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Sin competitividad no hay paraíso
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Cuando la gasolina se nos acabe
Hay una urgencia por cambiar las cosas en el sector, el modelo actual es insostenible. Pero este sentido de urgencia no debe confundirse con un fast track. La reforma de 2008 fue insuficiente para desplegar el potencial del sector y el riesgo de que se repita la historia está latente
Por IMCO
13 de febrero, 2013
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Por: María José Montiel C.

Imagina que al llegar a la gasolinera lees “no hay magna, ni premium”. Como tu auto no usa diesel tienes que avanzar unos cuantos kilómetros. con el foco rojo en tu tablero y el tanque de gasolina con menos de la reserva. En la próxima gasolinera aparece una fila interminable de autos y antes de que puedas formarte, alguien se acerca y te dice: “Uy joven, yo creo ya no le va a tocar”. Este panorama suena ajeno para un país petrolero como México ¿verdad? Pero la realidad es que, como van las cosas, no estamos muy lejos de este escenario.

De no hacerse una profunda reforma al sector de los hidrocarburos (petróleo y gas), una que no sólo considere cómo aumentar la producción de barriles y la incorporación de reservas, sino también busque la mejor manera de abastecer de energía a todo el país a través de nueva tecnología, estaremos a nada de suspirar por los años cuando aún había gasolina y éramos un país líder en la producción y exportación de crudo. La decadencia inercial de los últimos años puede convertir al sector en una de las causas más evidentes del rezago en competitividad del país.

¿Dónde está la urgencia? Aunque tenemos petróleo, no podemos satisfacer la demanda de hidrocarburos del país. Estamos lejos de los 3.4 millones de barriles diarios alcanzados en 2004, en 2012 el promedio diario de producción fue de 2.5 millones de barriles. Además, durante la última década ha habido una caída de 37% en el nivel de reservas probadas; esto significa que no hemos podido compensar el petróleo que extraemos con el descubrimiento de nuevas reservas. Y aunque en 2011 la tasa de incorporación llegó a 100% de la producción, por primera vez desde que se descubrió Cantarell, esto no necesariamente pinta un panorama halagüeño, ni que se vaya a mantener: se necesitan aumentar las inversiones en exploración a 260 mil millones de pesos  para retomar la plataforma de 3 millones de barriles al día.

Si a esta caída en la producción y en las reservas le agregamos lo que ocurre en el suministro de energía para el país, la cosa se pone peor. PEMEX está batallando para satisfacer la creciente demanda doméstica de petrolíferos y de gas natural. Esta escasez de energéticos (gas y gasolinas), se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la industria y ha detonado un aumento importante en las importaciones: en 2011 la importación de gasolinas alcanzó 50%. Junto con esto, cada vez es más evidente la incapacidad de PEMEX para distribuir gas natural y petrolíferos por las malas condiciones en la red de gasoductos y oleoductos. El problema se agudizará en los próximos años en la medida en que continúe creciendo la demanda.

Fuente: Pemex, Anuario Estadístico 2012

Fuente: Pemex, Anuario Estadístico 2012

En el caso del gas natural, muchas empresas dedicadas a la industria de la transformación han tenido que parar operaciones debido al aumento de las alertas críticas. De 2010 a la fecha se ha registrado un aumento de 125% en estas alertas, siendo la falta de suministro a cargo de la paraestatal la causa más importante. Según la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), el colapso en el Sistema Nacional de Gasoductos  causó pérdidas por más de mil 500 millones de dólares en la producción entre 2011 y 2012.

Una de las razones por las cuales importamos gasolinas es porque no hay suficiente capacidad para producirlas en México y lo que se produce en el país se hace en condiciones muy ineficientes. Los diversos indicadores de PEMEX Refinación están muy por debajo de los estándares internacionales: por ejemplo, las 6 refinerías en México tienen que suspender operaciones de manera imprevista 13 veces más que el promedio internacional.  Otro dato: para producir petrolíferos, las refinerías mexicanas tienen que utilizar 43% más energía que el estándar internacional. Por si esto fuera poco, la subsidiaria en 2011 registró pérdidas por 139 mil 491 millones de pesos (parte de las pérdidas se debe a los precios de importación de gasolinas). El negocio de refinación para PEMEX es el que pierde más dinero.

El mensaje es claro: hay una urgencia por cambiar las cosas en el sector, el modelo actual es insostenible (así lo señalan los especialistas en un documento recientemente publicado). Pero este sentido de urgencia no debe confundirse con un fast track. La reforma de 2008 fue insuficiente para desplegar el potencial del sector y el riesgo de que se repita la historia está latente.  Para la siguiente ronda de reformas, las que “México tanto necesita”, en la discusión sobre el futuro de los hidrocarburos del país deberá quedar muy claro que el sector no únicamente es la exploración y producción de petróleo, sino que abarca una larga cadena para la transformación, transporte y distribución de gas, petrolíferos y petroquímicos, cuyos eslabones son muy débiles; lo que es una amenaza para la productividad y competitividad del país.

Si en diez años no queremos estar haciendo la fila para cargar gasolina o no queremos escuchar que los corredores industriales están parados por falta de gas, hay que entrarle al tema con un enfoque amplio, uno que por supuesto rebase la sola operación de la paraestatal. Será necesario plantear preguntas como para qué reformar al sector, qué se quiere obtener de los ingresos de los hidrocarburos y qué rumbo de país queremos. Una versión de la reforma 2008 reloaded estará muy lejos de revertir la tendencia lograda hasta ahora y seguro que en cuatro o seis años- según el timing político- estaremos hablando de lo mismo, eso sí con muchos más argumentos.

 

* María José Montiel C. es consultora del IMCO



PEMEX, Promedio de enero a octubre 2012

PEMEX, Anuario estadístico 2012.

PEMEX, Tercer Informe trimestral, 2012.

PEMEX, Informe de responsabilidad social 2011.

PEMEX, Indicadores de evaluación del desempeño, 2008-2012.

Resultados operativos 2011, Pemex Refinación, relación con inversionistas.

 

 

 

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