close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Tanque pensante
Por CIDAC
Think tank independiente, sin fines de lucro, dedicado al estudio e interpretación de la realida... Think tank independiente, sin fines de lucro, dedicado al estudio e interpretación de la realidad mexicana y presentación de propuestas para cambiar a México. Y creador de TANQUE PENSANTE. Sitio web: www.cidac.org Twitter: @CIDAC (Leer más)
La cancelación del Hell & Heaven: tras el “detector de metal”
La celebración de eventos masivos suele ser una oportunidad de ganancias, contubernios, y hasta de abusos entre organizadores y autoridades. En el caso del H&H, la edil de Texcoco, Delfina Gómez Álvarez, calculaba ganancias para el municipio por alrededor de 300 millones de pesos.
Por CIDAC
25 de marzo, 2014
Comparte

Por: Antonio De la Cuesta Colunga

Mucho se ha polemizado respecto a la decisión del gobierno del Estado de México sobre cancelar el festival de música metalera Hell & Heaven (H&H), el cual tendría lugar en el Recinto Ferial de Texcoco los días 15 y 16 de marzo. Como es sabido las autoridades estatales argumentaron falta de garantías de seguridad y de controles sanitarios, cuya certificación es indispensable a fin de poder celebrar un evento en donde se estimaba la asistencia de hasta 100 mil personas. La explicación suena lógica y hasta comprensible.

No obstante, cuando la edil texcocana, la profesora Delfina Gómez Álvarez, anunció en conferencia de prensa que su municipio sería la sede del acontecimiento, también dijo contar con el apoyo de mil elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana mexiquense, 300 policías municipales y federales, además de 800 empleados de seguridad privada contratados por los organizadores. Entonces, ¿qué pasó? ¿Mintió la presidenta municipal? ¿El gobierno estatal le cambió la jugada a la profesora Gómez Álvarez? ¿Le tuvo miedo el gobernador Eruviel Ávila a que la presencia de tanto “evocador del diablo” pudiera abrir un túnel hacia el infierno en Texcoco? (de todas formas se iba a abrir por la caverna en el Eje 5 Poniente del D.F., o sea que esta hipótesis queda en automático descartada). ¿Fue una serie de errores logísticos de los organizadores? Varios de estos cuestionamientos estuvieron en la discusión, aunque es probable que los más cercanos a hallar una explicación sean los relacionados con la eventual derrama de recursos del evento y sus potenciales beneficiarios.

Tal como señaló en su momento Julio Hernández López, la celebración de eventos masivos suele ser una oportunidad de ganancias, contubernios, y hasta de abusos entre organizadores y autoridades. La cuestión de permisos, “igualas” y hasta contribuciones no dejan de ser atractivos para las entidades, municipios o delegaciones que albergan dicha clase de sucesos. También se conoce que esos recursos no siempre se destinarán a mejoras en infraestructura pública o a financiamiento de programas sociales. De hecho, en las últimas semanas, ya ha alcanzado el borde del hartazgo el bombardeo mediático acerca de la manera en la cual la clase política del país usa, desvía y condiciona discrecionalmente y con toda impunidad los recursos públicos. La llamada “gestión política”, una de cuyas vertientes –y de seguro la más importante— es la inyección de plata a campañas, partidos políticos, clientelas, operadores y similares, suele nutrirse y aprovecharse de la enorme opacidad y debilidad de los controles de transparencia y rendición de cuentas a los cuales estarían sujetos. En el caso del H&H, la edil Gómez Álvarez calculaba ganancias para el municipio por alrededor de 300 millones de pesos. Por su parte, Javier Castañeda, quien dio la cara por la empresa organizadora, Live Talent, destacó cómo la cancelación del festival representaría pérdidas por un estimado de 150 millones de pesos. Para ningún municipio del país estas cifras son menores ni despreciables. Mucho menos lo son para el partido político que lo gobierne en turno.

Texcoco tiene tres implicaciones políticas importantes. Uno, el entramado político texcocano actualmente alberga al grupo de la izquierda mexiquense encabezado por personajes como el hoy diputado local Higinio Martínez (candidato a gobernador de la entidad en 1999, cuando resultó triunfador el priista Arturo Montiel) y quien hasta abril de 2013 fungió como secretario del Ayuntamiento, Horacio Duarte, operador del movimiento de Andrés Manuel López Obrador en la zona oriente del Estado de México (y otrora representante del PRD ante el IFE).

