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Sin competitividad no hay paraíso
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Retos y oportunidades del comercio exterior de México
La implementación con éxito de tres tratados comerciales que han entrado en vigor o se han renegociado en los dos últimos años, y que agrupan a 37 de las economías más importantes a nivel mundial, son oportunidades para que México utilice a su favor las bondades del comercio para alcanzar un mayor bienestar de los mexicanos y como un instrumento que permita lograr un desarrollo más homogéneo entre las distintas regiones del país.
Por Diego Díaz Pérez
25 de junio, 2021
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Nuestro país le ha apostado desde hace varias décadas al comercio exterior como un mecanismo para detonar el crecimiento económico y el bienestar de los mexicanos.

No obstante, a pesar de una larga trayectoria de apertura comercial, México enfrenta en la actualidad nuevos retos en materia de comercio internacional. Por un lado se deberán implementar con éxito tres tratados comerciales que han entrado en vigor o se han renegociado en los dos últimos años y que agrupan a 37 de las economías más importantes a nivel mundial, las cuales constituyen un mercado potencial de más de mil 150 millones de consumidores: el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea  –pendiente de ratificación–, y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

Por otro lado, la reciente disrupción de las cadenas de producción globales a raíz de la crisis del COVID-19 ha tenido, y tendrá en los siguientes años, un impacto significativo en la reconfiguración del comercio mundial a la que México deberá adaptarse.

En ambos casos, los retos antes mencionados son también oportunidades para que México utilice a su favor las bondades del comercio para alcanzar un mayor bienestar de los mexicanos y como un instrumento que permita lograr un desarrollo más homogéneo entre las distintas regiones del país.

En el caso específico de las cadenas globales de producción, hace algunos meses el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció como parte del American Jobs Plan su intención de incrementar la resiliencia de las cadenas de suministro de ese país al invertir miles de millones de dólares para producir en territorio estadounidense bienes considerados como críticos para la continuidad de sus industrias. Ante las dificultades que seguramente enfrentará nuestro vecino del norte por reubicar a la totalidad de las industrias “esenciales” dentro de sus fronteras político-administrativas, México podría buscar activamente la reubicación en territorio nacional de empresas estadounidenses y de otras nacionalidades que actualmente se encuentran en países como China, así como el desarrollo de nuevas industrias con miras a evitar futuras disrupciones de las cadenas de suministro como las que la crisis de COVID-19 ocasionó y que a la fecha tienen efectos negativos sobre distintas industrias en la región de América del Norte (p. ej. los paros técnicos de armadoras de automóviles por falta de microprocesadores en el Bajío mexicano o en el centro-oeste de Estados Unidos).

Para aprovechar estas oportunidades, sin embargo, es necesario que se atiendan algunas de las debilidades más notorias en materia de infraestructura energética y de transporte, seguridad pública y desarrollo de capital humano que le restan competitividad a México y que limitan nuestra capacidad como país para atraer a aquellas empresas que busquen relocalizarse más cerca del mercado más grande del mundo: Estados Unidos. En particular, se deberán atender aquellas deficiencias que han limitado la integración de los estados de la región sur-sureste del país a las cadenas globales de producción. De otra forma persistirá una distribución desigual de los beneficios del comercio internacional entre los estados del norte del país, que se han integrado de mejor manera a las cadenas productivas globales, y los estados del sur. En 2020, por ejemplo, las entidades que se ubican a lo largo de la frontera norte del país concentraron el 59% (218 mil millones de dólares –mmd–) de las exportaciones totales de mercancías (372 mmd), mientras que las entidades del sur-sureste solo aportaron el 6% (23 mmd).

 

Hoy en día, los retos en materia de comercio exterior para el país son enormes, no solo en términos de la implementación de los tratados comerciales antes señalados, sino también de la coyuntura por la que atraviesa el comercio internacional; sin embargo, las oportunidades también lo son. Si el Estado mexicano será capaz de aprovechar las oportunidades que presenta la coyuntura actual en materia comercial en beneficio de todos los mexicanos, eso está por verse.

Para más información sobre el comercio entre México y distintos países consulta el Monitor de Comercio Exterior del IMCO aquí.

* Diego Díaz es Investigador del @IMCOmx.

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