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Mujeres policías: derechos laborales bajo la lupa
Además de enfrentarse a jornadas de trabajo prolongadas con horarios atípicos, las mujeres policías en el DF aún mantienen dobles y hasta triples jornadas por la carencia de políticas públicas que apoyen su acceso a condiciones laborales igualitarias, de acuerdo con una investigación sobre la antigua SSP-DF realizada por el Grupo de Investigación sobre Mujeres Policía de la UNAM.
Por Insyde
11 de agosto, 2014
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Por: Laura Muñoz Ramírez

Es importante reconocer que existe la violencia de género y advertir
los indicadores que suponen un riesgo para las mujeres”.

Protocolo de Actuación Policial en Materia de Violencia de Género.

 

La situación laboral de las mujeres en México presenta grandes rezagos, mientras que las políticas públicas y acciones afirmativas que se han realizado a partir de las recomendaciones de instancias internacionales aún son insuficientes. Por ello es necesario examinar con una lupa de mayor graduación cuáles son las condiciones laborales bajo las cuales las mujeres policías trabajan en México.

El siguiente dato aporta el contexto laboral de las mujeres en su conjunto: para julio de 2014 −según la Nota Técnica del INEGI sobre Indicadores Oportunos de Ocupación y Empleo− el 58.45% de la población mayor de 14 años es económicamente activa, es decir, está ocupada o busca estarlo; donde el 62.15% son hombres y el 37.84% son mujeres. Sin embargo, del restante 41.55%, que es población económicamente no activa, la mayoría son mujeres que se dedican al hogar, actividad no remunerada que tiene un sesgo generalizado de subestimación pero cuya aportación directa e indirecta a la economía es inminente e innegable.

En todos los ámbitos laborales sigue latente una brecha de género, lo que pone en desventaja a las mujeres en salario, falta de oportunidad, flexibilidad y horas laborales. Según un estudio de la CEPAL realizado en 2007, las mujeres trabajan en promedio una hora y media más por día que los hombres.

En ambientes laborales como las instituciones de seguridad −tomando en cuenta que la apertura de éste espacio ha sido reciente− las mujeres han encontrado cierta estabilidad y posibilidades, sin embargo, el espacio laboral policial todavía presenta grandes carencias ante el marco de Derechos Humanos y laborales, entre las cuales destacan las insuficientes políticas de género.

En una investigación sobre la antigua SSP-DF realizada en el 2010 por el Grupo de Investigación sobre Mujeres Policía de la Universidad Nacional Autónoma de México, se encontró que las mujeres policías además de enfrentarse a jornadas de trabajo prolongadas, con horarios atípicos, se enfrentan a una “doble presencia”, entendida como la necesidad de atender simultáneamente el trabajo remunerado y el trabajo doméstico, situación que no ha cambiado en la actualidad.

La duración de los horarios laborales entre hombres y mujeres policías son similares (según funciones y rango) pero implican jornadas muy largas; la jornada promedio es de 24 horas laborables y 48 horas de descanso. Sin embargo, es sólo en el imaginario, pues ambos géneros están sujetos a eventos extraordinarios, capacitaciones, suspensiones, acuartelamientos y descansos muy breves o inexistentes. En el caso del personal de mando el empleo prácticamente implica la totalidad de las horas de todos los días, pues la disponibilidad de atención a emergencias debe ser constante, sumado a que en el caso de las mujeres sobreviene la carga de género, pues en su mayoría se enfrentan al cuidado de la casa.

Y es que la incorporación de las mujeres a ámbitos laborales que antes estaban cerrados para ellas −como la policía−, no las ha eximido del cumplimiento con las labores del hogar, pues como sociedad no hemos sido capaces de eliminar la discriminación que la visión maternalista les impone, al responsabilizarlas del bienestar familiar (pese a la existencia de hijos o no), por lo que terminan cumpliendo dobles y hasta triples jornadas, que repercuten en costos a la salud.

En países latinoamericanos como Bolivia, Panamá y Chile se han impulsado políticas de igualdad laboral desde una perspectiva de género dentro de las instituciones policiales, que modifican las condiciones laborales de las mujeres policía. Estas políticas de igualdad van desde la compra de uniformes diseñados para mujeres hasta las licencias de paternidad que permiten mayor participación de los hombres en la crianza de los hijos. De igual manera en Honduras han existido intentos para regular el derecho a la maternidad de las mujeres policías, sin embargo no ha encontrado contraparte ministerial.

Así, en México −aunque en el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres 2013-2018 se menciona la necesidad de generar políticas públicas para apoyar el acceso de las mujeres a condiciones laborales igualitarias −poco han aterrizado los principios de equidad de género en las Instituciones policiales por cuatro razones: 1) las medidas internas son escasas; 2) no se han identificado ni diferenciado las necesidades específicas por género; 3) no se han propuesto acciones o medidas diferenciadas que mitiguen la desigualdad de género y promuevan la igualdad laboral, y 4) no se han tomado en cuenta las características y condiciones de la población para la creación de estas políticas.

Actualmente la Secretaria de Seguridad del DF −en conjunto con otras instancias− imparte cursos y talleres para sensibilización en cuestiones de género y ha creado también un Protocolo de Actuación Policial en Materia de Violencia de Género, sin embargo la capacitación que se brinda parece estar dirigida solamente para el servicio y deja fuera a quienes laboran dentro de la propia institución.

Por lo tanto, es forzoso que la lupa que mitiga la desigualdad hacia las mujeres llegue hasta las mismas instituciones policiales para realizar un cambio estructural que se convierta en un proceso de institucionalización de la perspectiva de género, que resulte en productos legislativos que regulen la condiciones laborales policiales y respondan de manera positiva a los compromisos internacionales en materia de equidad de género y laboral, sirviendo a su vez de parámetro para la normalización en las todas las entidades del país.

 

* Laura Muñoz Ramírez es investigadora de la Dirección de Investigación Aplicada en Policía, Seguridad y Justicia Penal (DIAP) de Insyde. Contacto: [email protected]

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