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Por Insyde
El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de t... El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) es una organización con una década de trabajo en el diseño de soluciones para ejercer a plenitud el derecho humano a la seguridad. Buscamos el cambio de paradigma de seguridad pública a una seguridad ciudadana con el involucramiento de instituciones, organizaciones y sociedad. Reforma policial democrática, migración y derechos humanos, violencia y medios de comunicación, nuestros temas. (Leer más)
Muerte en Dominicana y en México más muerte
En México las víctimas se han convertido en “daños colaterales” o en culpables de su propia muerte. En contraste, en República Dominicana están apostando por fortalecer los espacios comunitarios de diálogo con la ciudadanía.
Por Miguel Garza y Araceli Avila
13 de julio, 2021
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La semana pasada, un equipo del Instituto para la Seguridad y la Democracia, A.C. – Insyde viajamos a República Dominicana para visitar varios municipios en el marco de un proyecto para el fortalecimiento del sistema de información sobre violencia y delincuencia, así como dotar de algunas herramientas para la prevención comunitaria del delito a grupos de personas que integran las mesas de seguridad y los comités vecinales que se encuentran en plena etapa de conformación, espacios que son parte de la Estrategia Nacional de Seguridad Ciudadana del Gobierno Nacional impulsada por el Ministerio de Interior y Policía.

El viaje coincidió con una noticia terrible para el país. La noche del domingo 4 de julio, en el municipio de San Francisco de Macorís, al menos diez personas resultaron lesionadas con arma de fuego, de las cuales fallecieron dos hombres adultos y una mujer de 17 años de edad. El lunes 5 de julio, nuestra primera reunión de trabajo fue con Ángela Jáquez, viceministra de Seguridad Preventiva en Gobiernos Provinciales y responsable de la atención a las mesas de seguridad municipales, quien nos invitó a asistir a una reunión dos días después en el municipio en el que ocurrieron los hechos.

En República Dominicana se identifica al “teteo” como origen de los problemas de seguridad a nivel barrio. El “teteo” es una reunión o fiesta en que las personas se reúnen para divertirse, ingerir bebidas alcohólicas y, en algunos casos, otras sustancias; además, estos pueden ocurrir lo mismo en lugares cerrados o en plena calle, y se les relaciona con contaminación acústica, el consumo y venta de drogas, y delitos como robos, agresiones sexuales y violación. Se presume que las personas víctimas del atentado en San Francisco de Macorís se encontraban en un “teteo” o reunión cuando una o varias personas en motocicleta las atacaron.

El miércoles 7 de julio llegamos a una reunión donde fueron citadas las autoridades locales y nacionales para hablar sobre los hechos violentos ocurridos en el barrio de San Martín (Rabo de Chivo) de San Francisco de Macorís. Para sorpresa del equipo de Insyde, la reunión no era a puerta cerrada. En el auditorio había, al menos, 80 personas entre integrantes de la comunidad, integrantes de la mesa de seguridad, autoridades y medios de comunicación.

El primer acto fue guardar un minuto de silencio por las tres víctimas; después, la viceministra mostró un amplio diagnóstico del municipio y los barrios que presentan los mayores problemas de ocurrencia de delitos, para luego escuchar a todas las personas que quisieran manifestar su sentir. La consigna de la viceministra fue que todas las personas que quisieran hablar tendrían oportunidad de hacerlo, sobre todo para aportar información de sus localidades que no estuviera plasmada en el diagnóstico que acababa de presentar. Por momentos la reunión se tornaba muy intensa con ofensas y acusaciones graves a las autoridades que estaban presentes, pero el común denominador de las participaciones (de autoridades y ciudadanía) fue señalar como una tragedia la muerte de las tres personas. Para finalizar la reunión, se unió el Ministro de Interior y Policía, acompañado del Director General de la Policía Nacional, quienes dirigieron un mensaje a la comunidad y presentaron un programa para atender la violencia en el municipio con el liderazgo del Gobierno Nacional.