Dos. La profesora Delfina Gómez pertenece al signo de Movimiento Ciudadano (MC), el partido con los menores números de votación en la última elección federal y, por ende, en riesgo de perder el registro en 2015. Cabe recordar que de acuerdo a la reciente reforma al artículo 41 constitucional, publicada el 10 de febrero pasado, los partidos deberán conseguir al menos el equivalente al 3 por ciento de los votos válidos emitidos en los comicios federales de 2015 (y no el 2 por ciento como era anteriormente) a fin de mantener su registro (y el acceso al presupuesto público, por supuesto). Con esto en mente, demarcaciones como Texcoco son clave para el partido que fundó, mantiene e intenta hacer sobrevivir (casi por sí mismo) el polémico ex gobernador de Veracruz, Dante Delgado.

Movimiento Ciudadano busca consolidar su influencia en una serie de municipios clave –por su magnitud demográfica— que gobierna en la actualidad, entre los cuales están Acapulco, Puerto Vallarta, Santa María Huatulco, Tlajomulco –municipio del sur de la zona metropolitana de Guadalajara, donde fue edil Enrique Alfaro, el militante de MC que dio más pelea a Aristóteles Sandoval en los comicios para gobernador de Jalisco en 2012 (se quedó a poco más de cuatro puntos porcentuales de diferencia)—, Cholula y, por supuesto, Texcoco. En este sentido, el 24 de noviembre de 2013, MC instaló su Coordinación Nacional de Autoridades Municipales donde fueron designados como coordinador general, Ismael del Toro, actual edil de Tlajomulco, y la profesora Delfina Álvarez como vicecoordinadora.

La relevancia de la celebración musical y cultural (así como del flujo de dinero) del festival H&H era una oportunidad inigualable para MC. En un comunicado emitido por el partido el 8 de marzo pasado, se aseguró que cancelar el festival era una decisión “arbitraria y a todas luces política”. Asimismo, denunció que el gobierno del estado ha sido “más que complaciente tratándose de actos públicos de su partido, el PRI”. Por si fuera poco, tampoco fue casualidad que una de las sedes alternas más sonadas para suplantar al Recinto Ferial de Texcoco haya sido el Parque Bicentenario, en lo que alguna vez fue la Refinería de Azcapotzalco. El actual delegado de dicha demarcación capitalina es Sergio Palacios Trejo, identificado con Movimiento Ciudadano. Sin embargo, al revisar los lineamientos establecidos en el Catálogo Único de Trámites y Servicios del Gobierno del Distrito Federal (disponible en internet), es necesario por ley empezar el papeleo para un evento de la magnitud del H&H con al menos 15 días hábiles de anticipación, lo cual hacía imposible que se ajustaran los tiempos para el 15 de marzo (la autoridad mexiquense impidió la realización de los conciertos 10 días naturales antes).

Tres. En la elección municipal de 2012, la aplanadora del PRI mexiquense que impulsaron tanto el ya entonces gobernador Ávila, como el candidato presidencial Enrique Peña, tuvo un fracaso significativo en Texcoco. La victoria de la coalición de izquierda con la profesora Álvarez dejó derrotado al abanderado priista Manuel Cadena, secretario de Gobierno del estado durante la gestión de Arturo Montiel, y un militante de cepa del Revolucionario Institucional. Cadena ha sido senador, secretario adjunto del CEN del PRI, director de Fertimex, secretario general del IMSS y hoy desempeña su cargo en la Unidad de Delegaciones Federales de la Secretaría del Trabajo federal que encabeza Alfonso Navarrete, quien fuera procurador mexiquense en la época de —en efecto— Arturo Montiel. De cara a los comicios municipales de 2015, Cadena o un personaje afín a su grupo probablemente estarán en la primera línea de batalla con el propósito de “entregarle” tanto al gobernador Ávila, como al presidente Peña, un Estado de México “lo más rojo posible” (aunque se espera no se confunda el tono carmesí distintivo del PRI, con el color referente de la creciente ola de violencia en la entidad).

En suma, Texcoco es uno de los últimos reductos de la izquierda –y de la oposición en general— dentro del Estado de México. Es una de las demarcaciones clave para que Movimiento Ciudadano sea capaz de conservar su registro –y los alrededor de 25 millones de pesos mensuales que recibe tan sólo la organización nacional del partido, sin mencionar los recursos asignados por los institutos electorales locales— en las próximas elecciones federales (en 2012, apenas consiguió 2.6 por ciento del total nacional en los conteos para diputados de mayoría relativa); y es un municipio de gran interés para la añeja y acendrada clase política priista mexiquense. En este último punto, no sólo el PRI del Estado de México, sino el partido a nivel federal, sabe muy bien que el oriente de la entidad no sólo es pieza fundamental en la consecución del “carro completo” en el estado de origen del presidente Peña, sino es la puerta de ingreso —ni más ni menos—, que al Distrito Federal. A fin de cuentas, todos van tras los electores cuando éstos implican recursos. Así, las decisiones políticas nunca prescinden del “detector de metal”.

 

* Antonio De la Cuesta Colunga es director de análisis político

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.