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Es posible reestructurar los subsidios energéticos
Los subsidios a la gasolina, gas LP y electricidad implican un alto costo para las finanzas públicas. En Latinoamérica, dichos subsidios consumen el 2% de los ingresos gubernamentales e incentivan el consumo energético proveniente de fuentes fósiles. Se estima que si dichos subsidios se removieran totalmente para el año 2020, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a nivel mundial serían 10% menores en el año 2050, con respecto al escenario base.
Por CIDAC
16 de febrero, 2015
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Por: Jorge Ramírez Mata

Los subsidios a los energéticos no son una política progresiva que ayude a la población de menor ingreso, por lo contrario, aumentan la diferencia de ingreso en la población, ya que benefician principalmente a los individuos con mayor riqueza. A nivel mundial, se estima que solamente entre el 5% y el 15% del gasto en dichos subsidios beneficia a la población más vulnerable, es decir aquella que pertenece al primer quintil de ingreso, (AIE, 2011).

Los subsidios a los energéticos como la gasolina, gas LP y electricidad, implican un alto costo para las finanzas públicas. En Latinoamérica, dichos subsidios consumen el 2% de los ingresos gubernamentales, (FMI, 2013). Además, incentivan el consumo energético proveniente de fuentes fósiles y, con ello, incrementan la contaminación y la incidencia de enfermedades respiratorias. Se estima que si dichos subsidios se removieran totalmente para el año 2020, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a nivel mundial serían 10% menores en el año 2050, con respecto al escenario base (OCDE, 2010ª).

Diagrama 1. Impacto de los subsidios a los energéticos

Fuente: Elaboración propia.

Fuente: Elaboración propia.

Durante los últimos años, el gobierno de México ha destinado importantes recursos en dichos subsidios, mismos que pudieron haber sido utilizados en otros rubros como educación, salud o mayor infraestructura. De acuerdo a Scott (2014), en el año 2012, el subsidio a la gasolina fue superior al gasto en salud del IMSS o al gasto en pensiones de este mismo Instituto, lo cual se observa en la Gráfica 1. Además, el subsidio a la gasolina fue regresivo, es decir, benefició en mayor medida a la población de alto ingreso, a diferencia de los programas sociales como 70 y más, Procampo, o el programa Oportunidades, cuyos beneficios se focalizaron a la porción más vulnerable de la población, como se observa en la Gráfica 1.

Gráfica 1. Gasto Público en Subsidios Energéticos en México, (Año 2010 y 2012)

Fuente: Scott, (2014).

Fuente: Scott, (2014).

Explicación de la gráfica: El tamaño de cada burbuja es proporcional al monto de recursos públicos destinados a cada programa. La escala entre -0.8 y 1 representa la focalización de dicho programa en la población con menores recursos, y a medida que se acerca a –0.8 significa que el programa se focaliza más hacia la población de menor ingreso.

El mayor costo de los subsidios a los energéticos se genera a través de las externalidades negativas que propician. Por ejemplo, el subsidio a la gasolina incentiva el uso de los vehículos particulares, en sustitución del transporte público. El Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo valoró el monto que representan los costos sociales del uso del automóvil en México, considerando la contaminación, el congestionamiento, las emisiones de GEI y los accidentes en las 5 principales zonas metropolitanas de México. La suma de las problemáticas sociales ocasionadas por el automóvil fue de 173 mil millones de pesos en el año 2009, lo que equivalió al 4% del PIB en las ciudades consideradas dentro de la muestra (ITDP, 2012).

Actualmente el subsidio a la gasolina se ha desvanecido gradualmente. Esto debido a que el bajo precio internacional del petróleo contrasta con el alza progresiva del precio de la gasolina en México, fomentada por una política del gobierno. Esto reduce los costos sociales mencionados en relación a dicho subsidio, sin embargo, no existe transparencia sobre el uso de los recursos económicos que el gobierno se ahorró al remover el subsidio. Y no se ha implementado una política de compensación para la población por el aumento en precios, lo cual va en el sentido opuesto a las mejores prácticas internacionales.

