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Tránsito Lento
Por Eduardo Limón
Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Univ... Periodista especializado en cultura. Ha escrito para Nexos, Rolling Stone y La Revista de la Universidad de México, entre otros medios. Ha conducido el programa \\\"Triángulo de Letras\\\" para Canal 22. Actualmente colabora en Ibero Radio, RMX, Excélsior TV y El Heraldo TV. Recibió el Premio Nacional de Locución en 2011 y en 2014 su cuento \\\"El camello de las dos jorobas\\\" ganó el segundo lugar en el Premio Internacional de Libro Animado Interactivo en Español, convocado por Conaculta. Es autor de \\\"Historias Verdes. Conversaciones sobre la mariguana\\\" (2018. Ediciones B, Penguin Random House). (Leer más)
Tratado que palpita
Breve tratado del corazón ratifica a Ana Clavel como una narradora hábil que basa una parte importante de su estilo en filtrar erudición académica a través de sus letras y que a la vez nos deja entrever un acuerdo simple sobre las obsesiones que laten a través de cada una de las cuatro historias que conforman el corpus de su libro más reciente.
Por Eduardo Limón
28 de junio, 2019
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El corazón es el sexo humano.

Hélene Cixous

 

Solo mirar la trayectoria de una autora como Ana Clavel basta para aquilatar el peso sustantivo de su obra: Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen, Medalla de Plata por la Sociedad Académica de Artes, Ciencias y Letras de Francia… Premio de Novela Corta Juan Rulfo, Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska. Novelista, cuentista, ensayista con treinta y cinco años de carrera detrás, el universo de Ana Clavel reclama espacio propio en nuestras letras, pues sus libros hablan de cosas de las que prácticamente nadie más habla, o no lo hace precisamente como lo hace ella.

“Era como si el corazón fuera a estallarle en el pecho. Al borde de las vías del Metro, pensó: No puedo más. Y las voces. Sandra había empezado a escuchar voces. Le decían: ¿Por qué no terminas con todo? Nada vale la pena. Hagas lo que hagas, no te salvarás”.

El inicio de la más reciente novela de Ana Clavel –Breve tratado del corazón, publicada por Alfaguara- no deja lugar a dudas: la historia que está a punto de contarnos la también autora de Las Violetas son flores del deseo y El amor es hambre, entre otras obras, tiene que ver con la aplastante intensidad del alma humana que, independientemente de cuál sea su destino, siempre lleva a cuestas el sino infamante de su tragedia. Poseer un corazón es una especie de compromiso con el universo que intercambia la vida palpitante por el dolor y las experiencias ciertamente hechizantes de la existencia por un cariz dramático, presente como nubarrón que llueve sobre instantes de la vida.

Breve tratado del corazón ratifica a Ana Clavel como una narradora hábil que basa una parte importante de su estilo en filtrar erudición académica a través de sus letras y que a la vez nos deja entrever un acuerdo simple sobre las obsesiones que laten a través de cada una de las cuatro historias que conforman el corpus de su libro más reciente.

Más allá de las ninfas, nínfulas y ninfetas que ya dejó atrás su pluma -al menos por el momento-, la obsesión actual de Ana Clavel tiene que ver con el corazón: ese órgano cargado de incertidumbres que nos bendice y maldice desde nuestro nacimiento y que es a la vez icono contemporáneo que despierta todo tipo de imaginería y levanta todo tipo de deseos y también pesadillas.

Cuatro voces sustentan la novela, amplio ejercicio de reflexión sobre nuestros recovecos pero, además de ellas, al libro hay que agradecerle la inclusión de toda clase de datos sobre el más rojo de nuestros órganos, desde una aproximación muy ilustrativa sobre la forma en que los egipcios lo percibían, hasta datos sobre su peso y tamaño específicos, pasando por la forma en que Aurelio de Polión, legionario romano, se refería a él cuando enviaba sentidas cartas de reclamo a la familia que lo ignoraba, hace unos mil ochocientos años, y por la consigna de algunas de las más raras enfermedades que puede padecer, como el Ectopia Cordis -que literalmente implica haber nacido con el corazón de fuera, esto es, colocado por la naturaleza en el exterior del tórax, y por la consigna de la delicada arteria ulnar, esa delgadita, que conecta al dedo meñique con el corazón.

Decía Pascal algo así -afirma la novela- como que la razón tiene sinrazones que el corazón padece. Cierto. Y dice Ana Clavel, en la anatómica del órgano colocado dentro de nuestro pecho que representa este volumen: “el corazón es una cavidad hueca llena de sangre”. Pues que también está llena de ideas y de letras y relatos.

@elimonpartido

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