close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Una vida examinada: reflexiones bioéticas
Por PUB UNAM
El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, doc... El Programa Universitario de Bioética (UNAM) desarrolla investigaciones interdisciplinarias, docencia y difusión que promuevan la reflexión y el debate social, que sea a la vez científico y filosófico, laico y plural, sobre dilemas propios de la bioética. Este blog presentará temas de actualidad, analizados desde una perspectiva bioética, con el objeto de contribuir a la construcción de una cultura de responsabilidad que promueva el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, del medio ambiente y las especies con las que compartimos el planeta. (Leer más)
Aceite de palma: una dulce devastación
El aceite de palma se ha convertido en el óleo natural más usado en la creación de alimentos y diversos artículos de uso cotidiano; pero su consumo excesivo está acabando con las selvas de las que proviene.
Por Tania García Llanas
4 de septiembre, 2019
Comparte

Desde que el ser humano se volvió sedentario, hace más de 10 mil años, aprovechó los recursos que la naturaleza le ofrecía como los frutos y hortalizas provenientes de la tierra, e incluso —aunque cueste admitirlo— les dio diversos usos a los animales, ya sea como alimento o como compañía. Conforme pasó el tiempo, la población aumentó y requirió más terreno para las prácticas agrícolas y ganaderas. Esto dio resultados, pero ¿a qué costo? A uno extremadamente alto: la sobreexplotación de los recursos naturales.

Actualmente, un producto agrícola producido y aprovechado de manera excesiva es el aceite de palma usado por diferentes marcas como Nestlé, Kellog’s y L’Oréal, entre otros, en la elaboración y producción de, por ejemplo, chocolate, bollería, velas, cosméticos y agrocombustible. Para crear estos artículos dicho aceite se somete a un proceso llamado fraccionamiento, que consiste en dividirlo en una sustancia líquida —oleína— y una sólida —estearina—; esta última es el sustituto de los aceites hidrogenados que causan enfermedades cardiovasculares, al estar libre de grasas trans.1

El consumo desmedido de estos productos que utilizamos en nuestra vida diaria provoca una alta demanda de aceite de palma y, por lo tanto, la expansión de plantíos y la implícita destrucción de los bosques. De acuerdo con Greenpeace, Indonesia tiene 6 millones de hectáreas para plantaciones, pero hay planes de crear 4 millones más para biodiesel; agrega que la demanda podría llegar a duplicarse dentro de 20 años y triplicarse para 2050.

Esta deforestación afecta a todo el ecosistema, incluyendo a criaturas muy vulnerables como los orangutanes. Este es el caso de Hope, una orangutana que apareció en las afueras de la aldea de Bunga Tanjung, en la provincia de Aceh en Sumatra, Indonesia, donde la acuchillaron, le dispararon con perdigones —provocando que perdiera la vista— y le arrebataron a su bebé, el cual murió; posteriormente, Hope fue llevada a un centro de rehabilitación.

Cabe mencionar que en Asia estos primates son cazados, capturados y vendidos, ya sea para ser animales de compañía, para peleas de boxeo clandestinas —a base de maltrato físico y uso de estupefacientes— o incluso, en casos extremos, para prostitución. La página de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza señala a tres especies de orangutanes en la “Lista roja de las especies amenazadas”, esparcidas solo en Sumatra y Borneo, cuyas poblaciones se estiman en 13 mil 587 individuos en un caso,2 104 mil 700 en otro,3 y menos de 800 en el último.4

¿Cómo resolver este problema de deforestación? Una propuesta podría ser el boicot hacia las empresas que explotan este recurso, pero existe un inconveniente: el segundo aceite que más se utiliza, después del de palma, es el de soja, el cual necesita más pesticidas, fertilizantes y energía. Si se reemplazara la palma con la soja, la deforestación aumentaría en regiones como la Amazonía.

Otra solución es que las empresas obtengan un certificado de aceite de palma sostenible, otorgado por la Mesa redonda sobre el aceite de palma sostenible, una organización sin fines de lucro que se dedica a promover la importancia de la producción y consumo responsable del recurso, conformada por productores, procesadores o comerciantes y organizaciones no gubernamentales (ONG’s) medioambientales y sociales. La certificación establece criterios que garantizan el respeto a la biodiversidad, a los derechos laborales, y a las poblaciones nativas, y también promueve prácticas agrícolas más limpias. Por desgracia, solo el 20 % del aceite de palma que se produce en el mundo está certificado. Igualmente, existen críticas hacia esta certificación porque no garantiza la sostenibilidad, los productores pueden emitir un certificado por cada tonelada de aceite (mientras siguen utilizando técnicas que dañan al ambiente) y, de acuerdo con El país, los usan para “lavado verde” (marketing engañoso sobre productos supuestamente “amigables” con el medio ambiente).

Por suerte existe una propuesta que podría funcionar. En Francia, Poult y Nataïs, compañías productoras de galletas y palomitas de maíz respectivamente, junto con el Centro Nacional de Investigación Científica y la Universidad de Toulouse, elaboraron un producto alternativo al aceite de palma: el “substipalm” (aceite de girasol); sin embargo, su producción y sus derivados son más caros. En 2017 se solicitó su aprobación a la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Salud, Ambiente y Trabajo de Francia, pero hasta la fecha no se ha obtenido una respuesta.

Las ONG’s han tratado de concientizar a la gente sobre la destrucción al medio ambiente por el aceite de palma. Un claro ejemplo es un spot de animación de la cadena de supermercados británica “Iceland!, producido por Greenpeace. Aunque después de su transmisión fue censurado, causó tal impacto que en Youtube consiguió más de 6 millones de vistas y se creó una petición para revocar su prohibición.

Ahora es la sociedad la que debe tomar una decisión. Hay que consumir en menor cantidad los productos que contengan aceite de palma o buscar los que tengan certificación. Por otro lado, si se llegara a aprobar el “substipalm”, también habría que optar por consumir los productos elaborados con ella; tal vez sea más caro, pero ¿qué vale más: un breve momento para disfrutar un aperitivo, o salvar el hogar y la vida de muchas especies, incluyéndonos? Nosotros tenemos la respuesta.

* Tania García Llanas está concluyendo la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UNAM y lleva a cabo su servicio social en el Programa Universitario de Bioética dentro de la misma independencia. Colaboró en pequeños medios digitales independientes como Estilo Molcajete y Voces Capital. También trabajó en el podcast de corta duración Avizor Radio.

 

Las opiniones publicadas en este blog son responsabilidad únicamente de sus autores. No expresan una opinión de consenso de los seminarios ni tampoco una posición institucional del PUB-UNAM. Todo comentario, réplica o crítica es bienvenido.

 

Referencia:

1 Mondragón Serna, A. y Pinilla Betancourt, C. (2017) Aceite de palma, una opción versátil. Revista Palmas, vol. 38 (1), 74-77.

2 Pongo abelii (orangután de Sumatra)

3 Pongo pymaeus (orangután de Borneo)

4 Pongo tapanueliensis (orangután Tapanuli)

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.