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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en TV UNAM las cápsulas semanales El ritual de ... Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en TV UNAM las cápsulas semanales El ritual de los días, dedicadas al año de confinamiento. Colabora en Ibero 90.9 fm, conduciendo todos los miércoles el programa Inspira. Para Canal 22 ha conducido Triángulo de letras. Es autor de Historias Verdes, conversaciones sobre la mariguana (2018. Ediciones B, Penguin Random House) y de El camello de las dos jorobas (Conaculta, 2014). En 2011 recibió el Premio Nacional de Locución. (Leer más)
La gran promesa de Villoro
Un hecho que pareciera en principio puramente anecdótico -el incendio, tras un fuerte estallido, de la Cineteca Nacional en la primavera de 1982- sirve de leit motiv a "La tierra de la gran promesa", la más reciente novela de Juan Villoro.
Por Eduardo Limón
15 de octubre, 2021
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Cuando caminaba a deshoras en la Ciudad de México y una patrulla se acercaba muy despacio, con los faros apagados, sentía un inconfundible pavor de pertenencia: era mexicano, estaba en su ciudad y se lo iba a cargar la chingada“.

“La tierra de la gran promesa”. Juan Villoro.

 

Un hecho que pareciera en principio puramente anecdótico -el incendio, tras un fuerte estallido, de la Cineteca Nacional en la primavera de 1982- sirve de leit motiv a “La tierra de la gran promesa”, la más reciente novela de Juan Villoro. Tras unas pocas páginas, el lector comenzará a descubrir que ese hecho (naturalmente dramático, máxime si lo situamos en el contexto exacto en el que los sucesos se desarrollaron) representa en realidad solo una primera capa narrativa de las muchas que componen la historia de quien se inauguró en la novela hace justamente treinta años. Esta misma semana, Juan se dejó entrevistar por mi compañera Paola Tinoco y por mí para Inspiria, el espacio que conduzco semanalmente en Ibero radio.

“Me he tardado nueve años en escribir esta novela. Eso no quiere decir, sinceramente, que yo haya estado nueve años dedicado únicamente a ella, pues de alguna manera uno también debe  aprender a lidiar con sus propias incapacidades. Me gusta escribir en muchos géneros y en ocasiones tengo que escribir para el periódico con enorme velocidad, pero la novela sí que requiere de otro tiempo. Originalmente me habían invitado a escribir una historia para una serie que iba a constar de diez capítulos. El requisito era que cada uno de los escritores que participábamos en el proyecto (que originalmente se produciría en Brasil) refiriera una historia que tuviera que ver con el sueño. Se me ocurrió la de una persona que habla dormida y que se encuentra casada con una sonidista y que sin darse cuenta, al hablar dormido durante las noches, revela cosas de sí mismo y es grabado en forma de una especie de confesión involuntaria. Ahí quedó la historia y como tantas veces en el cine esto no se llegó a filmar, entonces me pareció sugerente tratar de ver lo que hacía esa persona no cuando estaba dormida sino en su oficio, en su chamba diaria. Mi personaje es documentalista y cree tener control de sus recursos y a diferencia de lo que ocurre mientras duerme, no dice cosas involuntarias sino que aparentemente está siendo neutral, objetivo y sin embargo las circunstancias en que se mete al entrevistar a un capo del narcotráfico lo llevan a una encrucijada en la que él advierte que tampoco ahí tiene control de todo lo que está haciendo. Digamos que quería registrar lo que le sucede a una persona desde su parte más íntima. Mi personaje cree tener el control de las cosas mientras está despierto, pero pronto se dará cuenta que la realidad es tan extraña como el sueño”.

Viejo lobo de mar, que comprende como pocos autores en el país los entresijos que implica acometer una historia de gran formato, Villoro agrega “escribir una novela es como si te embarcaras en uno de esos antiguos barcos balleneros que hacían rutas de cinco, siete años. Escribir implica embarcarse por un tiempo suficiente como para que eso que haces te transforme”.

Instigador de uno de los libros más solicitados del país justo en estos momentos, Juan agrega, como para coronar el esfuerzo que supuso construir “La tierra de la gran promesa”: “Creo que la literatura te pone en contacto con realidades muy diversas. A través de un incendio, yo quería hablar de esos incendios que no lo dejan a uno en la vida”.

Para averiguar la magnitud de las llamas, no hay más que acercarse a esa tierra de la gran promesa que constituye el trabajo reciente de una de las plumas más refulgentes del país, alguien que, como ha dicho Hugo Hiriart, sabe combinar en sus escritos cotidianidad y rareza, melancolía y humor. Juan Villoro, en su mejor expresión.

@elimonpartido

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