close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Sin competitividad no hay paraíso
Por IMCO
Somos un centro de investigación que trabaja por un México justo e incluyente. Diseñamos y pro... Somos un centro de investigación que trabaja por un México justo e incluyente. Diseñamos y proponemos política pública basadas en evidencia. No tenemos partido ni fines de lucro. Síguenos en Twitter: @imcomx y en www.imco.org.mx (Leer más)
Tenemos que dejar ir el ‘échale ganas’
En México, echarle ganas no es suficiente para salir adelante, ya que para la mayoría de los ciudadanos su origen define su destino.
Por César Ruiz
26 de noviembre, 2019
Comparte

Los mexicanos repetimos esta frase en múltiples ocasiones y contextos, sin importar lo desfavorables que sean. Ante la pérdida del trabajo, la inseguridad o una enfermedad, solo nos queda decir: échale ganas.

Detrás de esas 11 letras vive una fantasía lejana a nuestra realidad: el deseo de que ante las dificultades, solo baste con esforzarnos para que la situación mejore. Desafortunadamente no es así. En México, echarle ganas no es suficiente para salir adelante, ya que para la mayoría de los ciudadanos su origen define su destino.

Esto significa que una persona va a tener mayores o menores oportunidades según el lugar donde haya nacido, lo que genera desigualdad. En México, el problema es tan profundo que crea diferencias dramáticas entre ciudadanos que residen a pocos kilómetros de distancia, en rubros como salud, educación, seguridad, justicia, entre otros.

Las brechas más grandes se observan al comparar el norte, el sur y la capital del país: los habitantes de la Ciudad de México tienen un ingreso per cápita tres veces mayor que los del sur y dos veces más que los del norte. Además, la economía del sur es la menos diversificada, la que menos crece y la que concentra la mayor proporción de personas en pobreza de todo el territorio nacional.

Sin embargo, la desigualdad de ingresos no es la única que vive México. En salud, la Ciudad de México concentra los recursos, pues cuenta con más del doble de capital humano e infraestructura que cualquier región del país: mientras que los otros estados tienen en promedio 0.7 camas de hospital por cada mil habitantes, la capital cuenta con 1.8.

Esta mala distribución termina por afectar a quienes viven en los diferentes estados y se ven obligados a viajar a la Ciudad de México cuando necesitan recurrir a servicios de salud especializados.

En cuanto a educación, la situación es similar: el sur cuenta con una mayor proporción de población analfabeta que el norte del país y la Ciudad de México, y los habitantes del sur muestran menor rendimiento escolar y cuentan con un menor número de años de estudios.

Incluso, la desigualdad se refleja en la esperanza de vida: un habitante de Nuevo León vive en promedio hasta los 77 años, mientras que un residente de Chiapas o Guerrero vive hasta los 73, una diferencia de cuatro años. En general, los mexicanos que habitan en el sur del país son quienes más sufren de la desigualdad de oportunidades.

El actual gobierno parece entender esta problemática y está actuando para resolverla, sin embargo, entregar dinero directamente a los grupos vulnerables no se compara con ofrecer servicios públicos de calidad para toda la población.

No hay mil, 2 mil o 3 mil pesos que le alcancen a alguien para llevar agua a su hogar, para pagar un hospital ante una emergencia o para garantizar su seguridad y la de su familia.

No solo es echarle ganas: hay millones de mexicanos que inician con desventajas desde sus primeros pasos, por lo que el Estado debe ofrecer servicios públicos de calidad que garanticen un piso parejo para los ciudadanos.

El IMCO en su Índice de Competitividad Internacional 2019: México sueños sin oportunidad retoma una discusión necesaria: a través de 10 ensayos analiza las múltiples caras de la desigualdad en el país y ofrece recomendaciones para reducir estas brechas con el objetivo de avanzar hacia un crecimiento que nos incluya a todos.

La evidencia está sobre la mesa, ¿habrá voluntad para utilizarla a favor de los mexicanos?

* César Ruiz es editor institucional del IMCO.

Síguenos en nuestra página y redes sociales: Twitter, Facebook e Instagram.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.