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Trabajamos por los derechos humanos en el mundo
Por Amnistía Internacional
Amnistía Internacional es un movimiento mundial, formado por más de 7 millones de simpatizantes... Amnistía Internacional es un movimiento mundial, formado por más de 7 millones de simpatizantes, miembros y activistas en más de 150 países y territorios, que hacen campaña para acabar con los abusos graves contra los derechos humanos. La membresía y los simpatizantes de nuestra organización ejercen influencia sobre gobiernos, grupos políticos, empresas y organismos intergubernamentales. Somos independientes de todo gobierno, ideología política, interés económico y credo religioso. Nuestro trabajo se financia en gran medida con las contribuciones de nuestra membresía y con donativos. (Leer más)
Fighting the bad guys since 1961
Durante sus 59 años de existencia, Amnistía Internacional ha dado la batalla contra los grandes flagelos de la humanidad, entre ellos la tortura, la pena de muerte y el tráfico de armas. En esta tesitura impulsó un sistema efectivo de justicia internacional, de tal forma que su trabajo fue decisivo para que en 1988 fuera adoptado el Estatuto de Roma, por el cual los responsables de crímenes de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra han sido llevados ante la justicia.
Por Tania Reneaum Panszi
27 de abril, 2020
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“Los logros más importantes de Amnistía se pueden medir en vidas humanas: vidas salvadas, prisioneros puestos en libertad, amenazas evitadas. Este es el hilo conductor de su historia”. Con esta frase contundente Stephanie Grant, la primera investigadora de Amnistía Internacional, ofreció, hace ya varias décadas, una descripción muy atinada del leitmotiv de nuestro movimiento.

Esos logros tienen como telón de fondo un intenso trabajo de investigación, incidencia, campañas y activismo, perfectamente entrelazado y enraizado en el espíritu del movimiento, desde que fue fundado en 1961 por Peter Benenson.

Durante sus 59 años de existencia Amnistía Internacional ha dado la batalla contra los grandes flagelos de la humanidad, entre ellos la tortura, la pena de muerte y el tráfico de armas. En esta tesitura, impulsó un sistema efectivo de justicia internacional, de tal forma que su trabajo fue decisivo para que en 1988 fuera adoptado el Estatuto de Roma, por el cual los responsables de crímenes de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra han sido llevados ante la justicia.

A lo largo de su historia, Amnistía Internacional se ha vinculado con personas, grupos o movimientos, que han promovido con denuedo la causa de los derechos humanos, impulsando importantes avances en pro de la vigencia de los mismos en sus países o en el mundo. Así, en 2003, Amnistía Internacional instauró el Premio Embajadores de Conciencia, con el que ha reconocido esa labor.

Greta Thunberg, fundadora del movimiento Fridays For Future, recibió el galardón Embajadora de Conciencia de Amnistía Internacional en septiembre de 2019. El premio fue entregado por Kumi Naidoo, secretario general del movimiento. Foto: Andy DelGiudice / Amnistía Internacional.

En la ya larga lista de personas que han recibido el galardón se encuentran, entre otros Václav Havel, ex presidente de la República Checa; Hilda Morales Trujillo, activista guatemalteca por los derechos de las mujeres; Nelson Mandela, ex presidente sudafricano; Malala Yousafzai, joven activista pakistaní defensora de los derechos de las mujeres. La más reciente entrega del galardón se hizo en 2019, a la joven sueca Greta Thunberg, promotora del movimiento Fridays For Future.

En México, Amnistía Internacional inició su trabajo en un periodo muy convulso y oscuro, para la vigencia de los derechos humanos. La sección mexicana fue fundada hace 49 años, en mayo de 1971, justo un mes antes de que ocurriera la represión del jueves de corpus −también conocida como “el halconazo”−, ocurrida el 10 de junio de 1971. Además, habían pasado ya tres años de la represión de estudiantes en Tlatelolco.

La década de los 70 estuvo caracterizada, entre otras cosas, por frecuentes detenciones arbitrarias, persecución y desaparición de personas activistas y defensoras de derechos humanos. La onda expansiva de ese terrible decenio creció imparable y se extendió más allá de los años 90.

