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Prevención: que el reloj sí marque las horas
Mientras menos tiempo se está en la escuela las perspectivas de desarrollo humano se reducen y aumenta la vulnerabilidad ante grupos criminales. En este escenario, ¿qué se puede hacer para salvar a los jóvenes de las adicciones?
Por Clemente Romero Olmedo
24 de enero, 2022
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Desarrollar políticas de prevención no es prioritario entre la clase política en México y como sociedad no hemos hecho lo suficiente para lograr que esto cambie. El Programa Nacional del Prevención del Delito de la anterior administración naufragó en el olvido y con imputaciones de desvíos.

Al hablar de prevención, normalmente lo asociamos a los programas de canje de armas por dinero o juguetes, o a la impartición de cursos a adolescentes en escuelas para evitar el acoso escolar o la violencia en el noviazgo. Esto último lo he podido constar con mi alumnado, cuyas experiencias en asuntos de prevención de adicciones se ha limitado a tomar uno o dos cursos de un par de horas, y no más. Esto es, lo que, en términos generales, México ha hecho en temas de prevención de adicciones y violencia para la juventud que nació en este siglo. Debemos cambiar esta realidad que se agrava en zonas de mayor marginación.

Lo ejemplifico con el siguiente caso, al que he cambiado datos personales.

Juan es un padre de familia de treinta y dos años, con una hija de quince años, quien desde los doce inició consumiendo alcohol hasta escalar a la piedra. Toda su vida han residido en “Barrio Norte”, una de las colonias más pobladas y con un desarrollo social muy bajo en la alcaldía Álvaro Obregón (AO). Él desea que su hija reciba atención especializada, pero no puede cuidarla 24/7, porque su trabajo como auxiliar de limpieza al oriente de la ciudad le demanda al menos doce horas diarias. Juan teme que la adicción de su hija se recrudezca y que termine muerta o en un reclusorio, ahora que ha abandonado la escuela y ha cambiado a sus amistades por jóvenes vinculados al narcomenudeo en su colonia.

Juan le pidió a un sobrino que le ayudara a encontrar algún centro de tratamiento de adicciones cerca de su casa, que no sea un “Anexo”, ya que ha escuchado que esos sitios son peligrosos y no sirven para rehabilitar a las personas.

Luego de una búsqueda por internet, el sobrino le informó que existen dieciséis Centros de Atención de Adicciones (CAD) registrados en AO que cumplen con la normatividad aplicable por el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA). Sin embargo, en menos de la mitad de éstos aceptan mujeres, y sólo en cuatro aceptan menores de edad. De acuerdo con el listado de IAPA, es probable que ningún centro certificado en AO pueda atender mujeres adolescentes 24/7 como la hija de Juan.

Si bien la información le pareció interesante, su primera pregunta fue: ¿cuánto cuestan? Luego de llamar a cada uno de los CAD para aclarar sus dudas, no encontró alguno acorde a sus posibilidades económicas, hecho que lo tiene desesperado, por no encontrar solución rápida para su hija.

De acuerdo con el Censo del 2020, en AO residen 54 mil adolescentes de 15 a 19 años, de los cuales 6,178 (poco más del 11%) no han concluido su educación básica o son analfabetas. De ese total, se desconoce cuántos se encuentran desarrollando alguna actividad laboral o están vinculados con grupos delictivos.

Sabemos que mientras menos tiempo se está en la escuela las perspectivas de desarrollo humano se reducen y aumenta la vulnerabilidad ante grupos criminales. En este escenario, ¿qué puede hacer Juan para salvar a su hija de sus adicciones? Pareciera que con lo que hoy tenemos, muy poco.

Una acción posible y deseable es que las autoridades en cada una de las dieciséis alcaldías, el gobierno central a través de la IAPA y los CAD existentes fortalezcan su comunicación y desarrollen la investigación que permita identificar las necesidades de la población mas vulnerable, a fin de presentar diversos esquemas de ayuda, entre los que se encuentra el subsidio vía transferencia directa a los CAD, para que muchos adolescentes con problemas de adicciones cuenten con la atención profesional que requieren con urgencia.

Esto es prevención focalizada, para que el reloj sí marque las horas. Porque al hablar de adicciones, cada día y hora cuentan.

* Clemente Romero Olmedo (@Clementer_Mx) es abogado, académico y consultor en seguridad.

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