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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos l... Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos los miércoles. Colabora en TV UNAM dentro de la emisión Perímetro de México. Para Canal 22 ha conducido Triángulo de Letras. Es autor de Historias Verdes, conversaciones sobre la mariguana (2018. Ediciones B, Penguin Random House) y de El camello de las dos jorobas (Conaculta, 2014). En 2011 recibió el Premio Nacional de Locución. (Leer más)
Gato encerrado
Pepe Gordon trae bajo el brazo uno de los más atractivos libros pop-up que se hallan lanzado en nuestro país: "Gato encerrado", volumen que busca enriquecer nuestra percepción del mundo sirviéndose tanto de la ciencia y la deducción como de la poesía y la belleza.
Por Eduardo Limón
13 de diciembre, 2019
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Se hace mirada al mirar.

Antonio Machado

 

Revolucionarios dentro del concepto narrativo que con ingenio arrojaron a la industria editorial, los libros “mágicos” llamados pop-up representan un hito en el desarrollo de las publicaciones masivas. Se trata de esa clase de libros-objeto que, empleando con maestría el arte del corte y ensamblado de papel conocido como “suaje”, recrean ante los ojos del lector mundos que se despliegan con sorprendente calidad visual al paso de cada página. Los libros pop-up expanden figuras de cartón que se muestran ante nosotros de forma inesperada y sorprendente.

Surgidos hacia el siglo XVI y empleados en la Europa de la época fundamentalmente para ilustrar fenómenos astronómicos o mostrar la resolución de problemas científicos, no fue sino hasta el siglo XVIII que los primeros libros pop-up dedicados al público infantil hicieron sus aparición, tanto para deleite de los pequeños como para gozo de los primeros editores profesionales de la naciente industria, que lograban colocar cada uno en una apreciable cantidad que, en su momento, solo podían pagar los más favorecidos. Con el tiempo, los pop-up se masificaron y para los años sesenta del siglo pasado, particularmente en los Estados Unidos, se habían transformado en una de las vertientes de mayor éxito comercial en las librerías. Pop-up´s desarrollados a partir de los cuentos de los hermanos Grimm o los relatos de Hans Christian Andersen, a los que con el tiempo se sumaron los dedicados a las historias adaptadas por Disney al cine y la televisión, por poner célebres ejemplos, se convirtieron en emblema de una de las ramificaciones más ingeniosas de la industria editorial: aquella que con la llamada “ingeniería del cartón” crea maravillas que llaman la atención de lectores de cualquier edad.

Ícono de la divulgación científica en nuestro país -son célebres sus cápsulas “Imaginantes” y libros de su autoría como el basado en su exitoso programa de Canal 22 “La oveja eléctrica” y “El inconcebible universo” se cuentan entre los más emblemáticos para sus muchos lectores- Pepe Gordon trae bajo el brazo uno de los más atractivos libros pop-up que se hallan lanzado en nuestro país: “Gato encerrado”, volumen que busca, como es ya seña común en el trabajo de Pepe, enriquecer nuestra percepción del mundo sirviéndose tanto de la ciencia y la deducción como de la poesía y la belleza.

En 1981, los investigadores David Hubel y Torsten Wiesel (canadiense y sueco, respectivamente) recibieron el Premio Nobel de Medicina gracias a sus trabajos dedicados a desentrañar la forma en que nuestro cerebro procesa la información. Como una derivación de las conclusiones a que llegaron, Pepe Gordon arranca su trabajo más reciente contándonos cómo fue que ambos científicos descubrieron que los gatos -mamíferos encantadores, que poseen un poder ocular mucho mayor al humano- terminan de desarrollar su percepción visual hasta varias semanas después de nacidos. Introducidos en los primeros días de su vida dentro de cajas que solamente mostraban líneas horizontales, los gatos del experimento se enfrentaron a un problema mayor cuando, fuera de ellas, se tropezaron con sillas y patas de mesa que sencillamente no podían percibir pues no habían sido “entrenados” para ver las líneas verticales. A partir de esta premisa, “Gato encerrado” plantea un viaje de conocimiento que ambiciona ayudarnos a ampliar nuestra percepción del mundo y el universo mediante el empleo de dos de las materias que más apasionan al autor: la ciencia y la poesía.

“Mediante los ojos de la imaginación científica y matemática, mediante los instrumentos más avanzados de la tecnología, se crean boquetes en la caja que nos permiten asomarnos a lo que no podemos ver y viajar por el cosmos: desde las orillas del Big Bang, del origen del universo, hasta a un mundo de partículas subatómicas que desafía nuestra lógica”.

No es fácil calcular cuántas horas de trabajo debe haber llevado la planeación de un libro tan imaginativo, lo que sí es un hecho es que su lectura debía interesar a todos. Los mayores hallarán en “Gato encerrado” motivos suficientes para la reflexión y los más pequeños encontrarán, en cada uno de los suajes acomodados en sus páginas, el estímulo necesario para avivar la imaginación. Que viva el Gato encerrado que saca a la luz Pepe Gordon.

@elimonpartido

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