close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Univ... Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Universidad de México, entre otros medios. Ha conducido el programa \\\"Triángulo de Letras\\\" para Canal 22. Actualmente colabora en Ibero Radio, RMX, Excélsior TV y El Heraldo TV. Recibió el Premio Nacional de Locución en 2011 y en 2014 su cuento \\\"El camello de las dos jorobas\\\" ganó el segundo lugar en el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español, convocado por Conaculta. Es autor de \\\"Historias Verdes. Conversaciones sobre la mariguana\\\" (2018. Ediciones B, Penguin Random House). (Leer más)
CaiFIL
"¿Para qué escribes de un grupo que no ha sacado ni un disco en más de veinte años?".
Por Eduardo Limón
1 de diciembre, 2019
Comparte

De noche todos los gatos son pardos. Pardo me duermo, pardo te sueño.

Caifanes

 

“Tendrías que escribir sobre la FIL, que inicia este sábado, durará hasta el 8 de diciembre y es el encuentro librero más importante de Iberoamérica y la segunda Feria más choncha del mundo… miles de editoriales, presencia de decenas y decenas de autores, cientos de actividades culturales y presentaciones de libros…hoy tendrías que escribir de ello”, dice el angelito puesto sobre el hombro derecho del autor de esta colaboración.

“Pero anoche fuiste a ver a Caifanes”, interrumpe el diablito sentado en el hombro izquierdo.

En su mítico Primer Libro Publicado en la Historia del Universo (“Una banda nombrada Caifanes”), Xavier Velasco arranca la narración mientras se encuentra formado sobre avenida Insurgentes y el eje 5, justo a la altura de Rockotitlán, mientras la historia marca el año 1987. El personaje que Xavier es se pregunta qué diantres hace ahí, apretujado entre la multitud, mientras padece el frío que produce el viento de los automóviles y el calor que difunden los últimos rayos del sol. Estás esperando por ver a Caifanes, le responde el subconsciente. Caifanes, la mítica banda sin disco que casi cada fin de semana convoca hordas de fanáticos de esa música, el rock de a deveras, rudo, punketo, seco, durante años prohibido en aquel país espantadizo. Caifanes. El del 9 (“el nine”, como le decían al bar los que cada jueves, viernes y sábado lo llenaban), el de Hip 70, el del LUCC. El de Rockotitlán. El que anoche copó, pasados más de treinta años del inicio de aquel libro, un Palacio de los Deportes rebosante de jóvenes a los que sus ídolos del siglo XXI les han dicho que, cuando iniciaron en eso del rock, escuchaban a Caifanes.

Muchos lugares comunes se han tejido alrededor de esta historia que incluye en su leyenda a la banda mítica de este país. Uno de ellos es que lo que hoy hacen Saúl, Alfonso, Diego y Sabo es renovar en cada toquín la nostalgia de buena parte de sus seguidores. El autor de esta colaboración que hoy debería estar dedicada a la FIL piensa que no y así se lo dice al angelito posado en su hombro derecho, quien le susurra al oído “¿para qué escribes de un grupo que no ha sacado ni un disco en más de veinte años?”. El diablito del hombro izquierdo se encrespa al gritonear “traen una canción nueva que anoche sobre todo los más morritos cantaban ¿tú cuántos himnos le has aportado al personal?”.

Junto con El Tri, Botellita de Jerez y Café Tacvba, Caifanes integra la Santísima Trinidad del rock nacional que solo en este país se encuentra conformada por cuatro entidades. Padre, hijo y espíritus santos que anoche hicieron retumbar el Palacio de los Deportes al rugido de una música que, hoy reinventada por sus intérpretes, no pierde vigencia y sigue constituyendo la esencia de un movimiento que inició hace muchos años, enmedio de un terregal post-Avándaro al que los años de maceración secreta le fueron agregando muchos elementos propios. La célula caifán, que ha explotado a lo largo de estas décadas, salpicando nuevos organismos igual de vivos.

“Deberías estar escribiendo sobre la FIL”, dice fastidiado el angelito puesto sobre el hombro derecho de quien escribe. “Ya deja de chingar”, sube la voz el diablito del hombro izquierdo, apuntando con el filo del tridente: “que salgan primero todos los gritos. De libros se puede escribir siempre”.

@elimonpartido

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.