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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Univ... Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Universidad de México, entre otros medios. Ha conducido el programa \\\"Triángulo de Letras\\\" para Canal 22. Actualmente colabora en Ibero Radio, RMX, Excélsior TV y El Heraldo TV. Recibió el Premio Nacional de Locución en 2011 y en 2014 su cuento \\\"El camello de las dos jorobas\\\" ganó el segundo lugar en el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español, convocado por Conaculta. Es autor de \\\"Historias Verdes. Conversaciones sobre la mariguana\\\" (2018. Ediciones B, Penguin Random House). (Leer más)
Matar al candidato
Matar al candidato ancla su atractivo en el hecho de alborotarnos la imaginación revelándonos detalles nuevos que, a veinticinco años, lo llevan a uno a concluir que naturalmente no conocemos nada acerca de los entresijos que mueven al Poder en este país.
Por Eduardo Limón
13 de septiembre, 2019
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Yo fui de los que más perdieron con la muerte de Colosio.

Carlos Salinas de Gortari

 

Nadie se acuerda ya del abogado Luis Raúl González Pérez, quien por estos días, hace unos veintitrés años, divulgaba a la prensa lo que serían las líneas de investigación que, bajo su mandato al frente de la comisión creada para investigar la verdad detrás del asesinato de Luis Donaldo Colosio, resultarían a la postre en el cerrojazo a una carpeta de investigación que a lo largo de treinta meses había empleado miles de hojas de papel, se había almacenado en más de cien tomos y concluyó con lo que, de alguna manera, ya era la tesis sostenida oficialmente desde el momento mismo del magnicidio ocurrido en 1994: Mario Aburto había actuado solo y no existía detrás del asesinato del candidato ninguna conspiración.

Traigo todo esto a cuento para dar cierto contexto a la lectura que hasta ahora pude llevar a cabo de “Matar al candidato”, el trabajo más reciente realizado por dos pesos pesados de la narrativa gráfica y no gráfica contemporánea en México, Bernardo Fernández Bef y Paco Haghenbeck, quienes se lanzan al proyecto encomendado por Eduardo Rabasa eligiendo un recurso narrativo que dota de originalidad la historia que, a partir del guión de Haghenbeck, narra acontecimientos que conocemos prácticamente todos pero con el añadido de contar lo que sucedió desde la perspectiva del True Crime, subgénero narrativo que emplea como punto de partida un crimen real dotándolo de nuevos elementos para reconstruirlo.

Así, el magnicidio que mantuvo en vilo a la opinión pública del país desde la traumática tarde en que le dispararon a Colosio (en la que Bef se encontraba realizando una entrega de diseño, según cuenta en el propio libro como confirmación de que lo suyo ha sido siempre lo visual) es contado a partir de la investigación que una joven periodista encabeza para dar con lo que sucedió realmente en Lomas Taurinas, hallando en el camino elementos escabrosos que dotan al contenido de suspenso y emoción. Los detalles sobre los que Francisco Haghenbeck recrea los acontecimientos abonan a la reflexión. Por estos días, en 1996, todo orientaba al estado mexicano a dar por buena la tesis que, prácticamente desde el inicio de la investigación mantuvo, pero “Matar al candidato” ancla su atractivo en el hecho de alborotarnos la imaginación revelándonos detalles nuevos que, a veinticinco años, lo llevan a uno a concluir que naturalmente no conocemos nada acerca de los entresijos que mueven al Poder en este país.

Por el lado gráfico -y esto evidentemente ya se habrá mencionado mucho, pero es cierto- la virtud mayor de “Matar al candidato” es la elección de trazos distintos para ambientar las diferentes escenas que construyen la historia. Particularmente en el apartado “las fábulas de Mario Aburto” (cuyo sustento es producto de las investigaciones de Francisco Haghenbeck), sorprende constatar los muchos recursos formales con que un autor como Bef cuenta para compartir sus dibujos. Cada tramo de “Matar al candidato” implica un salto plástico que va de un estilo de trazo a otro, de una forma de colorear a otra distinta, dotando al volumen de una personalidad única.

Disfruté (tardíamente) la consigna por parte de dos autores consumados de un hecho nodal para comprender la historia reciente del país. Agradezco a la (muy) experimentada lectora que dejó el libro en un lugar en el que por fin pude darme tiempo para disfrutarlo y solo me resta quedarme con una duda que ni veinticinco años más podrán resolver ¿qué pensaría Mario Aburto si tuviera oportunidad de echarle un ojo?

Es un misterio que, como el fondo bajo el caso Colosio, quizá no vaya a develarse nunca.

@elimonpartido

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