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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos l... Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos los miércoles. Colabora en TV UNAM dentro de la emisión Perímetro de México. Para Canal 22 ha conducido Triángulo de Letras. Es autor de Historias Verdes, conversaciones sobre la mariguana (2018. Ediciones B, Penguin Random House) y de El camello de las dos jorobas (Conaculta, 2014). En 2011 recibió el Premio Nacional de Locución. (Leer más)
Este 4:20 es día de celebrar
Se ha demostrado que la mariguana ocasiona menos -mucho menos- problemas a la salud que el tabaco y el alcohol.
Por Eduardo Limón
19 de abril, 2019
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Si la vida te da mariguana, fúmatela y ríete de aquellos a los que les dio limones.

Anónimo

 

Eran las 4:20 de cualquier tarde en el San Rafael High School de California, cuando un grupo de jóvenes autonombrados The Waldos decidió, una vez más, encenderse un churro, como prácticamente todas las tardes a las 4:20… la historia, repetida una y mil veces cada vez que se aproxima la fecha emblemática, puede consultarse en cualquier lado a través del internet, de manera que resulta un tanto ocioso repetirla si a estas alturas prácticamente cualquiera la sabe o puede investigarla sin ningún problema.

Perdido un tanto su aire de clandestinidad, al día de hoy poco de subversivo, pero sí mucho de anecdótico y referencial le queda a aquel relato que da cuenta del inicio de una batalla singular. 4:20: la hora en que inició, en los albores de los años setenta del siglo pasado, una lucha sui generis por incluir a la mariguana en la lista de las sustancias legales que desde entonces a la fecha han demostrado paulatinamente ocasionar menos -mucho menos- problemas a la salud de cualquier consumidor que los que ya ocasionan, con gruesos y visibles resultados, sustancias tales como el tabaco y el alcohol, tan normalizadas ellas en su venta a mayores de edad dentro de cualquier tiendita de la esquina.

4:20 y quiso el universo que la fecha este año cayera justamente en sábado de gloria. Un gran día para perderse por ahí y encenderse un mágico (como les decía Parménides García Saldaña) mientras se reflexiona que no hay mejor motivo para disfrutar tranquila y clandestinamente de un poco de tetrahidrocannabinol estando las calles tan vacías y la ciudad inmersa en tan soleado descanso.

A la luz del humo espeso que uno deja atrás mientras camina deseando que no lo haya visto nadie, atrás se quedan las partículas suspendidas que de pronto amachinan un saludo con las verdosas moléculas del poquito de humo con que miles (no nos hagamos: miles) hoy celebraremos fecha tan especial.

4:20 y la efeméride nos mira desde un momento en el que, en este país, simplemente, la discusión por decidir qué diantres va a hacerse con todo ese ímpetu regulador que, recién durante las campañas presidenciales, dio muestras de estar tan listo para entrar en acción se encuentra parcialmente detenido, atascado. Hace unos pocos días, cuando escribí a solicitud de otro medio un pequeño artículo con respecto a mi opinión sobre lo que está pasando con la legalización en este país, me refería a que en el momento en el que escribía Historias Verdes no dejaba de pensar en que era ya un hecho que muy pronto la planta se despenalizaría. Triste, desconcertantemente, hoy no queda más que aceptar que si eso ha de suceder algún día todavía falta, por lo visto, mucho, mucho tiempo.

Pero este 4:20 es día de celebrar. Celebrar secretamente, como si nuestro corazón consumidor viviera en un lugar en el que la regulación nos permitiera fumar, comer y hasta untar en completa libertad, como si nadie al descubrirnos fuera a acusarnos, como si no hubiera que temer la cárcel -o la extorsión- si la patrulla nos encuentra tan tranquilos, consumiendo mariguana mientras ponemos en peligro el estado de paz de la República entera.

4:20. Perderse por ahí, en medio del descanso de los demás, para meterle un poco de humo a la vacación. Para hacer de cuenta que en este país ya pasó algo que mira por el bien común y nos permite soñar despiertos con la posibilidad de parecernos a alguna de aquellas naciones que ya la legalizó.

4:21 y entran las ansias y la realidad: la mente que grita desde adentro “ya apaga ese pinche churro, no nos vayan a cachar”.

 

@elimonpartido

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