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El convulso entorno global y la seguridad energética
México no está aislado del resto del mundo, al contrario, está a merced de los precios internacionales de los energéticos, además de ser un importador neto.
Por Oscar Ocampo
10 de marzo, 2022
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Los mercados energéticos globales se enfrentan a un entorno geopolítico complicado consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania. La duración del conflicto y el escalamiento de las sanciones económicas contra el gobierno ruso, en particular el potencial bloqueo de las exportaciones de energéticos a los países de Occidente, son fuentes de incertidumbre para un sector que gozaba de una franca recuperación que trajo consigo la reactivación económica al elevar los precios del crudo a niveles no vistos en más de una década que ha disparado los precios de los combustibles a nivel mundial.

¿Cómo impacta a México la crisis en Europa del Este? El país no está aislado del resto del mundo, al contrario, México está a merced de los precios internacionales de los energéticos, además de ser un importador neto de estos, es decir, que sus importaciones son mayores que sus exportaciones.

La seguridad energética -concepto esencialmente distinto a la soberanía energética- es definida por la Agencia Internacional de Energía como la capacidad de un país para garantizar “la disponibilidad ininterrumpida de energía a precios asequibles”. A largo plazo se entiende como contar con las inversiones en infraestructura energética “de acuerdo con las necesidades del desarrollo económico y ambiental”, mientras que en el corto plazo refiere a la “capacidad de un sistema energético de reaccionar rápidamente a cambios en oferta y demanda”.

México se encuentra en una posición comparativamente débil en la seguridad energética a corto y largo plazo. El país no ha realizado las inversiones necesarias en infraestructura de almacenamiento (cuenta con menos de ocho días de inventarios de gasolinas) y distribución de petrolíferos. Existen pocos permisos de importación de petrolíferos e hidrocarburos (actualmente de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía solo 77 se encuentran vigentes, después de que en los últimos años se han cancelado más de 1,500). De igual forma, la incertidumbre legal y regulatoria en el sector ha retrasado o cancelado nuevas inversiones por parte de privados a lo largo de la cadena de valor de los hidrocarburos, de tal suerte que es difícil hablar de un mercado con competencia efectiva. Mientras tanto, Pemex carece de la capacidad financiera y operativa para llevarlas a cabo por sí sola.

De ahí que el margen de maniobra del Estado mexicano para contener los precios de los combustibles es relativamente reducido, en los hechos se limita a dejar de cobrar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las gasolinas, así como los estímulos en el pago del Impuesto sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para empresarios dedicados a la venta de combustibles. A pesar de que el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación esté por encima de los 100 USD por barril, el impacto en las finanzas públicas posiblemente será negativo.

Aunado a esto, están las presiones inflacionarias que se agudizan con el alto precio de los energéticos. La inflación cerró el 2021 en más del doble del objetivo -7.36% anual- y el Banco de México enfrenta el reto de controlarla sin ir en contra del crecimiento económico. La encuesta más reciente entre especialistas de Citibanamex señala la expectativa de un aumento de 50 puntos base en la tasa de interés de referencia del banco central en marzo y el pronóstico de cerrar 2022 en 7.50%.

Al mismo tiempo, es de esperar una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Había ya una expectativa de que se concrete el primer aumento de tasas en tres años en su reunión la próxima semana, sin embargo en caso de prolongarse el conflicto es posible que se recurra a medidas más fuertes. Esto sucedió después del embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) contra Estados Unidos y sus aliados durante la guerra de Yom Kippur de 1973 y también después de la crisis del petróleo consecuencia de la revolución iraní de 1979 y de la guerra Irán-Irak.

En el fondo, el reto para la actual administración es mantenerse como un destino atractivo para la inversión, con certeza jurídica y Estado de derecho. Navegar con éxito en un entorno global convulso requiere no confundir seguridad energética con soberanía energética. La autarquía nunca ha llevado a nadie a buen puerto.

Oscar Ocampo (@OscarOcampo) es coordinador de energía del IMCO.

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