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Por Simetría, A. C.
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Estereotipos de género, el origen de la desigualdad
De acuerdo con Naciones Unidas, si las mujeres pudieran participar en el mercado laboral de la misma manera que los hombres, el PIB de cualquier economía podría aumentar alrededor de 26%.
Por Alicia Santana
25 de septiembre, 2020
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La desigualdad que existe entre hombres y mujeres para acceder a mejores oportunidades de vida son incuestionables. En promedio, los varones ocupan mejores puestos laborales, obtienen mayores ingresos, tienen más prestaciones en el empleo, alcanzan un mayor nivel educativo y prácticamente no se enfrentan a la violencia o al acoso por parte del sexo opuesto (INEGI, Atlas de género) (Inmujeres, Indicadores Básicos). Gran parte de ello es producto de los estereotipos de género a los que estamos acostumbrados y que perpetuamos, muchas veces, sin siquiera notarlo.

Pero ¿qué son los estereotipos de género? Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), estos son creencias o ideas que comparte una sociedad o cultura determinada sobre los “roles, rasgos o actividades que caracterizan y distinguen a las mujeres de los hombres”. En el caso de México, podemos mencionar un sinnúmero de ejemplos, pero uno de ellos destaca por su profundo impacto en la lucha por la igualdad: la idea de que las mujeres deben ser las encargadas de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, mientras que los hombres tienen la responsabilidad de ser los proveedores.

Datos del Coneval (2018) indican que, en promedio, las mujeres dedican 23 horas a la semana a quehaceres domésticos, en tanto que los varones destinan apenas nueve horas en el mismo lapso. Hay que decir que esta brecha se acentúa con la edad y en la población en condiciones de pobreza: las mujeres de entre 45 y 65 años dedican 25.7 horas a quehaceres domésticos, mientras que los hombres de esta misma edad solamente lo hacen 8.8 horas por semana. Por su parte, las mujeres que viven en la pobreza dedican en promedio 25 horas, mientras que sus pares no pobres dedican 22 horas a tareas del hogar. Esto último refleja el circulo vicioso en el que se encuentran las mujeres de menores recursos: ante el impedimento de desempeñar actividades remuneradas, es prácticamente imposible salir de su condición de pobreza.

Si hubiera corresponsabilidad en los quehaceres domésticos y la carga de este trabajo se distribuyera de manera equitativa, tanto hombres como mujeres gozarían de sus derechos de la misma manera, por ejemplo, tendrían iguales oportunidades para acceder a un empleo, para tener mayores ingresos, ser financieramente independientes, tener la posibilidad de contar con un patrimonio, acceder al mercado crediticio, acumular ingresos para el retiro y, además, tener más tiempo para la capacitación y ocio (Sepúlveda, 2019). Es importante mencionar que, para equilibrar la situación de trabajo doméstico, se requiere de políticas que respondan a las necesidades de las madres y padres que trabajan, por ejemplo, guarderías o estancias para el cuidado de los hijos. También hay que decir, que este estereotipo no solo repercute en las mismas afectadas, sino en los demás integrantes de la familia, quienes tendrán más probabilidades de reproducirlo en su vida futura y con ello perpetuar la desigualdad de género.

Lo anterior, sin duda, abona al estancamiento no solo de las mujeres que lo padecen, sino también al del país entero, ya que se limita el potencial productivo y de bienestar de más de la mitad de la población del país. De acuerdo con Naciones Unidas, si las mujeres pudieran participar en el mercado laboral de la misma manera que los hombres, el PIB de cualquier economía podría aumentar alrededor de 26%. De esta manera, para cerrar las brechas que existen entre hombres y mujeres, empecemos por poner fin a los estereotipos de género de manera integral, al abarcar todos los ámbitos posibles: familia, escuela, medios de comunicación, gobiernos, legislación, empresas y organizaciones de la sociedad civil.

Así, imaginemos un México donde todos gozáramos de los mismos derechos y oportunidades para alcanzar una mejor vida, nuestra realidad, tanto la de hombres como la de las mujeres y la del país entero sería mucho más próspera que la actual.

@simetriamx

 

* Para más información sobre estereotipos de género:

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