Reflexiones sobre la calidad y satisfacción con la vida de las mujeres
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Simetría: datos con rostro
Por Simetría, A. C.
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Reflexiones sobre la calidad y satisfacción con la vida de las mujeres
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021, en México el 12% de la población de 18 años y más (9.8 millones de personas) se encuentra insatisfecha o poco satisfecha con su vida, de los cuales el 42% son hombres y el 58% mujeres.
Por Alicia Santana
3 de agosto, 2022
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En la mayoría de los casos, cuando se estudian o investigan temas relacionados con la calidad de vida, la argumentación se circunscribe a aspectos relacionados con la riqueza material o con el nivel de ingreso alcanzado. La realidad es que la reflexión sobre la calidad de vida de las personas tendría que aludir también a componentes de carácter más subjetivo como la felicidad o la satisfacción con la vida.

La calidad de vida incluye medidas y conceptos mucho más amplios que están relacionados con la propia percepción de la situación personal. Veenhoven (1994) 1 define a la satisfacción con la vida como “el grado en que una persona evalúa la calidad global de su vida en conjunto de forma positiva. Es decir, cuánto le gusta a una persona la vida que lleva”.  El análisis de la insatisfacción con la vida significa que algo está mal y por consiguiente habría que indagar qué es eso que está mal.

Así, el considerar la percepción individual de la satisfacción con la vida en el estudio de la calidad de vida tiene implicaciones importantes para entender el comportamiento social, presente y futuro, así como para diseñar e implementar políticas públicas de mayor impacto.

Los datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 muestran que en México el 12% de la población de 18 años y más (9.8 millones de personas) se encuentra insatisfecha o poco satisfecha con su vida, de los cuales el 42% hombres y el 58% mujeres. Estos datos coinciden con los estudios que afirman que las mujeres tienen una percepción de la vida menos favorable respecto a los hombres.  Pero ¿qué características tienen estas mujeres?

Por ejemplo, la mayoría de las mujeres que reportaron estar insatisfechas o poco satisfechas con la vida tiene entre 30 y 59 años, el 54% está separada, divorciada o viuda, el 24% está casada o vive en unión libre y el 11% son solteras. Además, aspectos relacionados con la violencia física y discriminación están presentes en la vida de estas mujeres. El 60% reportó haber padecido algún tipo de discriminación a lo largo de su vida y el 25% sufrió alguna agresión física en los últimos 12 meses.

Asimismo, una variable claramente relacionada con la satisfacción y calidad de vida es el empleo. El 54% de las mujeres que no están satisfechas con su vida es desempleada y el 90% busca un trabajo; en el caso de los hombres que se sienten insatisfechos con la vida, solo el 26% está desocupado. Esta condición ha puesto a las mujeres en situaciones poco favorables para sufragar sus gastos por lo que han tenido que pedir dinero prestado a otras personas. Pero, además, el 73% de las mujeres que se sienten insatisfechas o poco satisfechas con su vida viven en una gran incertidumbre en cuanto a la posibilidad de poder cubrir sus gastos en el futuro cercano. Es decir, no saben si podrán obtener el ingreso necesario para satisfacer sus necesidades básicas.

De esta manera, si bien factores como la discriminación y la violencia afectan de forma notable la calidad de vida de las mujeres, el empleo y la obtención de ingresos son aspectos que las mujeres valoran y les inquietan de manera importante. En México, históricamente las mujeres han registrado una menor participación laboral y, cuando lo hacen, la mayoría se ocupa en sectores menos productivos, con un menor nivel de ingreso y con pocas o nulas prestaciones. Las causas de ello son variadas y van desde la discriminación y la falta de acceso al capital hasta la carga desproporcionada de trabajo en actividades domésticas y cuidado de los hijos que recae en las mujeres.

Esto último también se relaciona con el hecho de las mujeres divorciadas o separadas muestren mayores niveles de insatisfacción con la vida. Las mujeres casadas o en unión libre dedican más tiempo al trabajo no remunerado 2 y, muy probablemente, es su pareja la que labora y provee el ingreso al hogar para satisfacer las necesidades. Sin embargo, al separarse o divorciarse enfrentan situaciones de desigualdad y vulnerabilidad en el acceso al empleo, ingresos y prestaciones ya que, en muchos casos, su trayectoria y experiencia laboral se truncó al atender las tareas domésticas, lo cual no sucede en el caso de los hombres.

Esta situación de desventaja hace que la calidad de vida de las mujeres sea menor, afectando no solo su bienestar material, sino también el emocional y su satisfacción con la vida, con lo cual se entra a un circulo vicioso, pues el estar emocionalmente débil, dificulta el conseguir un empleo, tener buen rendimiento laboral, participar en las decisiones públicas, etc. Así, para mejorar la calidad de vida de las mujeres resulta oportuno analizar la situación real por la que éstas atraviesan considerando los aspectos emocionales que podrían obstruir su desarrollo profesional y productivo.

Actualmente, no queda clara la pertinencia de involucrar el análisis de bienestar subjetivo en el diseño de las políticas públicas, sin embargo, un argumento a favor es que cualquier situación que se desee mejorar mediante una política pública deberá ser estudiada a profundidad y deberán analizarse los diversos factores que causan o afectan el problema, siendo uno de ellos la valoración personal respecto a las diferentes situaciones del buen vivir.

* Alicia Santana (@ssantanacartas) es directora general de Simetría A. C., economista experta en análisis y medición del bienestar social. Sus principales áreas de investigación son pobreza, evaluación de programas sociales, empoderamiento de la mujer, políticas públicas con enfoque de género, entre otros.

 

 

1 Ruut Veenhoven. El estudio de la satisfacción con la vida. Disponible aquí.

2 INMUJERES. Sistema de Indicadores de Género. Disponible aquí.

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