Las mujeres con un trabajo informal en tiempos de COVID-19
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Por Simetría, A. C.
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Las mujeres con un trabajo informal en tiempos de COVID-19
La vulnerabilidad de las personas que laboran en la informalidad podría tener un impacto negativo durante el segundo semestre del año ante un posible rebrote de COVID-19, particularmente el de las mujeres, que en términos generales han sido las más afectadas.
Por Liliana Ruiz y Miguel Monroy
4 de septiembre, 2020
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La población trabajadora en México ha sido fuertemente afectada por la crisis derivada del COVID-19. Particularmente las personas que laboran en el sector informal, que, por la naturaleza de éste, tuvieron que suspender actividades parcial o totalmente en el inicio de la pandemia, como medida tomada para contener la enfermedad. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2020, periodo en el que el impacto de la crisis aún no había provocado efectos adversos en el empleo, se tenía que 30.4 millones de personas contaban con un trabajo informal. No obstante, en abril, mes en el que iniciaron las medidas de contención de la pandemia, según la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), la población con un empleo informal disminuyó a 20.7 millones, un efecto de esta magnitud, no se había observado en el país, ya que en crisis anteriores la informalidad había fungido como amortiguador del mercado laboral. En junio, la población informal se ha recuperado, aunque aún no ha alcanzado los niveles que se tenían antes de la pandemia.

La crisis en el empleo ha sido distinta entre sectores, debido a que hubo medidas diferenciadas. Por ejemplo, el 51.1% de la población con un empleo informal en el primer trimestre del 2020 laboraba en los siguientes sectores: i) comercio al por menor; ii) construcción; iii) manufacturas; y iv) hospedaje. Los tres últimos fueron suspendidos prácticamente en su totalidad durante abril y mayo, con la reincorporación paulatina de actividades a partir de junio. Para comprender la magnitud de la crisis, de las 16.0 millones de personas que laboraban en las actividades mencionadas en el primer trimestre de año, en el sexto mes del 2020 se redujo su participación a 12.2 millones, esto representó una disminución de 23.8%, en el mes en donde ya se observa una recuperación del sector informal.

Al analizar la participación en el mercado informal por mujeres y hombres, entre el primer trimestre de 2020 y junio de 2020, se observa que los hombres redujeron su contribución 14.2%. No obstante, se observa que las mujeres fueron más desfavorecidas, con una disminución de 19.6% en la participación en la informalidad. Cuando se analiza la información por sector laboral y sexo, resultan datos que llaman la atención, mientras que, en el sector de la generación y distribución de electricidad, suministro de agua y gas, la participación de los hombres registró un incrementó 9.5%, las mujeres redujeron su contribución en 95.4%. Es cierto que este sector es uno de los menos importantes dentro de la informalidad, no obstante, esta disparidad es grande. Otro sector que presenta un comportamiento similar fue la minería, en donde laboraban 3.7 mil mujeres en el primer trimestre del año, en contraste, en junio no hubo mujeres que desempeñaran esta actividad. La reducción de la participación en el mercado informal por parte de las mujeres sería un buen signo si hubiesen sido contratadas dentro de un esquema formal, lamentablemente los datos de la creación de empleo dentro de esquemas formales sugieren que esto no fue así, lo que significó que muchas mujeres dejaron de llevar un ingreso a su familia a causa de la pérdida de su empleo informal.

En el caso particular de las jefas del hogar, se observa un cambio importante en la composición dentro del mercado laboral. Mientras que, en el primer trimestre del año se encontraban laborando 5.5 millones, en junio hubo un incremento de 27.2% para ubicarse en 7.0 millones. Este cambio se observó tanto en la formalidad como en la informalidad con un crecimiento de 48.5% y 11.8% respectivamente. Al analizar por sectores, se registró un crecimiento en las actividades manufactureras y otros servicios excepto gubernamentales, que, para dar un ejemplo, dentro de esta división se encuentran los servicios de limpieza. Este crecimiento refleja la preocupación y necesidad de las jefas del hogar por llevar un sustento a su hogar puesto que el 84.4% de ellas tienen hijos. Este porcentaje incrementa cuando se divide a la población por condición de empleo, ya que dentro de la informalidad se tuvo que el 90.8% de las jefas de hogar son madres.

La vulnerabilidad de las personas que laboran en la informalidad podría tener un impacto negativo durante el segundo semestre del año ante un posible rebrote de COVID-19, particularmente el de las mujeres, que en términos generales han sido las más afectadas. Por este motivo, es necesario replantear la necesidad de políticas públicas que ayuden a incentivar su formalización, así como ofrecerles el beneficio de un sistema de salud y pensionario de calidad. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID)1, sugiere reentrenar a las personas para el mundo post-COVID-19, en donde propone que se enseñen habilidades digitales, ya que muchos sectores pueden cambiar su forma de accionar, por ejemplo, el trabajo desde casa, lo que podría beneficiar a las mujeres. Por otra parte, el incremento de la participación de las jefas del hogar en el mercado laboral, posiblemente continuaría al finalizar la crisis, esto refleja la necesidad de programas sociales que las apoyen para desarrollar su trabajo con tranquilidad, como lo es el acceso a guarderías, programas de equidad laboral, entre otros.

(1)¿Cómo reactivar la economía y recuperar el empleo en países altamente informales? Disponible aquí.

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