¿Quiénes y cuántos criminales nos tienen en esta crisis de seguridad?
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Sociedad Abierta
Por Bernardo León-Olea
Politólogo y abogado, activista por la libertad y el acceso a la justicia. Secretario técnico d... Politólogo y abogado, activista por la libertad y el acceso a la justicia. Secretario técnico del gabinete de seguridad pública y nacional y responsable del proyecto de reforma penal 2000-2005, comisionado municipal de seguridad de Morelia 2015-2018, redactor del Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica 2018-2019. Autor de cinco libros sobre seguridad y justicia. Convencido de que la justicia internacional acabará con los dictadores y con las guerras. (Leer más)
¿Quiénes y cuántos criminales nos tienen en esta crisis de seguridad?
Si cada delincuente solo o en grupo cometiera un delito en promedio cada una de las 52 semanas del año, entonces los 27.6 millones de delitos los cometerían apenas unos 531 mil delincuentes en un país de 126 millones de habitantes, es decir el 0.4% de la población.
Por Bernardo León-Olea
23 de junio, 2022
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Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad (ENVIPE) en 2020 (último dato disponible) en México se cometieron 27.6 millones de delitos en contra de 21.2 millones de víctimas, 1.3 delitos por víctima.

Estos datos, aunque muy impresionantes, no reflejan ni la gravedad del problema ni generan una pista de cómo resolverlo. Quizás la pregunta pertinente y mucho más difícil de contestar es ¿cuántos delincuentes cometieron 27.6 millones de delitos? ¿Y cuántos delitos cometió cada delincuente?

Desgraciadamente sería muy difícil para el INEGI hacer una encuesta preguntándole a la población si ha cometido un crimen, qué crimen y luego calcular el número de criminales que hay en México. El margen de error podría ser muy grande.

Sin embargo, sí sabemos que los delitos no son una fuerza de la naturaleza como un huracán o un terremoto, sino que son hechos cometidos por PERSONAS que despojan de su propiedad, de su libertad y en ocasiones de su vida a otros seres humanos.

Sin ninguna ambición de exactitud científica, hipotéticamente si cada delincuente cometiera un delito en solitario en México habría 27.6 millones de delincuentes, pero si los hubieran cometido en pareja y cada pareja hubiera cometido un solo delito habría 55.2 millones de delincuentes (el 43.8% de la población). La buena noticia es que no parece que estas cuentas sean correctas, los delincuentes cometen muchos delitos al año y es un universo de personas mucho más reducido de lo que imaginamos.

Por ejemplo, si cada delincuente solo o en grupo cometiera un delito en promedio cada una de las 52 semanas del año (unos cometen muchos más, pero otros menos) entonces los 27.6 millones de delitos los cometerían apenas unos 531 mil delincuentes en un país de 126 millones de habitantes, es decir el 0.4% de la población. ¿Cómo es posible que el 0.4% de la población (por muy violenta que sea) tenga a un país de 126 millones en una crisis de seguridad que aniquila sus ilusiones y su calidad de vida?

La cifra se vuelve más dramática con los homicidios. Según el INEGI, en 2020 se cometieron 36, 579 homicidios y, otra vez, si cada criminal hubiese cometido un homicidio, habría ese mismo número de homicidas, sin embargo, nuevamente la cifra puede ser menor. Si cada delincuente cometiera 2 homicidios habría 18,289 asesinos, pero si cometieran 3, 4 o 5 la cifra se iría reduciendo en esa misma magnitud. Otra vez, estamos hablando de un número muy pequeño de personas que tiene a un país de 126 millones de personas en una crisis de homicidios que nos sobresalta y entristece todos los días y que ya ha afectado a una generación completa de mexicanos.

¿Quiénes son esas hipotéticas 531 mil personas y por qué tienen ese poder?

Quizás la respuesta está más cerca de nosotros y del sistema de justicia de lo que pudiéramos suponer en lo que podría llamarse la “carrera criminal”.

En 2019 trabajé con las policías municipales de algunas ciudades del país en las que el número de homicidios se estaba incrementando sustancialmente. Frente a las dificultades legales y políticas para investigar esos delitos y a los homicidas desde las policías municipales, fue posible (gracias a que la policía municipal es normalmente la primera en encontrar los cadáveres) identificar muchas de las víctimas de dichos homicidios. Lo interesante del asunto es que casi el 100% tenían antecedentes de arrestos y detenciones por la comisión de faltas administrativas y/o delitos por parte de la propia policía municipal.

Los comentarios de los policías eran sorprendentes –si ese es el “Bryan”, o el “Brandon” o el “Pitirijas” o la “Leslie”. En algunos casos tenían muchas detenciones previas y en otros la última vez que los habían detenido había sido en promedio unos 90 días antes de que fueran asesinados.

Al parecer la mayoría tenía una especie de “carrera criminal”, años antes habían empezado consumiendo alguna droga o alcohol en la calle y habían sido arrestados por esa falta administrativa y remitidos a la barandilla. Después los detuvieron por robo parcial de vehículo (cristalazo), luego robo a transeúnte, luego por robo a comercio, robo a casa habitación y finalmente por narcomenudeo, en todos los casos obtuvieron su libertad porque la víctima no denunció o pasaron dos, tres o hasta cuatro años en la cárcel y al salir siguieron delinquiendo hasta se equivocaron de grupo criminal y los mataron. La mayoría viejos conocidos de las policías.

Quizás lo más impresionante del asunto es que en los registros de barandilla estaban sus fotos, su dirección, su nombre, copias de su credencial de elector y en muchos casos el registro del llamado Informe Policial Homologado que elaboran las policías con todos los datos del hecho y del detenido cuando arrestan a una persona por la posible comisión de un delito.

Tanto la policía (la barandilla, los llamado C4 y C5, Plataforma México, etc.) como el ministerio público en sus bases de datos tienen un verdadero “padrón criminal”, con los datos –quizás– de todos o de la mayoría de los hipotéticos 531 mil delincuentes que traen de cabeza a todo el país.

Lo paradójico es que a pesar de que esa información la conocen muchos policías municipales y está almacenada en esas bases de datos no tiene mucha utilización práctica. El método de investigación basado en denuncias formales recibidas por el ministerio público, la investigación reactiva a los hechos y las inútiles formalidades de la carpeta de investigación impiden que esas bases de datos y la información conocida por los policías municipales se transformen en denuncias, investigaciones, procesos y sentencias.

Un torpe sistema de justicia (policías, ministerios públicos, defensores, jueces, cárceles, etc.) diseñado en 1929 y que en su esencia no ha cambiado casi nada, impide y estorba la lucha contra la impunidad. Reformarlo impediría que el 0.4% de la población, tenga al 99.6% de rodillas frente al crimen.

@bernardomariale

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