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Siete puntos para entender la movilización anti-corrupción en Brasil
Por Distintas Latitudes
8 de septiembre, 2011
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En los últimos años, Brasil ha destacado a nivel internacional como un ejemplo de democracia eficiente y moderna desde la izquierda. Sin embargo, uno de sus mayores problemas internos sigue siendo la corrupción, muchas veces velada desde los más altos cargos públicos. En los meses recientes, varios ministros del gobierno de Dilma Rousseff, basado en una alianza de varios partidos para garantizar la estabilidad política, ha sufrido importantes bajas. Natalia Rivera presenta en siete puntos los actuales escándalos de corrupción en Brasil, sus consecuencias políticas y reacciones sociales. No deje de leer el texto: al parecer, vienen más sorpresas sobre este tema en el país de las caipirinhas.

 

Por Natalia Rivera (@NRiveraHoy)*

 

El 7 de septiembre pasado, Brasil celebró el 189 aniversario de su independencia. Aquel día, pero de 1822, Dom Pedro, hijo del rey de Portugal, iba camino a Sao Paulo cuando llegó la noticia de que en Lisboa se habían revocado todos sus decretos y se exigía su regreso a Europa. Pedro se bajó de su carruaje y junto al río Ipiranga gritó “¡Independencia o muerte!”. La advertencia quedó sellada. Como nadie quería morir, no quedó de otra más que ser independientes.

Cada año, a causa de aquel grito solitario, el gobierno federal organiza un desfile cívico-militar en las calles de Brasilia en el que el presidente en turno se pasea por las calles de la capital en el Rolls Royce oficial. Este año, además de los ciudadanos que salieron de sus casas para presenciar el acto gubernamental, miles de brasileños salieron a las calles de 35 ciudades a lo largo del país a protestar por la corrupción que se ha desatado en los puestos más altos de la estructura estatal federal.

A pesar de que se han rechazado alusiones partidistas en las protestas, la estabilidad del tercer gobierno presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) se tambalea a menos de diez meses de iniciado el mandato de la presidente Dilma Rousseff. Para entender los escándalos de corrupción y las repercusiones en el gobierno nacional brasileño, dese un paseo por los siguientes 7 puntos.

1.  Adios a la mano derecha de Dilma

El 7 de junio de 2011, el jefe de la Casa Civil (la Oficina de la Presidencia del gobierno de Brasil), Antonio Palocci, dimitió de su cargo público. Fue acusado -a partir de un reportaje del periódico Folha de Sao Paulo– de enriquecimiento ilícito tras no poder explicar la multiplicación de su patrimonio personal en 20 veces entre 2006 y 2010, cuando ocupaba una diputación federal. Tras presiones de la prensa y de la oposición, Palocci dejó el puesto en la Casa Civil. Ahí empezaba la crisis. El ministro más importante del gobierno de Dilma, pieza clave en la articulación de los empresarios y del sector económico con el gobierno del PT, abandonó el gabinete federal bajo una sombra de sospecha y corrupción.

 

Palocci, uno de los colaboradores más cercanos a Rousseff y pieza clave de su gobierno, dejó su cargo entre una estela de opacidad e irregularidades.

Palocci, uno de los colaboradores más cercanos a Rousseff y pieza clave de su gobierno, dejó su cargo entre una estela de opacidad e irregularidades.

 

2. Trapos sucios. El Ministerio de los Transportes

A principios de julio, la revista Veja y el diario O Globo denunciaron la superfacturación en las obras administradas por el Ministerio de los Transportes. Inmediatamente, Dilma separó del Ministerio -en manos del Partido de la República (PR)- a algunos altos funcionarios. Unos días después, O Globo volvió a la batalla: informó de la investigación sobre el extraño enriquecimiento del hijo del ministro de los Transportes. El titular del Ministerio, Alfredo Nascimento, fue obligado a renunciar ese mismo día. Con él, cayeron otros 26 funcionarios, casi todos pertenecientes o ligados al PR, partido de centro derecha que participó en la alianza partidista que postuló a Rousseff.

