La marcha - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos l... Eduardo Limón es periodista de cultura. Conduce en Ibero 90.9 fm el programa #Inspiria, todos los miércoles. Colabora en TV UNAM dentro de la emisión Perímetro de México. Para Canal 22 ha conducido Triángulo de Letras. Es autor de Historias Verdes, conversaciones sobre la mariguana (2018. Ediciones B, Penguin Random House) y de El camello de las dos jorobas (Conaculta, 2014). En 2011 recibió el Premio Nacional de Locución. (Leer más)
La marcha
¿Cómo es que quieren que uno "vibre" como se vibra en el estadio, un concierto o una carrera cuando en el fondo lo que se siente es una rabia que se parece mucho a la que trae Trump dentro de las vísceras diariamente, pero en otro sentido?
Por Eduardo Limón
10 de febrero, 2017
Comparte

Años de maceración de la paciencia ante el empleo -fundamentalmente televisivo- de palabras siempre positivas y exultantes destinadas a proyectar una imagen acicaladísima del país, no bastan para que uno acepte así como así que una marcha convocada para manifestar indignación y pedir respeto para México empleé el término “vibrar” tratando de convocarnos a todos, como de acuerdo al momento que vivimos sería deseable.

Según el libro que todos sabemos es a la vez el más leído y el menos leído de nuestra cultura, el diccionario, la palabra vibrar se refiere específicamente ya sea a “arrojar con ímpetu y violencia algo, especialmente haciéndolo vibrar” (gracias, don diccionario) y también a “conmoverse por algo”. Conmoverse, según el mismo libro, significa a la letra “Perturbar, inquietar, alterar” y también “enternecer (mover a ternura)”.

Mi problema es que yo no me siento ni perturbado, ni inquieto o alterado. Menos aún enternecido. Mi problema es que estoy encabronado. Claro que para los organizadores, quienes se han esforzado por difundir la imagen de la marcha como una que deberá ser “apartidista, pacífica y respetuosa” la idea de anunciar la movilización bajo el mote “Encabrona México” debe resultarles un poquitín brusca.

Estoy encabronado por Trump, por supuesto, pero también por la casa blanca (la de aquí), el bono navideño que se regalaron casi todos los diputados, por el alza a las gasolinas que aseguraron nunca más iba a darse, por la lista larguísima de gobernadores que en realidad resultan ser unos delincuentazos, por la forma en que la “autoridad” -de alguna forma hay que llamarla- veracruzana se burla de los padres de los jóvenes asesinados en Tierra Blanca… en fin, que motivos para enfurecerse hay ya demasiados en este país. Independientemente del enfoque, que se ha mencionado también mira por exigir al gobierno mexicano limpiar la casa, ¿cómo es que quieren que uno “vibre” como se vibra en el estadio, un concierto o una carrera cuando en el fondo lo que se siente es una rabia que se parece mucho a la que trae Trump dentro de las vísceras diariamente, pero en otro sentido?

Así, la marcha (debiera decir “las marchas”, pero soy de quienes piensan que la que convoca Isabel Miranda de Wallace, ésta sí de franco apoyo a Enrique Peña Nieto, es como una especie de caricatura) que debería mostrar al mundo nuestra unidad, en realidad va a exponer la fragmentación social que México padece. Es una pena, pero de ese calibre están las cosas. Si como dice el gran Jaime López, el enemigo común está alrededor, sería momento de sacar un cúmulo de solvencia moral y enviarlo como misil de nuestra dignidad directamente al rostro de Trump, pero el problema es que ese poderoso proyectil debería entregarlo un representante con estatura ética. Si quienes deberían jugar como nuestros voceros insisten en mentirnos diciéndonos que los acercamientos a la administración Trump son “constructivos” (ahora que nos hemos enterado ya que hasta le han modificado discursos, qué escándalo) y todos sabemos que aquel nada más busca la menor oportunidad posible para pitorrearse de nosotros y hacernos objeto de su racismo, ¿en quién puede confiarse?

Así, para este domingo, vibrar, lo que se dice vibrar, no es precisamente lo que estaré buscando. Lo que quiero es gritar hacia la casota de enfrente y también a la que habito y que desde hace ya demasiado tiempo se mira tan, pero tan literalmente maltratada. Iré a la marcha. No voy a vestirme de blanco, pero por supuesto planeo ser respetuoso. Después de todo, quienes estaremos ahí, independientemente de filias y fobias, seremos mexicanos deseosos de expresar nuestro hartazgo y en espera de que, como muchos ya vamos pensando, la era Trump acabe antes del momento que la historia imagina. Después de todo, palabras más, palabras menos, bien decía Sun Tzu, el sabio autor de “El arte de la guerra”: alejarnos de la derrota está siempre en nuestras manos, pero en el caso de los enemigos comunes, la oportunidad de vencer siempre será proporcionada por el propio enemigo común. Al tiempo.

 

@elimonpartido

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.