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Sin competitividad no hay paraíso
Por IMCO
IMCO es un centro de investigación aplicada independiente, apartidista y no-lucrativo. Estudia f... IMCO es un centro de investigación aplicada independiente, apartidista y no-lucrativo. Estudia fenómenos económicos y sociales en el contexto de una economía globalizada. Nace en 2003 a partir de una iniciativa del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios. Valentín Díez Morodo preside el Consejo de Administración, y el director general es Juan Pardinas. Síguelos en Twitter: @imcomx (Leer más)
¿Me deben preocupar los anuncios de las calificadoras?
No nos asustemos. Por ahora estos anuncios son llamadas de atención. Esperemos que el gobierno federal las tome como alertas serias para repensar la estrategia energética y económica antes de que sea demasiado tarde.
Por IMCO
11 de marzo, 2019
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Por: Fátima Masse (@Fatima_Masse)

México se está volviendo más riesgoso ante los ojos de las calificadoras y esto podría afectar en los bolsillos de todos. Esto reflejó en la reducción de la deuda de largo plazo de Petróleos Mexicanos (Pemex) a BBB- por parte de Fitch, así como en el cambio en la perspectiva de México de estable a negativa por parte de Standard & Poor’s (S&P), lo que detonó un cambio de perspectiva en el mismo sentido para la deuda de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Pemex y otras 87 empresas, bancos y aseguradoras.

Pero, ¿qué significa esto?, ¿qué podría implicar para México y qué tanto nos afecta a los ciudadanos?

Una calificadora, como Fitch y S&P, básicamente analiza las finanzas de los países y sus empresas, así como su deuda, con el objetivo de otorgarles una calificación que indica a los inversionistas qué tan riesgoso es invertir en ellos. En otras palabras, mide qué tan probable es que las entidades evaluadas paguen su deuda.

Esto es algo muy parecido a las herramientas de una escuela para señalizar las capacidades de un alumno y su conducta. Por un lado, las calificaciones son como las notas que saca un alumno en un examen. La BBB- indica que la deuda de Pemex pasó de panzazo el examen de Fitch: aún no existe el riesgo de que no se pague (por eso mantiene el grado de inversión), pero hay señales que preocupan a futuro. Por el otro lado, la perspectiva negativa para México de S&P es como recibir un reporte de mala conducta: no hubo cambios en la boleta, pero de no ser atendido podría haber bajas de calificación el próximo año e incluso derivar en la expulsión del alumno (si se perdiera el grado de inversión).

Hay cuatro advertencias que sobresalen en estos anuncios:

  1. La estrategia energética reduce la participación de inversionistas privados, cargándole la mano a Pemex y CFE, quienes ya tienen una deuda en conjunto que equivale al 10% del PIB.
  2. La mayoría de las inversiones de Pemex se destinarán a refinación, no a exploración y producción petrolera, lo que pone en riesgo los ingresos públicos y el crecimiento económico del país.
  3. El gobierno actual tiene muchos compromisos sociales que difícilmente permitirán que se le reduzca la carga fiscal a Pemex y que podrían generar mayor incertidumbre entre los inversionistas.
  4. La economía mexicana se está frenando y las políticas públicas que persigue el Gobierno actual podrían retroalimentar la desaceleración en el mediano plazo.

Las implicaciones de estos anuncios son muy diferentes para diferentes actores:

  • Ciudadanos: por ahora los efectos se concentran en los mercados financieros. Sin embargo, la desaceleración económica se sentirá en los bolsillos de muchos que tendrán menores recursos para comprar. Adicional, se pueden ver otros efectos si se reduce la calificación de México:
  • Otras tasas de interés como las tasas de las tarjetas de crédito o de las hipotecas podrían subir, provocando un costo de financiamiento mayor para los mexicanos.
  • El tipo de cambio podría subir, generando presiones inflacionarias (o sea, que puedas comprar menos con tu dinero).
  • Si la expectativa de inflación no es muy alta, el Banco de México podría bajar la tasa de referencia, lo que podría compensar el mayor riesgo. No sabemos qué efecto será mayor, pero el escenario a futuro es desalentador.
  • Inversionistas: necesitarán una mayor tasa de interés para compensar el mayor riesgo. Además, las finanzas públicas de nuestro país también influirán en sus decisiones con respecto al tipo de cambio. Por ahora, los cambios en esta última variable no han sido abruptos.
  • Empresas: mayores tasas de interés implican un mayor costo de financiamiento, lo que complica aún más el panorama de Pemex y CFE.
  • Gobierno: tiene un reto enorme para responder a estas advertencias sin decepcionar a sus votantes. A pesar de que se presentó un plan para inyectarle 273 mil millones de pesos (mdp) a Pemex en 2019 para inversión y liberó 15 mil mdp de su carga fiscal, los inversionistas consideran que es insuficiente para resolver los problemas estructurales de la empresa.

No nos asustemos. Por ahora estos anuncios son llamadas de atención. Esperemos que el gobierno federal las tome como alertas serias para repensar la estrategia energética y económica antes de que sea demasiado tarde.

Tres acciones que debería implementar México para evitar futuras bajas de calificación:

  1. Escuchar a las calificadoras e inversionistas. Los anuncios no penalizan el manejo pasado de las empresas productivas del estado, sino hacen una advertencia respecto al futuro y buscan pruebas de que la economía mexicana está preparada para enfrentar la desaceleración y salir de ella rápidamente.
  2. Reorientar el destino de la inversión de Pemex y canalizarlo a una mayor exploración y producción petrolera, así como aprovechar al sector privado para lograr este fin.
  3. Balancear los compromisos sociales con estabilidad macroeconómica, pues un manejo irresponsable de las finanzas públicas puede tener efectos negativos sobre los ciudadanos.

 

* Fátima Masse es coordinadora de proyectos del @IMCO.

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