 

3. Trapos inmundos. El Ministerio de Agricultura

La crisis continuó en el Ministerio de Agricultura, con la salida del director de la Companía Nacional de Abastecimiento, por desvíos y pagos irregulares por 8 millones de reales. Al salir de la Compañía, el director acusó al ministro de Agricultura, Wagner Rossi, de pagos ilegales y de administrar una red de fraudes montada por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que pertenece Rossi, también aliado de Rousseff. Días después, la revista Veja reveló más esquemas de corrupción y fraudes al interior del Ministerio de Agricultura. Rossi tuvo que salir del ministerio, y la presidente anunció otra “limpieza profunda” en la administración federal.

 

4. Trapos asquerosos. El Ministerio de Turismo

Finalmente, en el Ministerio de Turismo, 36 funcionarios sospechosos de desviar recursos fueron aprehendidos por la Policía Federal. Una vez más, el partido más afectado fue el PMDB, pues la cartera de Turismo estaba en sus manos. Entre los altos mandos, sin embargo, también salieron integrantes importantes del PT, a pesar de los intentos del partido por proteger a sus miembros tanto como a sus aliados.

 

5. Supervivencia y legitimidad del PT

Rousseff ganó la presidencia de la República con 56% de la votación en segunda vuelta. Si bien el PT ganó la elección, en la candidatura de Rousseff se reunió una alianza de partidos de izquierda y de centro: el PMDB, el Partido Socialista Brasileño (PSB), el Partido Democrático Laborista (PDT), el Partido Progresista (PP) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB). Esta alianza apoyó el gobierno de Lula e hizo posible la gobernabilidad y la legimitidad en las decisiones del presidente.

La estrategia de gobernabilidad del PT es construir una base amplia, una coalición que rebase los límites del partido y dé un sustento sólido a la actividad del Ejecutivo. La estrategia consiste, pues, en construir mayorías en las Cámaras y agradecer el apoyo con puestos en el Ejecutivo. Por ello, al repartir las carteras del gabinete, algunos ministerios quedaron en manos de otros partidos. El PT recibió 17 de los 37 ministerios, los de mayor peso político y económico. El PMDB, seis (Defensa, Asuntos Estratégicos, Minas y Energía, Previsión Social, Agricultura, y Turismo), el PSB dos, mientras que el PDT, el PCdoB, el PP y el PR recibieron uno cada uno. Ocho dependencias, finalmente, se asignaron a individuos sin filiación partidista.

 

6. Estabilidad que tambalea

A pesar de que la presidente batalló por preservar la estabilidad política y la amplitud de la base partidista al proteger veladamente a algunos de los funcionarios acusasos de corrupción, los cambios en el gabinete han provocado descontentos en los partidos aliados. Las salidas en el Ministerio de Transporte han afectado al PR a tal grado que, a mediados de agosto, el partido anunció que se retiraría de la alianza oficial. Rousseff movilizó a su ministra de Relaciones Institucionales y a su vice-presidente, Michel Temer, para que la base aliada conservara la unidad, y la fortaleza del Ejecutivo no se desmoronara en las cámaras legislativas.

7. Reacciones

Mientras tanto, se ha formado un Frente suprapartidario contra la corrupción en el Senado de la República, que apoya la estrategia de “limpieza profunda” de la presidente, pero que pide castigos y acciones contundentes del poder Judicial. Los ciudadanos, por su parte, se movilizan en internet, mediante redes sociales, sin el apoyo de sindicatos o de consignas partidistas.

El PT, en cambio, como desentendido de la situación, se reunió en su Cuarto Congreso este fin de semana. Una de las resoluciones más discutidas no fue la estrategia de combate a la corrupción, sino la regulación de los medios y los límites de la comunicación. ¿Saldrá algo más a la luz pública en los próximos días?

En apenas 10 meses de iniciada su administración, Rousseff enfrenta una crisis política que podría poner en riesgo la estabilidad del gobierno.

En apenas 10 meses de iniciada su administración, Rousseff enfrenta una crisis política que podría poner en riesgo la estabilidad del gobierno.

 

Licenciada en Política y Administración Pública por El Colegio de México. De padres colombianos, nació en São Paulo, Brasil, pero desde pequeña vive en México. Es consejera editorial de Distintas Latitudes.

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