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Tanque pensante
Por CIDAC
Think tank independiente, sin fines de lucro, dedicado al estudio e interpretación de la realida... Think tank independiente, sin fines de lucro, dedicado al estudio e interpretación de la realidad mexicana y presentación de propuestas para cambiar a México. Y creador de TANQUE PENSANTE. Sitio web: www.cidac.org Twitter: @CIDAC (Leer más)
La palabra del Presidente y los bolsillos del dinero público
Todavía no queda claro con qué recursos cumplirá Enrique Peña Nieto los 327 compromisos que realizó durante su campaña y con la firma del Pacto por México.
Por CIDAC
30 de enero, 2013
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Por: Miguel Ángel Salamanca Carapia

Un compromiso en abstracto es una promesa sin nombre, una acción sin tiempo. Hoy Enrique Peña Nieto carga consigo 10 compromisos con la economía familiar, 14 compromisos de campaña a nivel nacional y 213 compromisos en las entidades federativas, además de la firma de los más de 90 compromisos que forman parte del Pacto por México. No todos ellos son claramente excluyentes entre sí, reinterpretados unos podrían ser otros y, finalmente, será para el equipo de Los Pinos decidir qué implica, en la práctica, cada uno. Sin embargo, un elemento claro en este respecto es que la acción implicará un uso importante de recursos.

Para muestra un botón. En materia educativa, el Presidente ha tomado la iniciativa de otorgar laptops a estudiantes de 5° y 6° de primaria. Una política de esta naturaleza costaría, otorgando netbooks básicas, alrededor de 2,450 millones de pesos tan solo durante el periodo 2012-2015 (1). Por otro lado, su política de entregar útiles escolares a alumnos de primaria y secundaria costaría, anualmente, alrededor de 3,889 millones de pesos (2). Ad infinitum los costos se apilan y por ello el nuevo encargado del Ejecutivo federal y su equipo en la SHCP tendrán que arreglar el presupuesto de manera que se ajuste a la visión de país que tienen para los próximos seis años.

Ahí no hay ninguna novedad. Este tipo de cambios son connaturales a cada administración. Por ejemplo, Felipe Calderón declaró, en su momento, que la seguridad tendría precedente por encima de toda otra consideración de política pública y actuó en consecuencia. Sin embargo, para cumplir con su palabra su administración tuvo que llevar acciones que liberaran presupuesto para reasignarlo a las tareas ahora consideradas clave. Entonces, la reestructuración del sector energía mediante políticas agresivas como la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza, entre otras, permitieron una contracción del gasto de más del 90 por ciento, es decir, un ahorro de más de 43 mil millones de pesos (3). Comparativamente, estas reducciones del gasto se pueden corresponder temporalmente con posteriores aumentos importantes en los ramos relacionados al aparato de seguridad como Gobernación, Seguridad Pública y Defensa Nacional. Unos ganan otros pierden.

Hoy, el nuevo ejecutivo se enfrenta a la misma disyuntiva. Enmarcado en un entorno de halagos y apoyo por parte de sus simpatizantes y la reconfiguración de las fuerzas políticas de oposición (y lo que sea que sea el PAN) el Presidente tendrá que elegir la consecución estratégica de sus batallas para consolidar su mandato e institucionalizar un esquema de decisiones que se ajuste a sus perspectivas de política pública. En este sentido, la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (LOAPF), aprobada en enero de este año, en la que consolida el sistema de seguridad dentro de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y desaparece la Secretaría de Función Pública (SFP) puede representar un paso análogo a aquella decisión.

Sin embargo, no queda claro que esta reforma haya alcanzado la magnitud deseada por el ejecutivo federal. Por ello, la misma administración debe encargarse de seleccionar sus batallas y no quemar demasiados cartuchos atándose a compromisos de campaña que podrían no ser estratégicos para el desarrollo nacional. Aún por delante se prevé la presentación de reformas que podrían ser claves para la administración, por ejemplo la energética y hacendaria. Por tanto, la administración del presidente debe llevar con cuidado su agenda estratégica de manera que no fatigue a la administración pública federal y a los otros poderes federales con propuestas y cambios que drenen sus recursos humanos y económicos. Primero hay que ver “que el caldo valga las albóndigas.”

 

* Miguel Ángel Salamanca Carapia es investigador de CIDAC [email protected]

 

1.- La cifra se calculó con información del documento Sistema Educativo de los Estados Unidos Mexicanos. Principales Cifras Ciclo Escolar 2010-2011 publicado por la Secretaría de Educación Pública. Se tomó como referencia para 2012 el número de alumnos de tercer y cuarto de primaria del reporte y que deberían encontrarse en 5o y 6o de primaria durante el ciclo escolar 2012-2013. Además se añadió a los estudiantes de primero y segundo grado de primaria que conforme lleguen a 5o de primaria deberían de recibir el beneficio de la promesa. No se considera la deserción escolar y se asume que los niños no recibirán un segundo beneficio cuando pasen de 5o a 6o de primaria.

2.- El monto se extrajo de un análisis de 2009 hecho por el Congreso de la Unión respecto de la posibilidad de repartir útiles escolares a los jóvenes marginados como parte de la iniciativa de ley en la materia. Consultado aquí.

3.- Según la comparación de datos del Presupuesto de Egresos de la Federación Aprobado por la Cámara de Diputados en 2009 y 2010.

 

 

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