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Seguridad, justicia y paz
Por MUCD
Somos una organización que trabaja por construir un México más seguro, más justo y en paz. Pa... Somos una organización que trabaja por construir un México más seguro, más justo y en paz. Para lograrlo, participamos en proyectos orientados a fortalecer el Estado de derecho, defender los derechos humanos y formar capital social. En este espacio analizaremos temas importantes para nosotros y compartiremos contigo lo que hacemos mejor: auditar a la autoridad, formar ciudadanía, analizar políticas públicas, incidir en el debate nacional y litigar casos estratégicos para acelerar el cambio social. (Leer más)
¡Queremos justicia, no cárcel!
La cárcel no ha servido para disuadir a otras personas de ejercer violencia ni le ha devuelto años de sufrimiento a las víctimas; no restaura heridas, no ha acabado con el estigma ni con el miedo de las mujeres que denuncian a sus agresores.
Por Cristina Reyes
8 de marzo, 2022
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Como cada 8 de marzo, miles de mujeres saldremos a las calles a protestar contra la violencia sistemática y machista que vivimos diariamente. Allí, la palabra justicia será pronunciada una y otra vez. ¿Pero qué significa la justicia? O más bien, ¿qué entendemos como sociedad cuando escuchamos a las mujeres clamar justicia? Probablemente pensamos que lo que queremos es un castigo para quien violentó; que lo que se busca es cárcel e incluso, venganza. Nada más lejano de eso. No pretendo indagar en las razones que hacen de la venganza y la cárcel algo atractivo, pero sí puntualizar que la impunidad, la indolencia y la falta de resolución al conflicto, son los factores que nos cierran las posibilidades de justicia dejándonos con lo que siempre hemos tenido: el castigo, principalmente en forma de cárcel.

¿Qué hay de malo con esto? Quizás se pregunte quien lee estas líneas. Lo malo es que la cárcel no ha servido para disuadir a otras personas de ejercer violencia ni le ha devuelto años de sufrimiento a las víctimas; no restaura heridas, no ha acabado con el estigma ni con el miedo de las mujeres que denuncian a sus agresores. Por el otro lado, el miedo al castigo (el miedo a la cárcel) genera resistencia a creerle a las víctimas y demanda pruebas en suficiencia y con credibilidad. El miedo al castigo alimenta redes de encubrimiento y protección a las personas agresoras, antagoniza directamente a las víctimas y se interpone en el reconocimiento de su daño.

Muchas de las mujeres que hemos sufrido algún tipo de violencia sentimos como primer deseo que la violencia pare; que no se repita. Después, que nos escuchen, que nos crean y que nos cobijen. Que nos contengan y que no nos culpen por habernos puesto en cierta situación o por no lograr evitar la violencia. Queremos que quien nos violentó reconozca el daño que causó y que lo repare. Queremos que nos reconozca como seres humanos. Porque cuando alguien ejerce violencia sobre otra persona, lo hace porque la ve como un objeto de opresión y no como un ser humano igual.

El enfoque punitivo frente a la violencia no permite visibilizar las distintas necesidades que tienen las víctimas para poder subsanar su daño e impide también que como sociedad, podamos identificar las carencias y desigualdades que existen entre las personas y posibilitan el ejercicio abusivo del poder de unos sobre otros.

En 2019 particularmente, se concretó la exigencia de incluir en el catálogo de prisión preventiva oficiosa al delito de feminicidio. El reclamo de organizaciones como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio surgía del hecho de que las fiscalías son incapaces de investigar y litigar de manera efectiva los casos de feminicidio. Como consecuencia, los imputados son liberados, poniendo en riesgo a las víctimas. El Congreso respondió ignorando la evidencia que muchas otras organizaciones presentaron en la que se demuestra que el problema está en el funcionamiento de las fiscalías y no en si la ley permite –o no- imponer prisión automática como medida cautelar en casos de feminicidio e incluyó este delito en la Constitución, como parte del catálogo de delitos que ameritan prisión sin sentencia.

Tres años han pasado de esta reforma sin que tenga un impacto positivo en la disminución de los feminicidios, ni en la procuración de justicia para las víctimas. Los congresos estatales y federal se congratulan cada cierto tiempo por aumentar penas o crear delitos nuevos, pero a la hora de aprobar presupuestos para políticas públicas en materia de género, su entusiasmo disminuye. Tan solo para 2022, el Congreso de la Unión aprobó el recorte de 3.6% del presupuesto para construcción y equipamiento de Centros de Justicia para las Mujeres; 3.6% menos destinados para Recursos Transferibles para la Implementación de Medidas que Atiendan los Estados y Municipios que cuenten con la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género, y 1.5% menos para acciones de coadyuvancia para las alertas de género. 1

Ante este panorama, el aumento exponencial de penas y delitos tienen poco impacto en la prevención de la violencia y la impartición de justicia. Además de que conllevan otros efectos negativos propios de un sistema penal lacerado por la corrupción y el abandono. Pero no solo eso, centrarnos únicamente en las medidas carcelarias y abandonar otros aspectos institucionales nos alecciona como sociedad para pensar en la justicia sólo en términos punitivos.

La cárcel no es igual a justicia. La justicia para ser llamada como tal debe reconocer el daño causado, debe cobijar, debe reparar. El miedo al castigo nos nubla como sociedad y nos impide escuchar, reconocer y corregir. Mientras no deconstruyamos esta idea limitada de justicia, seguiremos permitiendo que los gobiernos se desentiendan de su labor de prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres; seguiremos permitiendo que expandan la militarización de la seguridad pública a costa del deterioro de las autoridades civiles y, sobre todo, que se siga utilizando al derecho penal como herramienta de control social. Para lograr un México más seguro y en paz, necesitamos justicia.

* Cristina Reyes (@Krissy_Ramone) es abogada de México Unido contra la Delincuencia (@MUCD).

 

 

 

1 Fundar, Centro de Análisis e Investigación, Análisis del Paquete Económico 2022: Presupuesto Federal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Consulta disponible aquí.

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