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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Univ... Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Universidad de México, entre otros medios. Ha conducido el programa \\\"Triángulo de Letras\\\" para Canal 22. Actualmente colabora en Ibero Radio, RMX, Excélsior TV y El Heraldo TV. Recibió el Premio Nacional de Locución en 2011 y en 2014 su cuento \\\"El camello de las dos jorobas\\\" ganó el segundo lugar en el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español, convocado por Conaculta. Es autor de \\\"Historias Verdes. Conversaciones sobre la mariguana\\\" (2018. Ediciones B, Penguin Random House). (Leer más)
Maldormir
Entretenido y muy bien escrito, Duérmete ya es un texto útil para todos aquellos que padecen de problemas para dormir o para dejar de hacerlo.
Por Eduardo Limón
5 de julio, 2019
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Sueño, esos pedacitos de muerte. ¡Cómo los odio!

Edgar Allan Poe

Pertenezco a esa grey extraña dentro de la humanidad a la que solo le basta poner la cabeza sobre la almohada para dejarse llevar, instantáneamente, a un viaje continuo que transporta la mente de manera ininterrumpida al país de los sueños. Es decir que soy de esos cada vez más raros seres humanos que consiguen dormir, de corrido y sin sobresaltos, una noche entera todas las noches. Debo declararme afortunado ya que es, por lo menos en los números que refleja mi Inegi personal -que contabiliza tanto amigos y familiares como amigos de mis familiares y amigos de mis amigos- cada vez más alto el porcentaje de seres humanos adultos que padece algún tipo de trastorno del sueño, esto es, personas que simplemente duermen mal y que en muchísimos casos se mantienen atados a la vigilia llevados tan solo por la temblorosa mano de la actividad insomne.

Dormir poco y pasarlo mal. O dormir muchísimo y pasarlo idénticamente mal. Qué pesadilla.

Para Henry Nicholls, zoólogo inglés egresado de Cambridge, narcoléptico profesional que padeciendo ese trastorno —que implica quedarse dormido súbitamente en cualquier lugar y a cualquier hora— dedicó una parte de su juventud nada menos que a cuidar leones, la cosa con el sueño (y con la falta de él) es simple: el sueño es una fuerza diseñada a través de millones de años por la naturaleza más para hacernos el bien que para provocarnos un mal. En su libro “Duérmete ya (un ensayo sobre narcolepsia, insomnio y la importancia del sueño)”, publicado por Blackie Books y recién aparecido en México, el también colaborador de la BBC y The Guardian traza una entretenidísima reflexión sobre el hábito de dormir y las disfunciones que no llevarlo convenientemente a cabo trae consigo. En su obra, Nicholls arroja luz sobre algunas reflexiones del pasado —por ejemplo, aquella que creía a pie juntillas que el sueño no era más que una privación del estado de vigilia, según apuntaba Aristóteles— y teje una red sobre la que caen, como mansas ovejitas que bien contadas nos permiten dormir, algunos descubrimientos actuales, como el que ha llevado luz sobre el hecho de que los mamíferos poseemos un tipo de sueño que se conoce como “polifásico”, es decir, aquel que hace posible que podamos dormir varias veces en el transcurso de veinticuatro horas, tesis que muchos hemos comprobado dulcemente a lo largo de la vida.

Entretenido y muy bien escrito, pletórico de datos acerca de ese impulso plenamente instintivo que un tal Doctor Wilson Philip definió en 1883 como un defecto cuyo origen radicaba en “la imperfección de nuestra naturaleza”, “Duérmete ya” (Sleepyhead: Narcolepsy, Neuroscience and the Search for a Good Night, en su título original) es un texto útil para todos aquellos que padecen de problemas para dormir o para dejar de hacerlo. Un libro de esos que hallan un lugar natural en el buró a un lado de la cama y que cumplen con la premisa que anuncian: llevarnos a conocer mejor los entresijos detrás del sueño que vivimos como una pausa del pensamiento consciente y, en el mejor de los casos, como un oasis de paz que nos permite hacer una pausa relajante en nuestra existencia, tomarnos unas vacaciones momentáneas de la vida.

Más allá de la profusión de referencias científicas llevadas al papel en forma de reflexiones no exentas, en muchos casos, de humor, el libro significó para su autor un hito relevante en dos sentidos: ha vendido bien pero además, por alguna razón que sus páginas no permiten distinguir, curó la narcolepsia de Nicholls, quien el día de hoy se precia de ser, realmente, un narcoléptico redimido que quizá halló en la catarsis autobiográfica que implica su libro la clave oculta para recuperar esas horas benditas que los humanos dedicamos, desde hace milenios, a cerrar los ojos para satisfacer uno de los impulsos más sutiles y a la vez indispensables de toda buena vida: dormir bien.

@elimonpartido

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