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Presidente, gracias, pero no gracias
En México, aparentemente, creemos que nos podemos ahorrar el trabajo difícil y brincar directamente a una imposición del resultado deseado, que posiblemente acentúe el problema original. Por ejemplo: aplaudo el nuevo presupuesto para escuelas primarias de tiempo completo, pero de poco ayudan si no hay guarderías, preescolares y secundarias de tiempo completo también.
Por IMCO
29 de noviembre, 2013
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Por: Alexandra Zapata Hojel

Una vez más, el Presidente Enrique Peña Nieto anuncia una nueva política poco pensada y sin un análisis o diagnostico profundo. El Gobierno Federal nos vuelve a demostrar que lo que le importa son los cortos aplausos populistas, no las soluciones sustentables que benefician a México en el largo plazo.

Para conmemorar el 60 aniversario del voto de la mujer, el presidente presentó una propuesta de reforma que busca incrementar la cuota de género al 50% en las candidaturas para ambas cámaras legislativas federales.  Por desgracia, la respuesta no ha sido de indignación, sino que parece que hasta gustó.

Recientemente, el World Economic Forum publicó un reporte sobre equidad de género que coloca a Islandia como el mejor país a nivel mundial. En el país nórdico, el 48.5% del mercado laboral está conformado por mujeres. En el congreso, las mujeres ocupan el 39.8% de los lugares. Una cifra que ha crecido en el tiempo gracias a políticas sociales bien pensadas que han resultado en alta representatividad de mujeres en el gobierno, no al revés.

No me opongo a cuotas, al contrario, cuando se manejan de manera responsable con políticas paralelas pueden ser una buena idea. En EUA, en la década de los cincuenta, las cuotas para personas de color en el Congreso estuvieron acompañadas de programas nacionales ambiciosos que prohibían políticas racistas en todos los niveles, incluyendo iniciativas agresivas de desegregación en las escuelas.

El problema está en que en México, aparentemente, creemos que nos podemos ahorrar el trabajo difícil y brincar directamente a una imposición del resultado deseado, que posiblemente acentúe el problema original. Nuestro mercado laboral está conformado por 35.9% de mujeres, quienes ganan, por el mismo trabajo que un hombre, 43.0% menos.

Más que una cuota que no se basa en ninguna cifra que haga sentido (¿o qué, de la noche a la mañana vamos a estar mejor que Islandia?) necesitamos reformas que ayuden a resolver el problema desde el fondo, proporcionando alternativas atractivas y soluciones de largo plazo.  Aplaudo el nuevo presupuesto para escuelas primarias de tiempo completo, pero de poco ayudan si no hay guarderías, preescolares y secundarias de tiempo completo también.  Al mismo tiempo, se requieren políticas laborales progresistas que creen los incentivos y regulaciones necesarias para que las mujeres puedan transitar del mercado laboral informal al formal.  A su vez, estas políticas deben enfocarse en garantizar igualdad de sueldos.

La otra causa de preocupación es la falta de planeación sobre la implementación de la propuesta. Mucho ha comentado mi colega Alejandro Hope sobre la práctica común de nuestro gobierno de lanzar una propuesta y dejar que las instituciones, o en este caso, los partidos políticos resuelvan el relajo como puedan. El diablo está en los detalles, la cuota se aplica a las candidaturas, por lo tanto, un partido bien puede asignar mujeres a las candidaturas de elección que ellos ya dan por perdidas. Las mujeres pueden ser utilizadas como títeres para cumplir con una norma sin que eso afecte la composición de su bancada.  O bien, los partidos que no adopten estas prácticas se pudieran ver en la situación de tener que quitarle una candidatura a un hombre que tiene más apoyo de simpatizantes para dársela a alguien más, simplemente por una cuestión de género y no de talento. Estas situaciones me parecen penosas y, honestamente, antidemocráticas.

La reforma propuesta por Peña Nieto, por si sola, nos arrebata por completo a las mujeres mexicanas la capacidad de demostrar que podemos pelear y ganar una nominación o elección por nuestro talento, preparación y capacidad de legislar.

Señor Presidente, si ésta es su gran respuesta a la desigualdad de género en nuestro país, gracias, pero no gracias.

 

 

Todas las opiniones expresadas en este artículo son estrictamente personales y no representan necesariamente las posturas institucionales del IMCO.

 

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