Durante los años 90 en Brasil, cuando se implementó la política de remoción de subsidios a los energéticos, se utilizaban las ganancias del impuesto a la gasolina y diesel para subsidiar el transporte público y otros energéticos que sí eran utilizados por la población con menor ingreso. En Irán, en el año 2010, cuando se removieron dichos subsidios, se compensó a la población con transferencias bancarias a toda persona que solicitara una compensación, entre otros programas. Inclusive en Armenia se realizaron políticas de compensación implementando una nueva política de apoyo para la población de menor ingreso, condicionada a la eficiencia energética y pago oportuno del servicio eléctrico.

Por otro lado, el subsidio a las tarifas eléctricas en México continúa, especialmente en el sector agrícola y en el consumo residencial. De hecho, el gasto en subsidios a la electricidad en México se ha incrementando en los últimos años. El subsidio a las tarifas eléctricas del año 2013 fue de 85 mil 770 millones de pesos. Es importante dimensionar este gasto con respecto a otros programas federales durante ese año en particular; por ejemplo, este gasto fue más del doble el presupuesto del Programa Oportunidades, y fue mayor al presupuesto del Seguro Popular.

Los subsidios a las tarifas eléctricas se entregan en mayor parte a consumidores y productores de alto ingreso, lo que eleva la disparidad del ingreso en el país. En el caso del consumo residencial, el gasto en electricidad se concentra en la población con mayores recursos, debido a que esta porción de la población cuenta con un número mayor de aparatos electrónicos e iluminación en su hogar. Tan sólo el 1.25% de los usuarios residenciales pagan una tarifa no subsidiada, por lo que gran parte del subsidio se otorga a individuos con alto poder adquisitivo que realmente no lo necesitan. Por otro lado, el subsidio en el sector agrícola favorece en mayor medida a los grandes productores, que utilizan el subsidio de electricidad para el bombeo de agua, lo que además contribuye a la sobreexplotación de los acuíferos.

La distorsión de precios generada por el subsidio a la electricidad afecta directamente al mercado de energía renovable. Por ende, este subsidio contribuye a que la matriz energética en México permanezca concentrada en las fuentes fósiles, como los ciclos combinados de gas natural, que tienen un alto impacto ambiental.

No es recomendable continuar incentivando la ineficiencia de una empresa paraestatal, mediante un subsidio perpetuo. Una política pública eficiente implicaría redistribuir los recursos del subsidio a la electricidad en otros rubros que beneficien en mayor medida a la población. La gama de opciones para redistribuir este gasto varía desde programas de eficiencia energética hasta un mayor gasto en infraestructura, salud, educación, etc. Lo cual es más eficiente que el gasto en subsidios a la electricidad.

Para ello, el gobierno podría considerar las mejores prácticas internacionales para la remoción de subsidios a los energéticos. Para lo cual sería conveniente una remoción gradual de los subsidios a la electricidad, que considere un horizonte de largo plazo para reducir el efecto inflacionario, y establecer al mismo tiempo una política que compense a los consumidores por el alza en precios, utilizando los recursos liberados, y comunicando dicha estrategia de manera clara a la población.

Al final, reestructurar los subsidios a los energéticos en México no es pedir demasiado, ya se han implementado estrategias similares en países de menor desarrollo, como el caso de la República de Ghana o Armenia.

 

* Jorge Ramírez Mata es investigador de @CIDAC


 

Bibliografía:

AIE. 2011. World Energy Outlook. 2011. International Energy Agency.

FMI. 2013. Energy Subsidy Reform: Lessons and Implications. International Monetary Fund.

ITDP (2012). La importancia de reducción del uso del automóvil en México. Tendencias de motorización, del uso del automóvil y de sus impactos. Medina Ramírez, Salvador. Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo.

OCDE. 2010a. Interim Report of the Green Growth Strategy: Implementing our Commitment for a Sustainable Future. Meeting of the OECD Council at Ministerial Level. The Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD).

Scott. 2014. Subsidios a los combustibles en México: Oportunidades de Reforma. John Scott. Centro de Investigación y Docencia Económicas.

 

 

Registrado al cierre del ejercicio fiscal del año 2013 por la Comisión Federal de Electricidad

De acuerdo al Centro de Estudios de Finanzas Públicas, del H. Congreso de la unión, el Programa de Seguro Popular contó con un presupuesto de $66, 791, 938, 639 pesos y el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades contó con un presupuesto de $36, 177, 676, 847 pesos.

INEGI. Banco de información económica.

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