad y autonomía de las personas migrantes y desplazadas en lugar de caer en estrategias para infundir temor en las sociedades de destino.

* Mauricio Olivares-Méndez (@MauOlivares) es Profesor-investigador de Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Querétaro. Radu-Mihai Triculescu es investigador de la Faculty of Behavioural, Management and Social Sciences, University of Twente.

@InsydeMx

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