La independencia de Amnistía Internacional

Amnistía Internacional ha documentado las violaciones a derechos humanos por medio de investigaciones rigurosas, imparciales y apegadas a políticas perfectamente definidas.

En este punto es importante destacar que los ingresos del movimiento provienen de donantes individuales, personas en todo el mundo que se toman la injusticia como algo personal. Ello le permite mantener su independencia respecto de cualquier ideología, interés económico o religión.

Cada investigación se acompaña de recomendaciones con las que se busca resolver los abusos a derechos humanos. Los informes, resultado de esas investigaciones son públicos. El más reciente de ellos fue México: Cuando las palabras no bastan, situación de los derechos humanos a un año de gobierno, que es un balance del primer año de gestión del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el cual presentamos el 27 de noviembre de 2019.

Otros informes sobre temas aún más específicos son: Sobrevivir a la muerte, tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México (2016); Falsas sospechas, detenciones arbitrarias por la policía en México (2017), y Entre Balas y olvido, ausencia de protección a personas defensoras del territorio en la Sierra Tarahumara (2019). Todas las personas pueden tener acceso a nuestros informes, campañas, investigaciones y actividades en general en nuestro sitio web.

Incidencia para el cambio

La incidencia es otra actividad fundamental en el trabajo cotidiano del movimiento. Es imprescindible para presionar a congresistas o autoridades a que opten por decisiones que protejan de la manera más amplia posible los derechos humanos.

A manera de ejemplo, Amnistía Internacional llevó a cabo un intenso trabajo de incidencia en el Senado mexicano, cuando se discutió la ley por la que se creó la Guardia Nacional y, posteriormente, cuando se discutieron las leyes secundarias que rigen el funcionamiento de esa fuerza de seguridad.

Las campañas son el otro pilar del trabajo de Amnistía Internacional. Se diseñan para impulsar cambios fundamentales que contribuyan a la vigencia de los derechos humanos o para dar a conocer casos paradigmáticos. Escribe por los derechos es un buen ejemplo de campaña, cuya fuerza radica en el poder de la palabra, así como en las peticiones y las cartas de solidaridad.

Esta campaña ha permitido recabar anualmente millones de peticiones dirigidas a diferentes gobiernos, en las que se les exige emprender acciones que resuelvan las causas que originaron violaciones específicas a derechos humanos. En tanto, las cartas se dirigen a las personas cuyos derechos han sido vulnerados. El movimiento ha constatado la forma en que estos mensajes de solidaridad han cambiado de manera radical la vida de estas personas.

El activismo y la membresía son la sabia de Amnistía Internacional.

Activistas y membresía, la sabia del movimiento

El activismo es otro aspecto esencial del movimiento. Éste cuenta con miles de activistas en el mundo que, de manera voluntaria, dedican parte de su tiempo a organizar marchas, conciertos, acciones simbólicas y ciberactivismo, para promover los derechos humanos.

Las historias de éxito que tiene en su haber Amnistía Internacional se deben al intenso trabajo de sus activistas y al soporte de su membresía, que son la sabia del movimiento.

En el contexto de la pandemia por COVID-19 nuestro activismo ha tenido que migrar de las calles, su lugar natural de actuación, a las diversas plataformas digitales con que contamos y desde las que hemos impulsado, entre otras acciones, una petición al gobierno mexicano para que las medidas que adopte para contener la pandemia se ajusten a los estándares internacionales de derechos humanos.

A diario los derechos humanos están en riesgo en todo el mundo. Pero en el contexto de la pandemia que nos afecta esa posibilidad aumenta, debido a que los gobiernos pueden tomar decisiones extremas que probablemente no adoptarían en otras circunstancias.

Ante esta adversidad, el proverbio chino que inspiró a Peter Benenson, para diseñar la vela, símbolo de Amnistía Internacional, adquiere actualmente gran relevancia: “es mejor encender una vela que maldecir en la oscuridad”. Por ello, en Amnistía Internacional seguiremos trabajando incansablemente para impulsar las causas de quienes no tienen voz y para que ésta resuene con fuerza en todo el mundo.

* Tania Reneaum Panszi es Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México.

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