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¿Invertir sin evaluar? O los mil mdp en computadoras a estudiantes
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 destinará mil millones de pesos para dotar de computadoras a estudiantes de 5º y 6º de primaria, a través de un programa que no establece objetivos ni forma de evaluar su impacto. ¿Estamos dispuestos a gastar una cantidad tan grande de dinero cuando tal vez habría un beneficio mayor en dar almuerzos o dotar de libros a los centros educativos?
Por IMCO
29 de abril, 2013
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En 1997, México se puso a la vanguardia mundial en programas sociales con la creación de un programa para reducir la pobreza, Progresa, ahora Oportunidades. Este programa es reconocido internacionalmente como uno de los mejores esfuerzos para reducir la deserción escolar  y su modelo ha sido replicado por alrededor de 30 países en el mundo. En gran medida, el éxito del programa se debió a que desde un principio fue diseñado para evaluar su impacto. Desgraciadamente, parece que en las políticas públicas actuales, esto ya no es no prioritario. Nos referimos al programa para dar computadoras a estudiantes de 5º y 6º de primaria. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2013  destinó mil millones de pesos para esta tarea, una cantidad que cubriría a alrededor de cien mil familias de Oportunidades en un año. ¿El beneficio de este programa supera su costo? Ese es precisamente el problema, no lo sabemos y la única manera de determinarlo es diseñar un programa que permita ser evaluado. ¿Realmente estamos dispuestos a gastar una cantidad tan grande de dinero cuando tal vez habría un beneficio mayor de dar almuerzos o dotar de libros a los centros educativos?

El programa actual pretende entregar, como prueba piloto, 240,000 computadoras a todos los estudiantes de 5º y 6º de primaria de los estados de Tabasco, Colima y Sonora. Con la información disponible del programa no sabemos cómo será diseñado y evaluado, ni siquiera sabemos cuál es su objetivo. Lo cierto es que el programa suscita muchas preguntas que deberían ser analizadas y contestadas.

¿Cuál es el objetivo del programa?

Es fundamental definir un objetivo previo para poder definir si el programa lo cumplió.  ¿El objetivo es mejorar el desempeño escolar, aumentar la apropiación de tecnologías u otro? Este tema es particularmente importante porque dar computadoras a niños no necesariamente da como resultado mejoras en los resultados de las pruebas estandarizadas (como ENLACE en México).

¿Cómo se seleccionaron a los estados de la primera fase del programa (Colima, Sonora y Tabasco)?

A la fecha, no se ha presentado una explicación del porqué seleccionar esos tres estados. ¿Son los estados con menor apropiación tecnológica, con peores resultados académicos o simplemente fueron elegidos aleatoriamente? Una de las propuestas del IMCO en este sentido sería elegir a estados que sean representativos del desarrollo en México. Se podría elegir a un estado que esté en el promedio nacional del Índice de Desarrollo Humano (IDH), y a otros que estén una desviación arriba y abajo del promedio, respectivamente.

¿Por qué 5º y 6º de primaria?

El programa tampoco explica la lógica detrás de sólo elegir a estudiantes de estos años escolares ¿Por qué implementar el programa en primaria y no en secundaria?, ¿existe evidencia de que los estudiantes de estas generaciones requieren más una computadora que otros? Estas preguntas se podrían resolver con programas piloto que den computadoras a estudiantes del último grado de primaria, secundaria y preparatoria, por ejemplo, y así encontrar cuál recibe mayores beneficios.

¿Cómo se realizará la evaluación, cuánto va a durar, quién será el encargado?

Para la evaluación de impacto recomendamos utilizar el mecanismo de experimentos controlados aleatorizados. A grandes rasgos, consisten en comparar dos grupos con las mismas características seleccionados aleatoriamente, uno recibe los beneficios del programa, el grupo de tratamiento, y el otro no, el grupo de control. Es decir, los dos grupos son exactamente iguales y en lo único que se diferencian es en que uno va a recibir las computadoras y el otro no. El objetivo es medir el desempeño académico de los dos grupos antes y después de la implementación del programa. Si se encuentra un cambio, por ejemplo un aumento en los resultados de la prueba ENLACE, en el grupo de tratamiento y no se encuentra el mismo cambio en el grupo de control, entonces se puede adjudicar este cambio positivo al programa. Proponemos:

1)      Reducir la escala del experimento piloto a 10 ó 15 escuelas en un solo estado. La mayoría de los experimentos aleatorizados son realizados con alrededor de 1,000 individuos. Esto te permite obtener resultados estadísticamente confiables sin destinar grandes recursos a un programa que podría no tener el efecto esperado.

2)      Entregar computadoras sólo a estudiantes que no cuenten con una en el hogar para que el programa realmente genere un cambio en su condición.

3)      Promover una entrada secuencial al experimento. El primer año sólo se dará computadoras a los niños seleccionados en la mitad de las escuelas (entre 7 y 8). Al siguiente año el resto de las escuelas recibirán una. De este modo se puede comparar durante el primer año el efecto entre los niños de los dos grupos de escuelas.

4)      Que la prueba piloto dure al menos dos años para dar tiempo de observar todos los efectos del programa.

5)      Monitorear las condiciones socioeconómicas, educativas y de uso de tiempo libre de todos los participantes del programa antes y después de su implementación.

Para ver la propuesta completa del diseño experimental, ver aquí.

México con Progresa fue un referente mundial en la implementación de políticas públicas exitosas  regidas por un diseño riguroso. Pedimos al Gobierno que recuerde esta experiencia para diseñar y ejecutar el resto de los programas sociales.

 


El IDH es un indicador social compuesto por  tres parámetros: salud, educación y nivel de vida.

 

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