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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Univ... Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Universidad de México, entre otros medios. Ha conducido el programa \\\"Triángulo de Letras\\\" para Canal 22. Actualmente colabora en Ibero Radio, RMX, Excélsior TV y El Heraldo TV. Recibió el Premio Nacional de Locución en 2011 y en 2014 su cuento \\\"El camello de las dos jorobas\\\" ganó el segundo lugar en el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español, convocado por Conaculta. Es autor de \\\"Historias Verdes. Conversaciones sobre la mariguana\\\" (2018. Ediciones B, Penguin Random House). (Leer más)
Balada de los que están lejos
La mejor noticia que pudo haber traído consigo el éxito monumental de la cinta Bohemian Rhapsody es la inclusión de la música de Queen en el gusto musical de una generación integrada por jóvenes -muy jóvenes- cuyos padres ni siquiera se habían conocido cuando cualquier sencillo producido por el grupo sonaba en todos lados.
Por Eduardo Limón
1 de marzo, 2019
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Save me, save me, save me

I can’t face this life alone

Save me, save me, save me

I’m naked and I’m far from home…

Queen

 

Para la historia del mundo, Queen pasará, a través del subconciente de muchos, como la única banda de rock que puede rebatirle nada menos que a The Beatles (los jefes de jefes, para la eternidad) el honor de haber revolucionado un sector de la música. Como lo menciona la edición de Rolling Stone dedicada a los 100 más grandes artistas de todos los tiempos -en donde Queen ocupa el lugar número 52 y The Beatles, el primero- en un texto escrito para la ocasión por Gerard Way (el líder de My Chemical Romance), “cuando estás en una banda y te encuentras con algo que rompe todas las reglas, te da esperanza creativa”. Queen fue especialista en romper reglas. Eficazmente, la banda surgida en las entrañas del Londres setentero logró pulir un sonido brillante que gusta a todos y contiene ingredientes que atraen a públicos provenientes de todos los subgéneros roqueros: desde una fan del pop bailable hasta un amante del metal, algo hay en la música de Queen que atrae a una buena parte de los humanos dotados con oídos exigentes.

La mejor noticia que pudo haber traído consigo el éxito monumental de la cinta Bohemian Rhapsody es la inclusión de la música de Queen en el gusto musical de una generación integrada por jóvenes -muy jóvenes- cuyos padres ni siquiera se habían conocido cuando cualquier sencillo producido por el grupo sonaba en todos lados. Queen regresó al candelero del que nunca salió del todo y su liderazgo musical es hoy, quizá, más robusto y poderoso de lo que lo fue en el pasado, cuando sus integrantes no imaginaban el aprecio que su música obtendría en generaciones (muy) posteriores a la suya.

Si occidente entero sabe que algunas de las mejores y más energéticas canciones rock de la historia pertenecen a Queen ¿qué se puede decir acerca de sus baladas? Sin necesidad de poner aquí títulos de esas espléndidas canciones suaves, pues todos (o casi) traen en el subconciente un playlist armado con las rolas “de amor” de la banda, es fácil certificar, sobre todo durante los días recientes, que el poder de las letras en canciones como Love of my life y, particularmente, la bellísima Save me sirve para acrecentar más la sensación de desasosiego que queda flotando luego de una pelea, la melancolía presente cuando se llega a casa completamente solo y toda la sensación de culpabilidad que queda en un corazón cuando sabe que se ha portado muy mal con su pareja. A Queen hay que agradecerle el saber poner en palabras sentimientos que cuesta trabajo expresar y haberlo hecho talentosamente bien. Una banda histórica que, hablando a través de sus letras de ellos mismos, han conseguido hablar de todos. Creadores con cuya fuerza expresiva es fácil identificarse, compositores de baladas que pueden tararear tristemente los que están lejos.

Subo a un taxi y el conductor, educadísimo imberbe recién llegado a la adultez, me pregunta con refinada seriedad “¿le gusta el rock clásico?”. Ante mi respuesta afirmativa, quita Radio Disney y pone a Queen, que me apachurra el interior mientras su sonido se apropia del auto, haciéndome entrar en un viaje que no va hacia donde voy: It started off so well, they said we made a perfect pair. I clothed myself in your glory and your love. How I loved you…how I cried.

Bendito rock clásico, bendita y maldita balada de los que están lejos. Y bendito Queen.

 

@elimonpartido

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