Sin duda, para el equipo de Insyde presente en la reunión el evento resultó, por lo menos, intrigante y no pudimos evitar hacer una comparación con nuestro país y nuestro contexto. No es que podamos comparar la extensión ni la población entre ambos países pues, de hecho, República Dominicana con 10.74 millones de personas, tiene menos del 10% de la población que México (127.6 millones), y su tasa de homicidio tampoco es comparable al ser, en 2020, de 9 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que México tuvo 35 mil 484 homicidios el mismo año, es decir, una tasa de 27.8 por cada cien mil habitantes. Además,  en México difícilmente se congrega una comitiva tan importante para atender a las comunidades luego de atentados como el ocurrido en San Francisco de Macorís, y menos aún se guarda un minuto de silencio por las víctimas.

Recordemos que en México, apenas el 3 de julio, dos niños, uno de 13 y otro de 14 años fueron asesinados en medio de una balacera entre agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz y civiles en la comunidad de La Patrona, Veracruz. Eduardo y Jonathan son los nombres de las víctimas, y sus familiares recibieron por respuesta un comunicado en el que se aseguraba que la muerte de los menores fue el resultado de un “enfrentamiento” con “civiles armados”. Al barrio de San Martín (Rabo de Chivo) asistieron funcionarias y funcionarios de nivel estratégico para mostrar la respuesta del Estado.

¿Qué es lo que hace que la muerte sea diferente en Dominicana? ¿Por qué se estremeció el país por el homicidio de tres personas? En nuestro país, en 2020 se calculaba un promedio de 97 personas asesinadas cada 24 horas y en mayo 2021, un promedio de 95.5 asesinatos por día. Todos los días la muerte es noticia nacional, pero lo es a tal magnitud que ha dejado de ser realmente una noticia. Las víctimas se han convertido en “daños colaterales”, como acuñó el entonces presidente Felipe Calderón, o en culpables o responsables de su propia muerte. En contraste, en República Dominicana están apostando por fortalecer los espacios comunitarios de diálogo donde la ciudadanía, a través de las Mesas de Seguridad y los comités vecinales, pueda ser parte más activa para diagnosticar las necesidades específicas de la comunidad y de las propuestas de seguridad, estrategia que pasa necesariamente por ,que las autoridades reconozcan a las víctimas como tal y, como la Viceministra nos señaló después, escuchar a las personas, porque lo primero que necesitan es hablar y ser escuchadas.

En el texto Superando la violencia colectiva y construyendo cultura de paz (2011), Itziar Fernández y James Pennebaker se refieren a la escritura como el medio para superar un trauma colectivo, afirmando que “ante un evento violento, un gran número de personas deben enfrentarse a recuerdos personales dolorosos, a menudo insoportables: pérdida de personas cercanas, heridas, amenazas, desplazamientos forzados, encarcelamientos, violaciones, deshumanización, (…) experiencias que afectan los recursos psicológicos de los individuos que podrán sufrir, a veces mucho tiempo después de que los hechos hayan tenido lugar, de estrés postraumático”. En México, hace ya varios años que iniciamos el camino hacia la deshumanización y, es terrible decirlo, pero ni siquiera parece haber iniciado la discusión sobre qué haremos con las víctimas indirectas de la violencia y el proceso colectivo por venir.

Es claro que en México algunas comunidades han encontrado la forma de lidiar con el dolor de las pérdidas, por eso en La Patrona, vecinos y familiares claman justicia por Eduardo y Jonathan, pero falta que las autoridades y todas las personas que no hemos sido víctimas de la violencia que azota el país dejemos de ser indolentes e indiferentes. Estamos a tiempo de recuperar nuestra capacidad de empatía y repudio por los actos de violencia, de reconocer a las víctimas como tal e iniciar la discusión sobre los procesos colectivos que debemos impulsar en la construcción de cultura de paz. ¿Estamos a tiempo?

* Miguel Garza (@mgarzaf) es Director de Investigación Aplicada en INSYDE. Araceli Avila (@Regaenelycanix) es investigadora en INSYDE.

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