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Plan de Biden: una oportunidad para México
Detrás del American Job Plan hay más que un gran plan de infraestructura, hay un cambio sustantivo en la política económica e industrial de los Estados Unidos con importantes implicaciones para México.
Por Fernando Valdés
15 de abril, 2021
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El pasado 31 de marzo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció el American Jobs Plan, un plan de infraestructura que busca invertir 2.25 billones de dólares (45 billones de pesos) durante los próximos ocho años.

El ambicioso plan ya ha sido comparado con el Sistema de Carreteras Interestatales de Eisenhower y el Erie Canal en Nueva York, a principios del siglo XIX. Sin embargo, detrás del American Job Plan hay más que un gran plan de infraestructura, hay un cambio sustantivo en la política económica e industrial de los Estados Unidos con importantes implicaciones para México.

Además de puentes, caminos y tuberías, el plan se enfoca en cuatro misiones: acelerar la transición energética, aumentar la inversión en innovación tecnológica, asegurar cadenas de suministro en industrias estratégicas y reconfigurar la infraestructura urbana y digital priorizando comunidades desfavorecidas.

Algunos analistas lo han llamado un plan de cambio climático, ya que parte de las propuestas están pensadas para reducir en un 50% las emisiones de carbono para 2030. Para lograrlo se busca catalizar la inversión privada por medio de créditos a energías limpias, inversión pública en una nueva red eléctrica y la reconfiguración de infraestructura en zonas vulnerables al cambio climático. Además, una gran parte de sus recursos están orientados a la investigación de tecnologías verdes, vehículos eléctricos y baterías de almacenamiento masivo.

Para ilustrar dos de los múltiples proyectos del plan, consideremos los efectos que podría tener la construcción de 500 mil estaciones para vehículos eléctricos y la misión de hacer a EUA el líder global en la producción de vehículos y camiones eléctricos. Estos dos proyectos, por sí mismos, cambiarían en una década la forma en la que se transportan personas y mercancías en ese país.

¿Qué implicaciones tendría esto para México? Es probable que, sin adaptar nuestra infraestructura, la capacidad de comerciar y atraer inversión y turismo se vea mermada por el simple hecho de que vehículos y camiones eléctricos no podrán cruzar a este lado de la frontera. Peor aún, sin una hoja de ruta, parte de las manufacturas automotrices, que han sido el motor de desarrollo de regiones como el Bajío, podrían convertirse en industrias en declive.

Un socio comercial con nuevas necesidades de consumo presenta también oportunidades para nuevas industrias. Por ejemplo, con sus grandes reservas de litio, México no debería de conformarse con ser un exportador de materias primas, podríamos impulsar una política industrial que permita equipar a las nuevas generaciones de Ford, GM, FCA y Tesla con baterías mexicanas.

El American Jobs Plan también ha sido descrito por otros como parte de un cambio de fondo en la política económica e industrial de Estados Unidos, similar a los que acontecieron durante los gobiernos de Franklin D. Roosevelt y Ronald Reagan. Los columnistas, Noah Smith y David Roberts, han resaltado que esta transformación es palpable con la creación de una nueva oficina para seguridad de cadenas de suministro en la Secretaría de Comercio; el desarrollo de ARPA-C, una agencia dedicada a desarrollar tecnologías verdes; la promulgación de un estándar de eficiencia energética; y la reciente propuesta de un impuesto corporativo global por parte de Janet Yellen.

Estas políticas complementarias al plan requieren también de reflexión y un diálogo regional. México y Canadá deberían de procurar que la repatriación industrial y las nuevas políticas fiscales de los EUA no se traduzcan en mayores costos para los bienes y servicios que exporta Norteamérica en conjunto, sino que contribuyan a una estructura productiva más eficiente y competitiva.

El American Jobs Plan y las políticas que lo acompañan muestran que nuestros vecinos están cambiando, ¿dejaremos que la inercia siga haciendo su torpe y pobre trabajo en México? ¿o seremos capaces de sumarnos a trabajar por una región más limpia, competitiva e innovadora?

* Fernando Valdés es investigador del @IMCOmx.

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