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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos l... Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos los miércoles. Colabora en TV UNAM dentro de la emisión Perímetro de México. Para Canal 22 ha conducido Triángulo de Letras. Es autor de Historias Verdes, conversaciones sobre la mariguana (2018. Ediciones B, Penguin Random House) y de El camello de las dos jorobas (Conaculta, 2014). En 2011 recibió el Premio Nacional de Locución. (Leer más)
Información infecciosa
Las coyunturas lo son todo informativamente: colman los medios, inundan de opinión hasta los más modestos rincones mediáticos, sacuden la cotidianidad todo el tiempo en tanto duran.
Por Eduardo Limón
27 de marzo, 2020
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De lo que tengo miedo es de tu miedo.

William Shakespeare

 

“La publicidad en un periódico te da más conocimiento sobre lo que está sucediendo que las noticias mismas”, decía el anti esclavista estadounidense Henry Ward. En días en que los servicios médicos, las inserciones que publicitan farmacias y las campañas de antigripales inútiles ocupan espacios importantes, la reflexión mueve a recordar que las notas relevantes son el combustible que los medios están esperando para dar energía a su industria, la industria de la información. Las coyunturas -según el grosor de la espesísima capa que recubre la Realidad del Mundo- lo son todo informativamente: colman los medios, inundan de opinión hasta los más modestos rincones mediáticos, sacuden la cotidianidad todo el tiempo en tanto duran. Quizá por ello Chuck Palahniuk (el autor de “El club de la pelea”, por mayor referencia) declaraba, hace unos quince años años para la entrevista que en este país publicó el semanario “La Revista” del periódico El Universal- que él sencillamente no consumía información porque, palabras más, palabras menos, ese es el producto que venden los medios y diariamente las cabezas de los periódicos del mundo compiten por presentar el detalle más escandaloso de cualquier coyuntura. De hecho -y permítanme presentar esto como un detalle puramente alterno del punto que estoy tratando de explicar- Palahniuk se deshizo de su televisor alrededor del año 2004, cuando el colosal impacto en medios informativos de las redes sociales aún no irrumpía en el negocio de las noticias. Hoy nos encontramos arrinconados entre el duelo que sostienen frente a nosotros los medios informativos.

La crisis generada por el coronavirus (¿cuántas veces se habrá escrito esta palabra en los últimos días?) ha traído consigo un cúmulo de bifurcaciones que también son ya parte de la gigantesca coyuntura que supone su irrupción: de los aplausos brindados desde los balcones de España a los equipos médicos hasta los confinados cantos italianos de automotivación, pasando por la noticia de la morgue instantánea montada en Nueva York y la terrible imagen de los camiones militares italianos transportando sesenta cadáveres a los crematorios más cercanos al colmado Bérgamo existe un hilo conductor que va creando, además de la consigna noticiosa, un hito vendible, un producto exitoso. Un negocio enorme en el que todo mundo está compitiendo por ganar la batalla de la información.

Miro un noticiero en el que un especialista asegura que “la glicoproteína que es la llave con la que el coronavirus reconoce nuestras células se destruye completamente usando jabón simple, cosa que resulta imposible si se emplea alcohol en gel”. Un par de horas después, en otro medio, otro especialista da otra versión… “debido a su composición molecular, el alcohol en gel resulta insuperable para desactivar el coronavirus”. Nos encontramos en el medio de una batalla en la que toda clase de medios, prestigiados y de los otros, compiten por llamar nuestra atención. La forma en la que cada uno de ellos jerarquiza la información que nos presentan, orbitando todos alrededor de una coyuntura enorme como la que estamos viviendo también se trata, al fin y al cabo, de un tema de ventas. Maldito mundo material.

Lavarse las manos, sí, guardar distancia de los demás, pues sí. Consumir el día leyendo toda la información que los medios generan para vendérmela… no estoy tan seguro. Caer en esa trampa puede resultar más infeccioso que el ataque de cualquier virus. O casi.

@elimonpartido

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